Nicolás Martínez Velilla / Jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Navarra; vocal clínico de la SEGG; directos de Idisna; investigador de Navarrabiomed
Martínez Velilla: “La ‘deprescripción’ debe ser un proceso personalizado, donde se tengan en cuenta las preferencias del paciente”
Pregunta.- ¿Qué perfil de paciente mayor es el más polimedicado?
Respuesta.- El perfil de los pacientes mayores que más sufren de polimedicación suele incluir a mujeres de edad avanzada, especialmente aquellas que superan los 85 años y que padecen, en muchas ocasiones, una mayor cantidad de enfermedades crónicas. Algunas de estas enfermedades son la hipertensión, la diabetes y los problemas cardiovasculares, lo que significa que necesita tomar varios medicamentos al mismo tiempo para manejarlas. Esta situación, junto con la falta de un enfoque coordinado en la atención médica, hace que estas personas sean más vulnerables a la polimedicación. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir interacciones entre los medicamentos y efectos secundarios no deseados, lo que puede complicar aún más su salud.
P.- Supongo que quizá, más allá de la cantidad de medicamentos, será determinante la calidad de los mismos o la interacción entre ellos, ¿no? ¿Cuáles son los peligros más graves de la polifarmacia en pacientes mayores?
R.- Más allá de cuántos medicamentos se tomen, la calidad de esos medicamentos y cómo interactúan entre sí son aspectos muy importantes en el tema de la polifarmacia. Para los pacientes mayores, los peligros más serios incluyen interacciones entre medicamentos que pueden ser dañinas y los efectos secundarios inherentes a dichos fármaco, lo que puede llevar a efectos secundarios graves y, en algunos casos, hospitalizaciones. Además, los efectos secundarios acumulativos son una gran preocupación, ya que las personas mayores son más propensas a sufrir estos efectos debido a cambios naturales en su cuerpo, como la disminución de la función de los riñones y el hígado. No olvidemos que, en muchas ocasiones, son más vulnerables y frágiles de manera basal. Esta complejidad en la cantidad de medicamentos que deben tomar puede hacer que les resulte difícil seguir correctamente sus tratamientos lo que, a su vez, aumenta el riesgo de complicaciones y puede empeorar su salud general.
P.- ¿Dónde está la frontera entre una polimedicación adecuada y una inadecuada y que, por tanto, debe ser revisada?
R.- La línea que separa la polimedicación adecuada de la inadecuada se establece mediante la revisión regular de los medicamentos y la evaluación constante de su necesidad. La polimedicación se considera adecuada cuando los beneficios de los tratamientos superan los riesgos, y se apoya en guías clínicas y evidencia científica que justifiquen su uso. En cambio, la polimedicación se vuelve inadecuada cuando se prescriben medicamentos sin una razón clara o cuando no se lleva a cabo un seguimiento adecuado de sus efectos y eficacia. Este proceso de revisión debe ser dinámico, adaptándose a los cambios en la salud y las necesidades de cada paciente a medida que evolucionan con el tiempo.
P.- ¿Cómo debe procederse a dicha revisión o ‘deprescripción’, cuál es el momento indicado para hacerla y qué señales debemos tener en cuenta?
R.- Para realizar una revisión o ‘deprescripción’ efectiva de la medicación en personas mayores es crucial adoptar un enfoque sistemático y colaborativo. Esto significa que se debe evaluar constantemente la necesidad de cada medicamento, prestando atención a señales como la aparición de efectos secundarios, cambios en la salud del paciente o el desarrollo de nuevas enfermedades. La colaboración de un equipo multidisciplinario, que incluya médicos, farmacéuticos y enfermeras, es fundamental para garantizar una evaluación completa. Además, la ‘deprescripción’ debe ser un proceso personalizado, donde se tengan en cuenta las preferencias del paciente y se busque optimizar su tratamiento sin poner en riesgo su salud.
P.- ¿Qué posicionamiento mantienen desde la SEGG al respecto?
R.- Desde la SEGG, se promueve un enfoque de prescripción personalizado que tiene como objetivo garantizar la seguridad de los pacientes y mejorar su calidad de vida, teniendo en cuenta aspectos no exclusivamente clínicos como la situación funcional, cognitiva y social. Se destaca la importancia de revisar periódicamente los medicamentos y de ofrecer formación continua a los profesionales de la salud para que puedan identificar y manejar adecuadamente la polimedicación. La SEGG aboga por seguir pautas que evalúen la relación entre los riesgos y beneficios de cada tratamiento, así como la necesidad de adoptar un enfoque colaborativo que priorice el bienestar del paciente en todas las decisiones relacionadas con la prescripción.
