Llegó el gran día. Se inicia el proceso de redacción de la Convención sobre los Derechos de las Personas Mayores
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha dado un paso histórico hacia la protección de los derechos de las personas mayores con la celebración de la la primera reunión organizativa del Grupo de Trabajo Intergubernamental (GTI) para la redacción de una convención internacional específica.
El encuentro, celebrado del 18 al 20 de febrero en el Palacio de las Naciones de Ginebra –en las vísperas de la 61ª sesión ordinaria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU–, marcó el inicio formal de un proceso que da cumplimiento al mandato otorgado por la Resolución 58/13, adoptada en 2025, destinado a crear un tratado jurídicamente vinculante que garantice el envejecimiento con dignidad en todo el mundo, en el que se pasa de una etapa de debate conceptual a una fase operativa orientada a la elaboración normativa.
Durante las tres jornadas, los Estados miembro acordaron los aspectos organizativos fundamentales del nuevo Grupo de Trabajo Intergubernamental, entre ellos, la estructura de trabajo, eligieron la Presidencia –que ostentará el embajador Carlos Foradori, representante de Argentina– y establecieron un cronograma inicial con dos sesiones sustantivas previstas para este año: en julio se abordarán el propósito, los principios y el alcance del tratado, y en octubre comenzará la redacción de los primeros artículos y obligaciones de los Estados.
La sesión contó, asimismo, con la participación activa de organizaciones internacionales de la sociedad civil, entre ellas, Alianza Global por los Derechos de las Personas Mayores –GAROP, por sus siglas en inglés– y HelpAge International. Su presencia permitió incorporar las voces y experiencias de personas mayores de distintas regiones desde el inicio del proceso, reforzando el enfoque participativo y la centralidad de la lucha contra el edadismo. En concreto, cinco defensores de Bangladesh, Colombia, Kenia, Sudáfrica y Ruanda aportaron sus relatos personales, recordando a los Gobiernos que los debates sobre derechos del colectivo sénior deben contar siempre con su participación directa.
Para HelpAge, “esta reunión marcó un cambio radical: desde cuestionar si los mayores necesitan derechos más sólidos hasta centrarse en cómo se pueden hacer efectivos. El proceso es importante porque determina qué voces se escuchan y qué realidades influyen en el resultado”, señalan.
En este sentido, desde GAROP celebran “la inclusión de organizaciones no pertenecientes al ECOSOC” e instan a que se mantenga esta apertura durante todo el proceso. Nada Al-Nashif, alta comisionada adjunta de la ONU para los Derechos Humanos, calificó la apertura de los trabajos como un “momento histórico” y destacó la necesidad de una convención que sirva de marco para fortalecer leyes y políticas públicas, luchar contra el edadismo y garantizar rendición de cuentas en la protección de los mayores.
UN NUEVO RUMBO GLOBAL
El GTI avanzará ahora hacia la fase de definición de contenido del tratado, con un enfoque en transparencia, inclusión y participación significativa de la sociedad civil. Se espera que el éxito del proceso dependa de la implicación activa de las personas mayores, el compromiso político de los Estados y la capacidad de transformar las decisiones en acciones concretas que mejoren la vida de millones de personas alrededor del mundo. Con esta iniciativa, la ONU establece un nuevo rumbo global: pasar de cuestionar la necesidad de derechos específicos para personas mayores a garantizar su aplicación efectiva, reconociendo su voz como protagonista en cada etapa del proceso.
