InicioSaludClara Martín: “Una detección temprana de la presbicia tiene un impacto positivo y directo en el bienestar de los pacientes”

Oftalmóloga de Baviera Madrid

Clara Martín: “Una detección temprana de la presbicia tiene un impacto positivo y directo en el bienestar de los pacientes”

Una de las imágenes más habituales, cuando rebasamos cierta edad, es la de distanciarnos al enhebrar una aguja o para leer porque no vemos con nitidez de cerca. Es “la presbicia, un proceso natural del envejecimiento del ojo”, apunta la doctora Martín, quien nos explica por qué se produce, qué factores pueden adelantar sus síntomas y cómo impacta en la calidad de vida. Además, repasa las opciones actuales, en las que los avances tecnológicos han permitido tratamientos más personalizados y eficaces

PREGUNTA.- La presbicia es una de las dolencias visuales más comunes a partir de los 45 años. ¿Cómo explicaría –de forma sencilla– qué ocurre en el ojo con el paso del tiempo? Es decir, ¿qué es exactamente la presbicia y por qué aparece con la edad?

RESPUESTA.- La presbicia o vista cansada suele aparecer, en la mayoría de los casos, a partir de los 45-50 años y es un proceso natural del envejecimiento del ojo. Con el paso del tiempo, la lente interna que nos permite enfocar a diferentes distancias, es decir, el cristalino, va perdiendo poco a poco flexibilidad y elasticidad. Esto hace que le cueste cada vez más cambiar para enfocar objetos cercanos de forma clara y nítida. Por este motivo, algunas tareas cotidianas como leer, trabajar con el ordenador o simplemente ver el móvil, empiezan a requerir más esfuerzo y por eso, empieza a ser habitual tener que alejar los textos para poder ver con mayor claridad.

P.- Por cierto, ¿es inevitable? ¿Existen factores que aceleren su aparición o progresión?

R.- Al ser un proceso asociado al envejecimiento, todas las personas la desarrollarán a lo largo del tiempo ya que forma parte de la evolución natural del ojo. No obstante, sí hay factores que pueden hacer que se perciba antes o que sus síntomas resulten más evidentes. Por ejemplo, aquellas personas que tienen hipermetropía pueden desarrollarla antes, mientras que en las personas con miopía su aparición se suele retrasar un poco. Otros factores como el uso prolongado de pantallas o ciertas condiciones ambientales como la iluminación inadecuada pueden hacer que los síntomas se noten más. En cualquier caso, más allá de intentar prevenir su llegada, es importante detectarla a tiempo y contar con la solución más adecuada para cada paciente para que no le afecte a su calidad de vida.

P.- ¿Cómo influye la presbicia en la autonomía y calidad de vida de las personas mayores? ¿Detecta que muchos pacientes normalizan la pérdida de visión cercana y retrasan la consulta?

R.- Es cierto que la pérdida de visión afecta en mayor o menor medida en la calidad de vida y puede tener un impacto significativo en el día a día de los pacientes. Cuando la visión cercana deja de ser nítida, muchas personas experimentan una sensación de frustración que los lleva a dejar de hacer algunas tareas cotidianas reduciendo su independencia. Además, es bastante habitual que los pacientes normalicen estos síntomas y al tratarse de un proceso progresivo asociado a la edad, muchas personas lo perciben como algo normal y retrasan su consulta. Sin embargo, una detección temprana, tiene un impacto positivo y directo en el bienestar de los pacientes.

P.- ¿Qué soluciones no quirúrgicas siguen siendo más eficaces hoy en día y para qué perfil de paciente las recomendaría?

R.- La opción más común, sobre todo cuando aparecen los primeros síntomas, a la hora de corregir la presbicia es el uso de las gafas de cerca. En este sentido, conviene recordar que lo indicado es acudir a una revisión oftalmológica para determinar las dioptrías que se tienen y así poder elegir unas gafas con la graduación correcta y, también, poder escoger las gafas que más se adapten a las necesidades de cada paciente (monofocales, multifocales, progresivas o lentillas multifocales).

Por otro lado, también podemos optar por la cirugía refractiva que en la mayoría de los casos será con lente intraocular con la que se logra que el paciente tenga una visión nítida a todas las distancias sin depender de las gafas en su día a día. En general, la mayoría de los pacientes son candidatos a esta intervención, no obstante, se debe realizar un estudio oftalmológico completo para confirmar que la operación se puede llevar a cabo.

