Donostia se convierte en el centro del debate mundial en torno a las Ciudades y Comunidades Amigables
Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, fue el encargado de inaugurar en Donostia el ‘3er Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables’, un encuentro que se ha consolidado como el mayor foro internacional sobre envejecimiento de las sociedades y la accesibilidad en las ciudades.
La cita, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales a través del Imserso (Instituto de Mayores y Servicios Sociales) junto al Gobierno vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia, y con el patrocinio de la OMS, llevaba más de 12 años sin celebrarse. Representantes institucionales, expertos, investigadores y agentes sociales de más de 60 países se reunieron para abordar los retos y las oportunidades que plantean sociedades cada vez más longevas, bajo el lema ‘¡Transformando juntos! Un mundo amigable con las personas mayores, conectado, equitativo y sostenible para todas las generaciones’. Además, a lo largo de tres días se trataron cuestiones como la conexión social, la inclusión digital, la sostenibilidad, la participación o los cuidados, todo ello en un contexto marcado por el aumento de la longevidad y la transformación demográfica.
Con la celebración de este congreso, Donostia se consagró como principal punto de encuentro mundial para abordar los retos y oportunidades que plantean sociedades cada vez más longevas. El Palacio de Congresos y Auditorio del Kursaal acogió, durante una semana, a cientos de personas, procedentes de 1.700 ciudades y comunidades repartidas por todo el mundo.
La cita forma parte de las actividades impulsadas por la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables, una iniciativa que la OMS lanzó en 2010 y que, además, es parte integral del plan de acción de la Década de Envejecimiento Saludable, que abarca del año 2021 al 2030. Por lo tanto, este congreso se celebra ahora en el ecuador de este plan de acción.
Además de conocer diferentes experiencias internacionales, se debatió sobre cómo las ciudades y comunidades pueden responder a desafíos contemporáneos como la equidad, las nuevas desigualdades, la sostenibilidad o la construcción de entornos más habitables para todas las generaciones, mostrando qué se puede hacer y cómo hacerlo, a partir de soluciones innovadoras y apropiadas para cada contexto.
En España hay 280 ciudades y comunidades que forman parte de esta Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables de la OMS, y Donostia, sede de esta edición, fue la primera de España en incorporarse a esta red global.
En su discurso, el ministro Bustinduy señaló que la reforma de las leyes de discapacidad y dependencia es “la reforma social más importante de la legislatura” que va a permitir “blindar legalmente el nuevo modelo de cuidados y dar cumplimiento al renovado artículo 49 de la Constitución Española”, en línea con la Convención Internacional de los derechos de las personas con discapacidad.
En este sentido, el ministro defendió que esta norma “es un clamor social” y supone un paso decisivo para terminar de consolidar la transformación del sistema de cuidados hacia un modelo basado en la cercanía, la autonomía personal y la vida en comunidad. “No me cabe duda de que todos los grupos políticos van a tener la responsabilidad de ser coherentes con sus electores y con la ciudadanía en su conjunto”, señaló Bustinduy.
En la inauguración también intervinieron, entre otros, Nerea Melgosa responsable del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, Eider Mendoza diputada general de Gipuzkoa, el embajador brasileño en el congreso Alexander Kalache y Thiago Hérick, de la Organización Mundial de la Salud, quien además dío paso a un videomensaje del director de la OMS, Tedros Adhanom, quien afirmó que las ciudades y comunidades amigables son importantes, y en este sentido, “hace 20 años la OMS hizo su primera guía sobre ciudades donde era importante envejecer”. La presentación de la inauguración corrió a cargo de de la presidenta del congreso, Anne Berit Rafoss, y de la directora general del Imserso, Mayte Sancho.
LAS PERSONAS MAYORES COMO PROTAGONISTAS
La segunda jornada del congreso comenzó con una sesión plenaria en la que se hizo hincapié en la heterogeneidad de los miembros que componen la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, abarcando desde grandes capitales mundiales a otras ciudades más pequeñas. Partiendo de esta premisa se expuesieron una serie de proyectos llevados a cabo en distintas partes del planeta, India, Singapur, Estados Unidos, Santa Ana (Costa Rica) y Euskadi (España).
Especialmente significativa fue la intervención de Alexandre Kalache, referente global en el ámbito de las políticas de envejecimiento activo y embajador del congreso, que puso en valor todas estas iniciativas, destacando sus principales virtudes. Los intervinientes plantearon la necesidad de convertir a las personas mayores en protagonistas, llegándose a advertir que “el edadismo está en todas partes y nos afecta a todos, desde que nacemos hasta que morimos” (Ashton Applewhite).
El broche de la sesión lo puso Kalache, que recordó que debemos “seguir haciendo camino”, afirmando que para construir un mundo más justo “la participación de la sociedad civil es absolutamente fundamental”. La sesión plenaria se abordaron diversos temas relacionados con el incremento de la esperanza de vida y las consecuencias del cambio demográfico y el hecho cierto de que hoy en día conviven personas de distintas edades en los barrios.
