InicioSaludUn estudio vincula la historia reproductiva con la evolución temprana del Alzheimer en mujeres con patología cerebral previa

Un estudio vincula la historia reproductiva con la evolución temprana del Alzheimer en mujeres con patología cerebral previa

La investigación del Barcelonaβeta Brain Research Center concluye que el número de partos solo parece influir en determinados cambios cerebrales cuando ya existe acumulación de proteína β-amiloide, aunque los resultados son aún preliminares

El papel que pueden desempeñar los factores biológicos propios de las mujeres en el desarrollo del Alzheimer continúa siendo una de las grandes incógnitas de la investigación sobre esta enfermedad. Un estudio liderado por el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, aporta ahora nuevas evidencias sobre la posible relación entre la historia reproductiva y las fases preclínicas del Alzheimer, aunque sus autoras insisten en que los resultados no implican que el embarazo o tener hijos aumenten el riesgo de desarrollar la enfermedad.

La investigación, publicada en la revista científica Neurology, analiza por primera vez de forma conjunta la historia reproductiva, la evolución cognitiva y algunos de los principales biomarcadores tempranos del Alzheimer en mujeres posmenopáusicas. El trabajo se ha realizado con datos de 254 participantes de la cohorte ALFA+, impulsada por la Fundación La Caixa, integrada por personas sin deterioro cognitivo, la mayoría con antecedentes familiares de primer grado de Alzheimer.

El Alzheimer afecta de manera desproporcionada a las mujeres, que representan aproximadamente dos de cada tres diagnósticos. Esta diferencia ha impulsado el interés por estudiar factores específicos del sexo femenino que puedan influir en la enfermedad, entre ellos la gestación. Durante el embarazo se producen importantes modificaciones hormonales, inmunológicas e incluso estructurales en el cerebro, especialmente en el hipocampo, una región fundamental para la memoria y una de las primeras afectadas por el Alzheimer.

A diferencia de investigaciones anteriores, el estudio incorpora el análisis de biomarcadores característicos de la enfermedad. Entre ellos destaca la acumulación cerebral de proteína β-amiloide, que puede comenzar décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas, así como el volumen del hipocampo, considerado uno de los principales indicadores de la progresión del deterioro cerebral.

Los resultados muestran que únicamente entre las mujeres que ya presentaban una elevada acumulación de β-amiloide el número de partos parecía asociarse con la evolución de determinados cambios cerebrales a lo largo del seguimiento. En cambio, esa relación no se observó en las participantes que no presentaban esta patología cerebral. Las investigadoras subrayan que esta asociación no debe interpretarse como un factor de riesgo derivado de la maternidad. Clara Gallay, estudiante de doctorado del BBRC y primera autora del estudio, explica que los hallazgos sugieren únicamente que el número de partos "podría influir en cómo evolucionan determinados cambios cerebrales cuando la patología ya está presente", si bien recalca que todavía es necesario profundizar en los mecanismos biológicos implicados.

El trabajo plantea la hipótesis de que la historia reproductiva podría interactuar con algunos de los procesos que se producen durante las fases iniciales del Alzheimer. Esta información podría contribuir en el futuro a comprender mejor las diferencias existentes entre hombres y mujeres en la evolución de la enfermedad y favorecer estrategias de prevención y diagnóstico más individualizadas.

INVESTIGACIÓN CENTRAD EN LA SALUD CEREBRAL FEMENINA

La investigadora posdoctoral del BBRC y autora de correspondencia del estudio, Anna Brugulat, advierte de que las conclusiones son todavía preliminares. Según explica, este trabajo constituye el primer paso de una nueva línea de investigación orientada a esclarecer cómo variables específicas de las mujeres pueden influir en los procesos cerebrales asociados al Alzheimer antes de la aparición de síntomas clínicos. “Para poder establecer causalidad, necesitamos más estudios, con un tamaño muestral mayor, mediciones hormonales directas y seguimientos más prolongados”, explica Brugulat.

El equipo considera que tanto los cambios hormonales acumulados durante los embarazos como otros factores relacionados con la crianza, el entorno social o el estilo de vida podrían desempeñar algún papel en esta interacción, aunque todavía no existen evidencias suficientes para establecer relaciones de causalidad.

El estudio representa además una de las escasas investigaciones internacionales que analizan simultáneamente la historia reproductiva, la función cognitiva y biomarcadores específicos del Alzheimer durante la etapa preclínica de la enfermedad. Sus autores consideran que incorporar estas variables a la investigación permitirá avanzar hacia una medicina más personalizada y contribuirá a reducir la brecha histórica existente en el conocimiento de la salud cerebral femenina, especialmente en un momento en el que el diagnóstico precoz y la prevención se perfilan como dos de las principales herramientas frente al Alzheimer.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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