JEFE DEL SERVICIO DE GERIATRÍA DEL HOSPITAL CLÍNICO SAN CARLOS DE MADRID Y COORDINADOR DEL FORO DE ANSIEDAD Y CRONICIDAD
Gil Gregorio: “Incorporar la dimensión emocional al seguimiento clínico no es opcional, es una parte esencial de una medicina verdaderamente integral”
PREGUNTA.- El Foro de Ansiedad y Cronicidad, que cuenta con el respaldo de Schwabe, reúne por primera vez a expertos de distintas especialidades en un grupo multidisciplinar centrado en salud mental y cronicidad. ¿Qué valor diferencial aporta este enfoque colaborativo?
RESPUESTA.- La transversalidad. La cronicidad no pertenece a una sola especialidad, ni la ansiedad tampoco. Lo que existe es un paciente crónico que puede desarrollar ansiedad, y ese paciente transita por consultas de Atención Primaria, especialidades hospitalarias, enfermería, farmacia comunitaria y urgencias.
Este foro, impulsado por Schwabe Farma, integra por primera vez en España a especialistas de áreas como Medicina de Familia, Psiquiatría, Geriatría, Neumología, Neurología, Otorrinolaringología, Medicina Interna, Gastroenterología, Oncología, Farmacia y Enfermería.
Este enfoque permite analizar la ansiedad asociada a patologías muy diversas como la EPOC, las enfermedades neurodegenerativas, los procesos oncológicos, la patología vestibular o el dolor crónico, y entender mejor cómo se manifiesta en cada contexto clínico.
P.-¿Existen perfiles de pacientes crónicos especialmente vulnerables a desarrollar ansiedad? ¿Qué señales deberían alertar a los profesionales sanitarios?
R.- Sí, existen perfiles particularmente vulnerables. Sabemos que la presencia de comorbilidad aumenta significativamente el riesgo. En población mayor, por ejemplo, la coexistencia de varias enfermedades crónicas multiplica la probabilidad de presentar síntomas ansiosos.
También observamos especial vulnerabilidad en patologías donde hay incertidumbre evolutiva, limitación funcional progresiva o síntomas físicos persistentes como disnea, dolor o vértigo.
Las señales de alerta pueden ser tanto psicológicas como somáticas, por ejemplo, una preocupación excesiva difícil de controlar, irritabilidad, inquietud, insomnio, miedo anticipatorio ante revisiones médicas, hipervigilancia de síntomas o hiperfrecuentación de consultas y urgencias sin que exista un empeoramiento orgánico objetivo. Es importante no banalizar estas manifestaciones ni confundirlas exclusivamente con progresión de la enfermedad de base.
P.-¿Qué herramientas de cribado considera más adecuadas para la detección sistemática de ansiedad en consultas de Atención Primaria y especialidades hospitalarias que atienden cronicidad?
R.- Necesitamos herramientas breves, validadas y fácilmente integrables en la práctica clínica habitual. Una opción muy útil es el cuestionario GAD-7, por su sencillez, rapidez y posibilidad de autoadministración. Desde el foro estamos trabajando, precisamente, en el diseño de un estudio de prevalencia en pacientes ambulatorios, utilizando cuestionarios de cribado rápido con el objetivo de cuantificar la ansiedad, identificar barreras diagnósticas y evaluar cómo se está abordando actualmente en la práctica real. La clave no es solo medir, sino integrar la medición y sus conclusiones en la toma de decisiones clínicas. -Finalmente, ¿qué mensaje trasladaría a los pacientes crónicos y a sus familias sobre la importancia de cuidar también la salud mental?
La salud mental forma parte inseparable del abordaje de cualquier enfermedad crónica. Sentir preocupación ante un diagnóstico es normal, pero cuando esa preocupación se vuelve persistente, interfiere en la vida diaria o condiciona el tratamiento, debe ser valorada.
Identificar la ansiedad no significa etiquetar ni estigmatizar, significa reconocer un componente que puede y debe abordarse. Incorporar la dimensión emocional al seguimiento clínico no es opcional, es una parte esencial de una medicina verdaderamente integral.
