Castilla y León, referente en cuidados, gracias a la innovación, tecnología y arraigo en el rural
Una comunidad marcada por el envejecimiento y la dispersión territorial como es el caso de Castilla y León ha logrado, sin embargo, posicionarse como uno de los sistemas más avanzados de Europa en cuidados de larga duración. La estrategia impulsada, a lo largo de estos años, por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades combina atención centrada en la persona, innovación tecnológica y una sólida red de colaboración público-privada, con un objetivo prioritario: garantizar que las personas mayores puedan seguir viviendo en su entorno, especialmente en el medio rural. Este modelo ha sido reconocido de forma reiterada en los informes de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales (AGDSS), que sitúan a Castilla y León en la cabeza del sistema de dependencia en España, reflejo de una gestión continuada, eficiente y orientada a resultados.
El sistema se articula a través de una red de servicios que abarca desde la ayuda a domicilio hasta una atención residencial personalizada, sin olvidarnos de los centros de día, las prestaciones económicas y los programas de apoyo a cuidadores con los que cuenta. A ello se suma el impulso de herramientas como ENACYL (Estrategia de Atención y Coordinación Sociosanitaria de Castilla y León), que refuerza la integración entre servicios sociales y sanitarios, o el CATDISS, el catálogo digital que permite a usuarios y profesionales acceder de forma ágil y transparente a todos los recursos disponibles. Todo ello bajo un enfoque que prioriza la autonomía, el proyecto de vida individual y la permanencia en el hogar.
EL RETO RURAL COMO MOTOR DE INNOVACIÓN
Castilla y León ha convertido su principal desafío –la dispersión poblacional– en un laboratorio de innovación. Iniciativas como el proyecto RuralCare representan un cambio de paradigma: cuidados integrados, personalizados y coordinados entre servicios sociales y sanitarios y con fuerte presencia en el entorno comunitario. Este modelo introduce figuras como el asistente personal, la planificación anticipada y los servicios de proximidad adaptados a cada hogar, para garantizar accesibilidad, calidad y sostenibilidad en zonas despobladas. La clave no es solo prestar servicios, sino hacerlo respetando los deseos y preferencias de cada persona. En este ecosistema, el Hub de Innovación Tecnológico La Aldehuela, ubicado en Zamora, se ha consolidado como una de las principales palancas de transformación del sector. Impulsado por la consejería que lidera la también vicepresidente, Isabel Blanco, en colaboración con el Clúster SIVI, este espacio reúne a empresas, entidades sociales y Administraciones para desarrollar soluciones innovadoras aplicadas a los cuidados. En el Hub convive toda la cadena de valor del sector sociosanitario, desde la investigación hasta la aplicación práctica. Su ‘Living Lab –un hogar simulado equipado con tecnología– permite testar soluciones reales que facilitan la autonomía personal y la vida independiente de las personas mayores o dependientes.
Además, el centro acoge iniciativas formativas y demostrativas que acercan tecnologías como la robótica social o la inteligencia artificial al ámbito de la atención. El valor diferencial de La Aldehuela reside en su entramado empresarial y social. Entre las entidades presentes destaca Fundación Personas, que desarrolla proyectos basados en inteligencia artificial para mejorar la atención a personas con discapacidad y dependencia. También tiene un papel relevante Fundación INTRAS, especializada en salud mental, que aporta soluciones integrales de acompañamiento, empleo y rehabilitación psicosocial, con implantación en múltiples provincias. El componente tecnológico lo lideran entidades como CARTIF, centro de investigación que desarrolla dispositivos innovadores –como andadores inteligentes– orientados a fomentar la autonomía personal. Junto a ellas, el Clúster SIVI actúa como eje vertebrador, integrando empresas, universidades y centros de investigación para cubrir toda la cadena de innovación en el ámbito de la silver economy.
El Hub también acoge startup y empresas tecnológicas como Gamez Studio, centrada en videojuegos para entrenamiento cognitivo, o Enclave Formación, que desarrolla soluciones de realidad virtual y entornos inmersivos para la formación y la terapia. Hay cabida, además, para organizaciones como AIR Institute, especializada en inteligencia artificial, y la propia Diputación de Zamora, que impulsa proyectos vinculados a la digitalización de la economía plateadas.
El impacto del Hub no se limita al desarrollo tecnológico. Su objetivo es transferir estas soluciones al territorio, especialmente al medio rural, donde pueden marcar la diferencia en la calidad de vida de sus vecinos. En este sentido, la domótica, los sensores o los dispositivos de asistencia permiten adaptar los domicilios, mejorar la seguridad y facilitar la permanencia en casa. A ello se suman herramientas de apoyo a cuidadores y sistemas de monitorización que optimizan la atención sin necesidad de desplazamientos constantes.
Esta visión conecta directamente con la estrategia de desinstitucionalización impulsada por la Junta, que busca priorizar los cuidados en el hogar frente al modelo tradicional.
COLABORACIÓN Y LIDERAZGO
Castilla y León se sustenta en una estrecha colaboración entre Administraciones, empresas y tercer sector, algo que permite desarrollar soluciones más eficaces y adaptadas a la realidad del territorio, al tiempo que impulsa la creación de empleo y la dinamización económica en zonas rurales.
La proyección internacional es creciente porque esta región ha demostrado que el envejecimiento y la despoblación pueden convertirse en oportunidades para innovar. De hecho, no solo mejora la atención a las personas en situación de dependencia, sino que ha redefinido el modelo de cuidados: más humano, más tecnológico pero, sobre todo, más cercano al territorio.