Baviera es una compañía oftalmológica líder en su sector. Actualmente, dispone de una plantilla formada por cerca de 2.000 profesionales y de una red de clínicas propias con 150 centros repartidos por cinco países europeos. / BAVIERA

P.- Ya ha aludido de alguna manera a mi siguiente pregunta… En los últimos años ha habido importantes avances en el tratamiento quirúrgico de la presbicia. ¿Cómo han mejorado esas lentes intraoculares, que ya ha mencionado, y qué beneficios aportan a los pacientes mayores?

R.- Uno de los avances más significativos ha sido, efectivamente, el desarrollo de las lentes intraoculares multifocales, que tienen varios focos (no como las monofocales) por lo que permiten ofrecer una buena calidad visual a distintas distancias (cercana, intermedia y lejana) y el paciente ya no tiene la necesidad constante del uso de las gafas. Estas lentes, además, son personalizadas por lo que se adaptan a las características del ojo y las necesidades del paciente y permiten tratar otros posibles defectos visuales previos (como la miopía). Además, al sustituir al cristalino, este ya no se podrá opacificar y el paciente no desarrollará cataratas.

P.- En cuanto a la cirugía, ¿qué diferencias hay entre las distintas técnicas disponibles y cómo se decide cuál es la más adecuada?

R.- La elección de la técnica a utilizar depende de las características del ojo y las necesidades de cada paciente. Por un lado, están las técnicas corneales como el láser que modifican la forma de la córnea para mejorar la visión. En este caso la presbicia se corrige con la llamada “visión combinada” en la que se potencia la especialización natural que tienen los ojos; el ojo dominante se especializa en la visión lejana y el ojo lector en la cercana y está recomendada mayoritariamente en pacientes más jóvenes.

La otra opción, y la más frecuente para corregir la presbicia, es la cirugía con implante de lente intraocular, que consiste en sustituir el cristalino por una lente artificial que hará su función de enfoque. Esta opción es duradera y suele indicarse en pacientes hipermétropes a partir de los 40-45 años, o en todo tipo de pacientes a partir de los 50 años o cuando ya existe principio de catarata.

P.- ¿Qué tipo de paciente es el mejor candidato para una intervención quirúrgica y qué nivel de seguridad ofrecen hoy estas intervenciones? ¿Hay casos en los que no recomendaría operar?

R.- El mejor candidato para una cirugía de presbicia es aquel paciente a partir de los 40-45 años, que comienza a tener dificultades de visión cercana y que busca reducir su dependencia de las gafas. Como hemos comentado existen diferentes técnicas y será el oftalmólogo quien, tras estudiar en profundidad su caso, determine si es candidato y cuál es la técnica más adecuada para él. En general, casi todos los pacientes son aptos para la operación, pero hay algunos, como las personas con problemas de retina, en los que puede no ser así.

P.— ¿Cómo es el proceso antes, durante y después de la operación? ¿Cuánto tiempo tarda la recuperación y cuándo se notan los resultados? Y también, ¿qué expectativas realistas debe tener un paciente que decide operarse? ¿Es posible dejar completamente de usar gafas o depende de cada caso?

R.- El proceso comienza siempre con una fase previa de estudio al paciente muy detallado que incluye un examen oftalmológico completo para analizar el estado del ojo. Esta fase es clave para personalizar el tratamiento y poder asegurar buenos resultados. Durante la cirugía, el procedimiento suele ser rápido y poco invasivo, se realiza de forma ambulatoria y con anestesia local en gotas. Por último, la recuperación tras la intervención suele ser rápida con una mejoría por parte de los clientes en los primeros días para estabilizarse por completo en tan solo unas semanas.

En cuanto a las expectativas, el objetivo es reducir la dependencia de gafas y mejorar la calidad de vida. En muchos casos se consigue una gran autonomía, aunque puede ser necesario utilizarlas en situaciones puntuales –como al enhebrar una aguja–, dependiendo del paciente.

P.- Para finalizar, ¿qué consejo o consejos prácticos daría a alguien que empieza a notar los primeros síntomas?

R.- Lo más importante es no normalizar los síntomas y acudir al oftalmólogo si empezamos a notar que alejamos textos, que aumenta la fatiga visual o que nos cuesta leer con poca luz. También es importante adquirir ciertos hábitos en el día a día como trabajar con buena luz, hacer pausas cuando utilicemos pantallas durante mucho tiempo y evitar forzar la vista en distintas cortas.

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Emma Vicente
Emma Vicentehttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de salud e internacional de entremayores y la edición de Castilla y León.

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