Organizaciones de todo el mundo se compromteten a buscar una solución al dolor crónico
El SIP 2012 concluye con un documento que reclama el reconocimiento del dolor crónico como una enfermedad en sí misma por parte de la UE y los Estados miembro
Con motivo del III Simposio Europeo sobre el “Impacto Social del Dolor (SIP 2012)” en Copenhague, Dinamarca, celebrado del 29 al 31 de mayo, un grupo europeo multidisciplinar de expertos ha concluido su documento de posicionamiento con una demanda: el reconocimiento del dolor crónico como una enfermedad en sí misma por parte de las instituciones gubernamentales de la UE y los gobiernos de los Estados miembro. Durante la Presidencia Europea de Dinamarca, más de 400 profesionales de 35 países europeos se han reunido para sensibilizar sobre el impacto social del dolor, intercambiar las mejores prácticas y fomentar proyectos europeos y nacionales en políticas de atención al dolor. El simposio se ha llevado a cabo bajo el patrocinio de la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia y el Ministerio de Sanidad italiano. Los objetivos científicos del SIP 2012 han sido avalados por más de 160 organizaciones internacionales.
De acuerdo con el informe “Proceso de reflexión sobre las enfermedades crónicas en la UE - el papel del dolor crónico”, que se ha presentado durante el simposio, el impacto global del dolor es elevado, medido en términos de prevalencia y costes. El dolor crónico es frecuente en aquellos pacientes que ya tienen una o más de una enfermedad crónica. En particular, en la población de edad más avanzada, se muestra una estrecha relación entre el aumento de la edad y la prevalencia del dolor crónico. Los costes que se derivan de esta condición tan prevalente son significativos y elevados para nuestros sistemas nacionales de salud.
Anna Rosbach, representante danesa del Parlamento Europeo, manifestó su apoyo a las conclusiones del informe: “El dolor crónico es una carga para millones de personas en Europa, porque a menudo no es considerado una enfermedad por la sociedad y los sistemas de atención sanitaria. Esto debe cambiar. Se debe prestar mayor atención y cuidado al dolor crónico que al dolor temporal”.
Atención al dolor para un envejecimiento saludable
Con respecto al envejecimiento de la población y el incremento de la prevalencia del dolor, se ha publicado un nuevo informe sobre “El envejecimiento saludable en relación con el dolor crónico en la Unión Europea”: Las primeras conclusiones muestran que la calidad de vida aumenta de forma significativa con la disminución del dolor. En cuanto a la estrecha relación entre el aumento de la edad y el dolor crónico, el abordaje adecuado de este grave problema sanitario puede llevar a una mejor calidad de vida y, por lo tanto, a un envejecimiento saludable y activo.
Orsi Nagy, analista político de la Comisión Europea (DG Sanco) y responsable de la Asociación Europea de Innovación en Envejecimiento Activo y Saludable, describe los desafíos de una sociedad envejecida: “El incremento en la esperanza de vida de la sociedad no es solo uno de los mayores logros del siglo XXI, sino que es también un reto económico y social para la sociedad europea. Tenemos que comprometernos a dar atención a los necesitados, mientras damos oportunidades a la población activa y con salud para continuar contribuyendo a la sociedad”.
Costes del dolor crónico
El responsable de Política Sanitaria de la Cámara de Comercio danesa, Martin K. Pedersen, describe su punto de vista desde una perspectiva económica: “En una situación donde todo el mundo está hablando de retención de personal, parece obvio comenzar con el dolor crónico: el impacto económico del dolor es mayor que el de la mayoría de otras condiciones de salud; en Dinamarca se ha estimado que se pierde anualmente un millón de días de trabajo a causa del dolor crónico, y en Suiza se ha indicado que la pérdida de productividad debido a la baja por enfermedad como resultado del dolor crónico constituye el 91% de los costes socioeconómicos de 9.200 millones de euros asociados con este problema. Se ha demostrado que las probabilidades de abandonar un puesto de trabajo a causa de una enfermedad, son siete veces mayor entre las personas con problemas de dolor crónico que entre las personas que no lo padecen.
Atención al dolor por ley
El doctor Marco Spizzichino, jefe de la Oficina de Cuidados Paliativos y Terapia del Dolor Uff. XI, Ministerio de Sanidad italiano, que ha dado su patrocinio al SIP 2012, ha dado un ejemplo de la implementación exitosa de políticas dirigidas a atender el dolor: la Ley 38, que dice que “tratar el dolor de forma adecuada es un deber de todo médico; no sufrir es un derecho de todo paciente: la Ley 38 de marzo de 2010 protege a los ciudadanos italianos, asegurando un acceso razonable a una adecuada atención y tratamiento. Ahora, dos años después de la puesta en marcha de esta medida, los resultados son alentadores. No obstante, se necesita aún un fuerte compromiso de parte de todos los agentes implicados, para que todos los ciudadanos residentes en Italia puedan beneficiarse de una asistencia de calidad”.
Un ejemplo promovido en España
Por su parte, Antón Herreros, director de Fuinsa, habló durante el simposio de la Plataforma SinDolor, un proyecto conjunto de la Fundación Grünenthal y Fuinsa, que lleva desarrollando su labor durante los últimos cinco años con el objetivo de concienciar y sensibilizar sobre la importancia del dolor, actuando como núcleo coordinador de actividades que se realicen sobre este grave problema sanitario.
