ARQUITECTA DE BATÏQ ARQUITECTURA
Silvia Álvarez Merino: “La accesibilidad es una inversión en salud, autonomía y cohesión social, no un sobrecoste”
PREGUNTA.- ¿Qué soluciones arquitectónicas existen para que las personas envejezcan en su casa o comunidad?
RESPUESTA.- Existen intervenciones que permiten a las personas mayores seguir viviendo en su hogar o en su comunidad y que son complementarias a la reducción de las barreras arquitectónicas en las viviendas. Las personas que tienen una red de apoyo cercana en el barrio, como amistades o familia, o en el bloque, vecinas y vecinos, logran permanecer en su vivienda con más facilidad gracias a los cuidados colectivos. Para aquellas con unas necesidades mayores a las que su red de apoyo puede hacerse cargo, los modelos de atención integral y centrada en la persona permiten atender las diferentes dimensiones del proceso de envejecimiento y ofrecer soluciones personalizadas con servicios de ayuda a domicilio.
Con esta misma lógica comunitaria y vecinal, surgen alternativas arquitectónicas como los modelos de vivienda colaborativa o cohousing, proyectos autogestionados que se caracterizan por tener apartamentos privados que se complementan con amplios espacios comunes. Las viviendas colaborativas permiten un envejecimiento activo, en relación con el barrio y la comunidad, fomentando la autonomía y reduciendo la soledad no deseada.
P.- ¿Qué cambios normativos o culturales habría que implementar para ver la accesibilidad como una necesidad básica?
R.- Primeramente, son necesarios cambios para proteger el derecho a una vivienda digna y adecuada, y dejar de entenderla como un bien de consumo e inversión. Del mismo modo, también la accesibilidad es un derecho que debería garantizarse en las viviendas a nivel legislativo.
En este sentido, serían necesarios cambios más ambiciosos en la normativa de edificación para asegurar la accesibilidad universal, ya que principalmente aborda cuestiones de movilidad, pero no está tan desarrollada en el ámbito cognitivo o sensorial.
Por otra parte, serían beneficiosos más incentivos para la mejora del parque de vivienda en este aspecto: ayudas, incentivos fiscales y procesos administrativos más ágiles.
Culturalmente, ya ha habido cambios importantes relacionados con los modelos de envejecimiento respecto a generaciones anteriores. Debemos profundizar colectivamente en soluciones arquitectónicas y urbanas que ayuden a ampliar las posibilidades de un envejecimiento activo y digno. Para ello, tenemos que entender la accesibilidad como una inversión en salud, autonomía y cohesión social, no como un sobrecoste.
