El sector reivindica el derecho de las personas mayores LGTBI+ a envejecer con dignidad, visibilidad y libertad
Con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBI+, la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), la Fundación 26 de Diciembre y HelpAge International España han reclamado políticas públicas que incorporen de forma efectiva la diversidad sexual y de género en los ámbitos del envejecimiento, los cuidados, la salud y la atención a la dependencia. Las tres entidades han hecho además un llamamiento para situar en el centro del debate público la realidad de las personas mayores LGTBI+, una generación que contribuyó decisivamente a la conquista de libertades y derechos y que, sin embargo, continúa enfrentándose a situaciones de discriminación, invisibilidad, soledad y vulnerabilidad social.
De esta manera, la PMP, Fundación 26 de Diciembre y HelpAge International España han subrayado que la celebración del Orgullo no puede leerse únicamente desde referentes jóvenes y visibles. También es una reivindicación del derecho a envejecer con dignidad, libertad y reconocimiento, sin renunciar a exponer la propia identidad por miedo al rechazo. Muchas personas mayores LGTBI+ crecieron en contextos de persecución, patologización o condena social, y esa experiencia vital sigue condicionando hoy su relación con las instituciones, los entornos de convivencia y los servicios de cuidados.
Asimismo, han alertado sobre el peso del edadismo, dentro y fuera del propio imaginario social sobre la diversidad. La asociación casi exclusiva entre diversidad sexual y juventud invisibiliza a las personas mayores LGTBI+, reduce su presencia en el debate público y dificulta que sus necesidades específicas sean tenidas en cuenta en las políticas de igualdad, diversidad o envejecimiento.
En este sentido, las tres organizaciones han denunciado como uno de los fenómenos más preocupantes el conocido como “retorno al armario”. Cuando aparecen situaciones de dependencia, necesidad de apoyos o ingreso en recursos residenciales, algunas personas mayores LGTBI+ vuelven a ocultar aspectos esenciales de su identidad por miedo al rechazo, la incomprensión o la discriminación. Ese miedo silencioso impacta directamente en el bienestar emocional, la autoestima, la salud mental y la calidad de vida, y contribuye a reforzar el aislamiento y la soledad no deseada.
Los datos disponibles refuerzan esta preocupación. El informe Estado Socioeconómico del Colectivo LGTBI+ 2024 de la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) revela que el 57,1 % de las personas LGTBI+ mayores de 65 años no ha hecho visible su orientación sexual o identidad de género, lo cual convierte a este grupo de edad en el que presenta mayores niveles de ocultación. Esta invisibilidad forzada agrava el riesgo de soledad, exclusión e, incluso, de vulnerabilidad económica. No en vano, el mismo documento recoge que la tasa de desempleo entre las personas LGTBI+ mayores de 60 años alcanza el 40 %, mientras que la de las personas LGTBI+ mayores de 55 años triplica la registrada en la población general.
Por otra parte, según el informe Estado del Odio 2026, elaborado por FELGTBI+ junto al Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC, el 54% de las personas LGTBI+ ha sufrido algún acto de odio, presencial o digital, durante el último año. Asimismo, el 36% ha sufrido acoso, el 29% discriminación y el 22% agresiones. Aunque las personas mayores no aparecen entre los perfiles con mayor exposición registrada, la Plataforma y la Fundación 26 de Diciembre consideran necesario interpretar estos datos a la luz de los elevados niveles de invisibilidad existentes entre las generaciones de más edad.
Las tres entidades han subrayado que la ocultación de la orientación sexual o de la identidad de género puede reducir la exposición pública y “en demasiadas ocasiones sigue siendo una estrategia de supervivencia para muchas personas mayores LGTBI+”, pero no elimina la discriminación: con frecuencia la hace más difícil de identificar, denunciar y reparar.
En suma, han insistido en que la discriminación por edad no afecta a todas las personas por igual, sino que puede verse agravada por otros factores de exclusión como la orientación sexual, la identidad de género, la invisibilidad forzada o los prejuicios sociales. El edadismo sufrido por las personas mayores LGTBI+ va ligado con frecuencia a la soledad, la discriminación y la vulnerabilidad económica, generando situaciones de exclusión que siguen siendo insuficientemente reconocidas por las políticas públicas.
Por todo ello, la PMP, la Fundación 26 de Diciembre y HelpAge International España han instado a la incorporación efectiva de la perspectiva de diversidad sexual y de género en las políticas públicas de envejecimiento, así como la perspectiva de edad en las políticas de igualdad y diversidad. En concreto, han pedido avanzar en la formación específica de profesionales de los servicios sociales, sanitarios y de cuidados de larga duración; impulsar entornos residenciales y recursos que funcionen como espacios seguros; reforzar las medidas frente a la soledad no deseada; combatir el edadismo y la discriminación múltiple; e incorporar una mirada interseccional en todas las políticas dirigidas a las personas mayores.
“Las personas mayores LGTBI+ forman parte de la historia de los avances democráticos y de los derechos civiles de nuestro país”, ha señalado el presidente de la PMP, Jesús Norberto Fernández. “No podemos permitir que quienes contribuyeron a conquistar libertades tengan que ocultarse nuevamente al llegar a la vejez; defender sus derechos es defender una sociedad más justa, inclusiva y respetuosa con la dignidad de todas las personas”, ha agregado.
Las tres organizaciones han remarcado que la diversidad no tiene edad y que las personas mayores LGTBI+ siguen teniendo proyectos de vida, relaciones afectivas, necesidades de participación y derecho a ser reconocidas y respetadas y por ello reivindican y exigen “un Orgullo con arrugas y libertad sin armarios: por el derecho a envejecer con dignidad, visibilidad y sin discriminación”.