En esta sesión se presentaron experiencias de distintos países de cómo se han logrado mejoras en diversos aspectos de la vida de las personas mayores, a través de políticas públicas, asociaciones y programas específicos. Singapur, 2028 Thiago Hérick de Sá, coordinador de la Red Global de Ciudades y Comunidades Amigables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue el encargado de anunciar, en la última jornada del encuentro, que el próximo Congreso Mundial tendrá lugar en Singapur en 2028.
En esta sesión se analizaron los compromisos y avances para dar forma al futuro de la amigabilidad, abriendo el diálogo planteando qué compromisos son necesarios asumir para avanzar en el movimiento, cómo reforzarse mutuamente y qué mecanismos de coordinación deben crearse:“Los compromisos pueden acelerar el progreso y el avance y mantener este impulso que tiene el movimiento”, indicó Thiago Hérick de Sá.
La propuesta fue recogida por Amal Abou Rafeh, de Naciones Unidas, que explicó que, para ella, el envejecimiento es un concepto muy complejo, transversal, con muchas perspectivas (local, global, derechos humanos, experiencia personal, política pública…) a lo que se añade la incertidumbre actual (política, financiera, tecnológica). Pero la transición demográfica no espera al consenso político, “ya está aquí”, avisó. Casi todos los países del mundo han puesto en marcha esa transición hacia el envejecimiento, con diferentes ritmos, pero todos van en la misma dirección. “En Madrid, en 2002, comenzó un linaje de iniciativas que dieron lugar a esta red a la que pertenecemos. Allí se creó la red, el plan de acción, la arquitectura que estamos construyendo. Esta conexión entre todos, este sistema de gobierno multilateral, es esencial para que se dé en todo el mundo”, recordó.
Para concluir, Amal Abou Rafeh confió en que se llegue a un punto de inflexión en el que el envejecimiento ya no esté en la agenda, sino que sea un tema de sentido común, cuando se dé por sentado. “Llegaremos pronto pero, hasta entonces, hay que seguir trabajando”, concluyó.
También Thiago Hérick de Sá dio a conocer otra noticia importante para las Ciudades Amigables: la ciudad keniata de Tika ha sido la última incorporación a la Red, lo que supone un fortalecimiento del movimiento en África.
La última de las sesiones plenarias del congreso, ‘Mirando hacia el futuro’, sirvió para trasladar las reflexiones recopiladas hasta el momento. Así, se destacaron algunas de las fortalezas de la Red Global de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, como su flexibilidad o su “perspectiva transversal que rompe los compartimentos estancos”. También algunos de los desafíos que ha de afrontar, como una financiación insuficiente o la necesidad de dar una resignificación al concepto de edadismo, y posibles puntos de mejora, como procurar una mayor accesibilidad desde el punto de vista lingüístico.
CIERRE DEL ENCUENTRO
La concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián, María Jesús Idoeta, indicó en la clausura que la longevidad es una cualidad que transforma el espacio público, la vivienda, la salud, la vida comunitaria y las ciudades, lo que invita a transformar la manera en la que colaboramos y construimos respuestas. “Estos días nos han permitido comprobar que ese compromiso está vivo en muchos lugares del mundo para que podamos tejer nuevas redes y alianzas. Gracias por haber formado parte de esta conversación”, apuntó.
Thiago Hérick de Sá, por su parte, agradeció al Imserso el liderazgo en la organización de este evento y a Donostia / San Sebastián su hospitalidad, antes de dar paso a los representantes de Singapur, que acogerán el siguiente congreso, que expresaron que están “nerviosos y honrados” con el compromiso recibido. Para Mayte Sancho, directora general del Imserso, el congreso fue una continuidad y reafirmación –tal y como se recogió en el foro de alcaldes– del envejecimiento como vector de transformación y como oportunidad de repensar cómo queremos vivir juntos, “porque lo común es lo propio, pero lo propio es también común”.

“Aunque no vivimos de la memoria debemos agradecer el trabajo previo y también ese enfoque colaborativo con el que ya nació esta red”, añadió Sancho, reafirmando su apuesta por mirar hacia el futuro. “En estos días se ha hablado de temas fundamentales, con una inmediata repercusión en el bienestar y en la vida”, afirmó Sancho; estos temas son: la vivienda, el transporte, el entorno, la información o la accesibilidad. “Hay un enfoque que ha atravesado todas las mesas e intervenciones que es la construcción conjunta”, continuó la directora del Imserso.
En ese sentido, añadió que “la participación no solo contribuye al bienestar, es un ejercicio de ciudadanía”. Asimismo, destacó la importancia de lo local "pues es ahí donde viven las personas, donde se materializan las intenciones y donde se impulsan los vínculos y la vida comunitaria”. Con un cambio de mirada, “las personas mayores consumidoras de cuidados, somos sujetos de derechos y de ciudadanía constructoras de comunidad, generadoras de bienestar”, afirmó.
Además, remarcó la importancia de la Convención de los Derechos de las Personas Mayores como instrumento que recogerá en breve los derechos de las personas mayores. Por último, señaló que, como se dijo al principio del congreso, defender y reafirmar la amigabilidad “es un acto de valentía y esto es lo que hemos estado haciendo estos días, defender y reafirmar la amigabilidad juntos”.
