Primera reunión de la ONU para iniciar los trabajos de la redacción de la convención por los derechos de los mayores
Entramos en un momento decisivo para la vida del colectivo sénior. El 3 de abril del año pasado, los Estados miembros de las Naciones Unidas, en el 58º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, adoptaron una resolución histórica para crear un nuevo grupo de trabajo intergubernamental (IGWG) encargado de redactar un instrumento internacional jurídicamente vinculante (convención de las Naciones Unidas) sobre los derechos humanos de las personas mayores.
Y ha llegado el día. Este IGWG celebra su primera reunión organizativa en Ginebra durante tres días, del 18 al 20 de febrero. La página de registro para las sesiones del IGWG se encuentra en la plataforma oficial de la ONU.
Esta reunión marca el inicio de un proceso que podría transformar radicalmente el reconocimiento y la protección de los derechos de las personas mayores en todo el mundo. Se espera que los Estados miembro acuerden la Presidencia en este encuentro y determinen las modalidades de trabajo y los procedimientos que adoptará el grupo en adelante. Pero este año, todavía quedan pendientes dos encuentros sustantivos del grupo de la ONU que se celebrarán del 13 al 17 de julio y del 26 al 30 de octubre.
GAROP, HELPAGE Y LA SOCIEDAD CIVIL
Tras décadas de decidida defensa, la ONU ha pasado de debatir si las personas mayores necesitan un instrumento específico de derechos humanos a iniciar la labor de crearlo. Las decisiones tomadas esta semana marcarán el rumbo de todo lo que sigue. La Alianza Global por los Derechos de las Personas Mayores (Garop), que ha liderado durante muchos años este objetivo, estará también presente en la reunión, junto a otra de las entidades más relevantes del planeta en esta defensa, como es HelpAge International. Su participación es para apoyar a cinco defensores de la tercera edad de Bangladesh, Colombia, Kenia, Ruanda y Sudáfrica, aportando su experiencia, conocimiento local y perspectivas regionales directamente a las negociaciones globales. Pero ambas entidades también reconocen que la incidencia de la sociedad civil ha sido fundamental para desafiar el edadismo sistémico, amplificar las voces de las personas mayores y demostrar que una convención es necesaria y alcanzable.
LA IMPORTANCIA DEL AQUÍ Y AHORA
Como insisten desde HelpAge, las personas mayores se encuentran entre los segmentos de la población mundial de más rápido crecimiento; sin embargo, sus derechos siguen siendo sistemáticamente ignorados tanto en la legislación como en la práctica. En diferentes países y contextos, las personas mayores se enfrentan a discriminación por edad, obstáculos para acceder a la atención médica y la protección social, mayores riesgos de abuso y negligencia, y exclusión de la toma de decisiones que afectan sus vidas.
Los marcos internacionales de derechos humanos existentes no han abordado estas realidades de forma sistemática. Una convención específica de la ONU ayudaría a cerrar estas brechas al establecer obligaciones jurídicas claras para los gobiernos, fortalecer la rendición de cuentas y permitir que las personas mayores busquen justicia cuando se les nieguen sus derechos.
La decisión del Consejo de Derechos Humanos de establecer este grupo de trabajo en 2025 fue ampliamente reconocida como una victoria histórica para las personas mayores de todo el mundo. Reflejó años de presión sostenida por parte de las propias personas mayores, HelpAge, miembros de la red global y aliados de la sociedad civil que desde hace tiempo han argumentado que el edadismo es un problema de derechos humanos.
Pero las resoluciones son solo el punto de partida. “Lo que importa ahora es cómo se desarrolla la convención: a quién se escucha, cuán transparente es el proceso y si la experiencia vivida por las personas mayores realmente influye en el resultado”, puntualizan desde HelpAge International.
