InicioA FondoMar Ugarte: “Queremos crear una especie de observatorio social que salga del empleo para poder incidir en las necesidades que detectamos”

Mar Ugarte: “Queremos crear una especie de observatorio social que salga del empleo para poder incidir en las necesidades que detectamos”

ACIS nace para transformar la mirada de la sociedad desde la inclusión, sumando experiencia, innovación y compromiso para generar un impacto social real y duradero. Esta es la carta de presentación de una asociación que, como nos cuenta su directora, nace bajo una premisa: “Inclusión que transforma, sociedad que avanza”. Con más de 20 años de experiencia en el ámbito social, Ugarte recuerda que “cuando se generan entornos seguros de aprendizaje, la respuesta es muy positiva”. Y la creación de estos entornos es, precisamente, el gran reto de ACIS

Pregunta.- ACIS se presenta bajo una premisa clara: la verdadera inclusión social va mucho más allá del empleo. ¿Cuáles son los retos, entonces, con los que se pone en marcha esta entidad?

Respuesta.- ACIS nace desde la madurez, especialmente del Grupo SIFU, que lleva más de 30 años empleando a personas con discapacidad, comprometidos con la inserción laboral. Con ACIS, ahora, queremos cambiar el foco para realizar una auténtica transformación social, porque sí, el empleo es muy importante en la vida de las personas, con discapacidad especialmente, pero nosotros vamos allá. Nuestros desafíos pasan por eliminar cualquier barrera educativa, social y cultural, y generar proyectos finalistas de oportunidades reales en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta los mayores. Todo ello se resume en una frase que hemos creado: Inclusión que transforma, sociedad que ha avanzado. Y de eso se trata, de querer cambiar, de hacer una transformación social. Desde mi experiencia en el l Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD), llevo más de diez años observando todas las etapas y todos los ámbitos y áreas de las personas con discapacidad, personas mayores y personas en situación de dependencia.

P.- ¿Qué acciones desarrollan para favorecer la capacitación e integración sociolaboral de personas en situación de vulnerabilidad?

R.- Nuestro enfoque, aparte de ser integral, va a ser muy práctico. Lo principal para nosotros son las alianzas para trabajar en formación y en orientación laboral, haciendo acompañamiento hacia nuevas estructuras y sistemas que hay sociales. Y lógicamente, también lo haremos a través del desarrollo de habilidades personales para conectar de verdad con la realidad que está cambiando y que es tan cambiante en el mercado. En el poco tiempo que llevamos ya tenemos alianzas, por ejemplo, con una fundación que se dedica solamente a la salud mental, porque tenemos ya en marcha el programa ‘Hablemos de la salud mental, para abordar este tema y saber qué conocimiento hay en la sociedad de las diferentes patologías de las que no se habla. Estamos trabajando en campañas que tienen dos fases, una primera de detección de conocimiento de la sociedad y, posteriormente, a través de los resultados que las encuestas que hagamos, haremos una campaña de divulgación sobre las distintas patologías de salud mental. Por otro lado, estamos preparando un proyecto que va a ser a largo plazo, pero creo que es muy necesario, que se centra en el envejecimiento de las personas con discapacidad en el sector laboral. Lo haremos junto a la Universidad de Alicante. Al final, con ACIS queremos crear es una especie de observatorio social que salga del empleo y que consigamos incidir en las necesidades y carencias que detectamos. Detectar necesidades, diagnosticar y luego implementar acciones, incidiendo tanto en la sociedad como en la política, para que podamos crear esa sociedad que avanza.

P.- ¿Cuáles son esas carencias y necesidades más urgentes a las que se refiere?