A lo largo de su presentación expuso las múltiples actividades llevadas a cabo por esta iniciativa en foros a través de reuniones, jornadas, encuentros, publicaciones, cursos y formación, premios, así como convenios de colaboración y acuerdos alcanzados. Entre ellas cabe destacar la I Campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor, “Cada dolor tiene su historia, EVAlúalo”, que ha contado con el apoyo del Ministerio de Sanidad y de múltiples comunidades autónomas en las que se ha desarrollado, así como de varias sociedades científicas y asociaciones de pacientes.
“La Plataforma SinDolor ha conseguido hablar del dolor fuera de los círculos científicos del mismo, trasladando el problema al sistema sanitario y a la sociedad”, concluyó Antón Herrreros.
De acuerdo con el informe “Proceso de reflexión sobre las enfermedades crónicas en la UE - el papel del dolor crónico”, que se ha presentado durante el simposio, el impacto global del dolor es elevado, medido en términos de prevalencia y costes. El dolor crónico es frecuente en aquellos pacientes que ya tienen una o más de una enfermedad crónica. En particular, en la población de edad más avanzada, se muestra una estrecha relación entre el aumento de la edad y la prevalencia del dolor crónico. Los costes que se derivan de esta condición tan prevalente son significativos y elevados para nuestros sistemas nacionales de salud.
Anna Rosbach, representante danesa del Parlamento Europeo, manifestó su apoyo a las conclusiones del informe: “El dolor crónico es una carga para millones de personas en Europa, porque a menudo no es considerado una enfermedad por la sociedad y los sistemas de atención sanitaria. Esto debe cambiar. Se debe prestar mayor atención y cuidado al dolor crónico que al dolor temporal”.
Atención al dolor para un envejecimiento saludable
Con respecto al envejecimiento de la población y el incremento de la prevalencia del dolor, se ha publicado un nuevo informe sobre “El envejecimiento saludable en relación con el dolor crónico en la Unión Europea”: Las primeras conclusiones muestran que la calidad de vida aumenta de forma significativa con la disminución del dolor. En cuanto a la estrecha relación entre el aumento de la edad y el dolor crónico, el abordaje adecuado de este grave problema sanitario puede llevar a una mejor calidad de vida y, por lo tanto, a un envejecimiento saludable y activo.
Orsi Nagy, analista político de la Comisión Europea (DG Sanco) y responsable de la Asociación Europea de Innovación en Envejecimiento Activo y Saludable, describe los desafíos de una sociedad envejecida: “El incremento en la esperanza de vida de la sociedad no es solo uno de los mayores logros del siglo XXI, sino que es también un reto económico y social para la sociedad europea. Tenemos que comprometernos a dar atención a los necesitados, mientras damos oportunidades a la población activa y con salud para continuar contribuyendo a la sociedad”.
Costes del dolor crónico
El responsable de Política Sanitaria de la Cámara de Comercio danesa, Martin K. Pedersen, describe su punto de vista desde una perspectiva económica: “En una situación donde todo el mundo está hablando de retención de personal, parece obvio comenzar con el dolor crónico: el impacto económico del dolor es mayor que el de la mayoría de otras condiciones de salud; en Dinamarca se ha estimado que se pierde anualmente un millón de días de trabajo a causa del dolor crónico, y en Suiza se ha indicado que la pérdida de productividad debido a la baja por enfermedad como resultado del dolor crónico constituye el 91% de los costes socioeconómicos de 9.200 millones de euros asociados con este problema. Se ha demostrado que las probabilidades de abandonar un puesto de trabajo a causa de una enfermedad, son siete veces mayor entre las personas con problemas de dolor crónico que entre las personas que no lo padecen.
Atención al dolor por ley
El doctor Marco Spizzichino, jefe de la Oficina de Cuidados Paliativos y Terapia del Dolor Uff. XI, Ministerio de Sanidad italiano, que ha dado su patrocinio al SIP 2012, ha dado un ejemplo de la implementación exitosa de políticas dirigidas a atender el dolor: la Ley 38, que dice que “tratar el dolor de forma adecuada es un deber de todo médico; no sufrir es un derecho de todo paciente: la Ley 38 de marzo de 2010 protege a los ciudadanos italianos, asegurando un acceso razonable a una adecuada atención y tratamiento. Ahora, dos años después de la puesta en marcha de esta medida, los resultados son alentadores. No obstante, se necesita aún un fuerte compromiso de parte de todos los agentes implicados, para que todos los ciudadanos residentes en Italia puedan beneficiarse de una asistencia de calidad”.
Un ejemplo promovido en España
Por su parte, Antón Herreros, director de Fuinsa, habló durante el simposio de la Plataforma SinDolor, un proyecto conjunto de la Fundación Grünenthal y Fuinsa, que lleva desarrollando su labor durante los últimos cinco años con el objetivo de concienciar y sensibilizar sobre la importancia del dolor, actuando como núcleo coordinador de actividades que se realicen sobre este grave problema sanitario.
A lo largo de su presentación expuso las múltiples actividades llevadas a cabo por esta iniciativa en foros a través de reuniones, jornadas, encuentros, publicaciones, cursos y formación, premios, así como convenios de colaboración y acuerdos alcanzados. Entre ellas cabe destacar la I Campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor, “Cada dolor tiene su historia, EVAlúalo”, que ha contado con el apoyo del Ministerio de Sanidad y de múltiples comunidades autónomas en las que se ha desarrollado, así como de varias sociedades científicas y asociaciones de pacientes.
“La Plataforma SinDolor ha conseguido hablar del dolor fuera de los círculos científicos del mismo, trasladando el problema al sistema sanitario y a la sociedad”, concluyó Antón Herrreros.