R.- Ahora mismo lo más urgente es el problema de cuidados grandísimo en este país. Tenemos una sociedad que cada vez envejece más, y los datos no son opinables, son datos de envejecimiento, pero seguimos teniendo un sistema absolutamente del siglo pasado, tanto en la estructura como en la financiación. Tenemos una carencia muy severa en el personal. Parece que el proyecto de la Ley de Dependencia se aprobará de forma inminente y nosotros hemos trabajado muchísimo en este tema, pero vamos a encontrar con un problema: no tenemos una dotación presupuestaria para ello. Con respecto a lo que se va a regular, me parece que es fantástico, pero todavía no me lo creo. En la nueva normativa de dependencia se habla, sobre todo, de que cualquier ciudadano español, cuando sea mayor, pueda ser atendido en su entorno más familiar, que es el hogar. Aunque, para mí, es una mal llamada desinstitucionalización, pues no creo que haya que coger a las personas y sacarlas de ningún sitio. En todo caso, es una atención mucho más cara que la que tenemos ahora y no hay dinero, ni personal, para llevarlo a cabo Para mí, el tema de los cuidados, hoy, es troncal, vital. Es el más importante ahora mismo desde el ámbito social y yo creo que absolutamente vital que como ciudadanos tenemos que abordar. Pero, ¿sabes qué pasa? Que en España se legisla con mucha frivolidad y rapidez, ponemos y reconocemos muchos derechos, pero nos hemos acostumbrado a que no se cumpla y que esa legislación no se acompañe de dotaciones presupuestarias. Los derechos, al final, pueden ser infinitos, pero los recursos no lo son. Y además, hay que tener en cuenta que vivimos en un sistema federal, con 17 estados diferentes, y las aportaciones que tanto el Estado como las comunidades autónomas se comprometen a aportar, en este caso a los temas de dependencia, lamentablemente no se cumplen.

P.- Retomando el protagonismo de ACIS, el tema de la inserción laboral suele abordarse casi siempre desde la perspectiva de las personas jóvenes, pero ¿cómo afecta actualmente a otros colectivos y, en concreto, qué papel tienen las personas mayores dentro de su ámbito de trabajo?

R.- Es una pena decir que a los mayores de 45 los tengamos como mayores, pero es tal el edadismo, especialmente en el mercado laboral, que se está creando una situación absolutamente alarmante sobre cómo va a ser el futuro de estas personas. ¿Cómo van a cobrar una pensión?, ¿cómo van a vivir cuando se jubilen?... En este sentido, estamos presentando a las comunidades autónomas un programa de formación sociosanitaria, porque queremos intentar solventar o aportar nuestro granito de arena a dos realidades: por un lado, los mayores de 45 con baja formación y que sean parados de larga duración; y, por otro lado, a la falta profesionales en el ámbito de los. En cada comunidad autónoma funciona de una manera diferente. En algunas nos detecten en el SEPE qué personas mayores con determinados requisitos se pueden formar y reincorporar al mercado laboral. Y hay otras comunidades que ya están más avanzadas y tienen ya sus formaciones que, desde las propias oficinas de empleo, nos trasladan a las personas que ya están formadas, para que nosotros podamos poner en contacto con entidades que necesiten estos perfiles.

P.- ¿Existe también edadismo en el ámbito laboral?

R.- Existe, y muy grande. Ya no solamente nos podemos suscribir al ámbito de las personas con discapacidad. Es raro que las personas con discapacidad sean longevas en el ámbito laboral, pero en el caso de las personas normotípicas –que no tienen discapacidad– cada vez es más escandaloso los grados de incidencia. Colaboramos de cerca con entidades que se dedican activamente a trabajar con mayores, como es el caso de Ceoma y conocemos sus demandas. Lo grave es que el edadismo en el ámbito laboral se está acelerando por la entrada de la digitalización de los procesos en los puestos de trabajo.

P.- Evidentemente, esa digitalización es ya clave para acceder al empleo. ¿Cómo afecta la brecha digital a los colectivos con las que trabajan?

R.- Hemos entrado en una sociedad en la que parece que se lleva es ser joven, no tener arrugas, achaques... pero es que todo esto, con la entrada de la digitalización de procesos y de las empresas, y ya no te quiero contar con la IA, hace que se esté exponenciando el edadismo. La brecha digital es una de las principales barreras de acceso al empleo. No saber usar una herramienta digital, ahora mismo, supone quedarse fuera.

P.- Desde su experiencia, ¿detectan miedo o resistencia hacia la tecnología por parte de los sénior o, por el contrario, ganas de aprender?

R.- Lo que se percibe en la sociedad es resistencia de las personas mayores al mundo digital y yo no creo que sea así. Creo que es miedo. A los mayores se les está lanzando a la piscina sin flotador, pero si les diéramos ese flotador, podrían acceder, porque detrás del miedo siempre hay ganas de aprender. De verdad, es nuestra experiencia. Cuando se generan entornos seguros de aprendizaje, que es lo que tenemos planificado desde ACIS, la respuesta es muy positiva. Y es que porque uno se haga mayor, no se hace tonto. Si hablamos del ámbito laboral, es un tema de actitud. Es un tema de que les proporciones en ese entorno seguro de aprendizaje. No es cierto que los mayores no quieran saber nada del mundo digital, simplemente hay que darles las herramientas para que puedan acceder a él. Además, hablamos de mayores como si fueran todos iguales, pero es que hay que hacerlo desde la heterogeneidad y la diversidad. Comprender esa diversidad del mayor debe ser el primer paso.

P.- En la creación de esos entornos de los que estamos hablando, ¿quién es el responsable o responsables?, ¿qué papel juegan, por ejemplo, las empresas?

R.- Considero que las empresas, si tienen esa mentalidad, pueden ser aceleradoras de la inclusión y, en caso contrario, incluso, si ponen filtros pueden ser excluyentes. Ahora está de moda que todas las empresas que se precie tengan su departamento de Responsabilidad Social Corporativa, etcétera, pero cuando las compañías realmente se lo toman en serio, pueden convertir que esta sea una parte clave de su cultura organizativa. Eso tiene un retorno y hay que ser consciente y valorarlo. De todos los años que llevo trabajando, las personas que mejor me han funcionado el trabajo son las personas mayores. Ellas admiten lo que tienen, han pasado esa etapa de criar hijos que les desconcierta y les puede despistar, aprecian mucho el volver a tener un trabajo, son las que más fiabilidad te dan, las que más se involucran, las más comprometidas... Jamás he fallado cuando he contratado a una persona mayor.

P.- Ese famoso valor de la experiencia que tan teórico parece, pero tan real es en la práctica, ¿verdad?

R.- Absolutamente, sí. De hecho, las empresas supieran de verdad el valor de seguir teniendo dentro de su colectivo e incentivando a las personas que entendemos mayores, con formación continua, con adaptación de procesos, con flexibilización, etcétera, al final son empresas que generarían innovación y tendrían un retorno de verdad, y medible. Estas son las empresas más competitivas y las que van a prosperar, pero todavía hay muchas que son ciegas, que son un poco miopes.

P.- Con el fin de corregir esa “miopía”, Mar, ¿qué cambios crees que se deberían producir a nivel social e institucional para garantizar una inclusión sociolaboral real de todas las personas?

R.- Principalmente, además de las empresas, primero tenemos que tener el compromiso del Estado, porque al final tenemos una tendencia a que todo lo cargue las empresas y los empresarios. Las políticas públicas tienen que ser más transversales, estar más coordinadas y tienen que abordar la inclusión de una forma integral y directa, contando con recursos y contando con la sociedad. El problema, como he comentado, es que tenemos una ruptura muy grande entre el Estado y la sociedad. Se legisla por un lado y la sociedad va por otro. En el caso del tejido empresarial, creo que debe haber más compromiso y salir más allá de lo que es la obligación pura normativa, de contratar solamente un 2% de personas con discapacidad, cumplir con mi paridad en los puestos de trabajo... Si tú vas más allá de todas esas obligaciones legales y normativas, es una buena manera de que se generen cambios. Y por último, debe existir un cambio cultural. Dejemos de hablar de colectivos vulnerables. Dejemos de hablar como sujetos pasivos. Tenemos que hablar de diversidad y de que todos somos agentes activos de una manera u otra, porque todos tenemos capacidad de esto.

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Marta S. Massó
Marta S. Massóhttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de nacional de entremayores y la edición de Galicia.

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