martes, 10 marzo 2026
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Ninguno de los cambios anatómicos o funcionales del envejecimiento condiciona el cese de la actividad sexual

Aunque el envejecimiento modifica el patrón sexual de los mayores, el mito de que la sexualidad desaparece con los años carece de fundamento, ya que nadie puede asegurar a qué edad cesa el deseo sexual
El tema de la sexualidad en las personas mayores está suscitando en los últimos años un mayor interés, tanto en los ambientes sanitarios como en los no sanitarios. Tradicionalmente se ha considerado que conforme envejecemos disminuye la sexualidad, aunque el mito de que la sexualidad desaparece con los años carece de fundamento, ya que nadie puede asegurar a qué edad cesa el deseo sexual y/o la actividad sexual. Y así lo ha expuesto esta mañana el doctor Carlos Verdejo Bravo, geriatra del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, en su ponencia sobre Sexualidad en el transcurso del 54 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y 24 Congreso da Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría.
De hecho, según expone este experto, “la actividad sexual no tiene por qué perderse con el paso de los años. Evidentemente con el envejecimiento ocurren una serie de cambios, tanto anatómicos como funcionales, que pueden condicionar ciertas modificaciones en la actividad sexual de los mayores, e incluso interferir con ella o limitarla. Estos cambios, junto con la repercusión de los problemas médicos y con el consumo de algunos fármacos, pueden justificar las modificaciones en el comportamiento sexual de los mayores, bien debido a alteraciones hormonales o por las repercusiones físicas y psico-sociales de las enfermedades crónicas que producen algún grado de incapacidad, pero no impedir la actividad sexual”.

Una nueva sexualidad
En un estudio realizado hace unos años en el Área 7 de Madrid, con población de mujeres mayores de 65 años no institucionalizadas (179 casos con edad media de 74,7 años), se observó que un 20 por ciento de ellas mantenían actividad sexual, destacando en más de la mitad de los casos (60%) el coito como tipo de actividad sexual.
Unos datos que no hace más que confirmar lo que indica Verdejo Bravo, “ninguno de los cambios que se producen con el envejecimiento condicionan obligatoriamente el cese de la actividad sexual, sino que exigen más bien una adaptación del anciano a sus nuevas características. La realidad, es que la actividad sexual no desaparece en las personas mayores, sino que se modifica el patrón sexual de los mayores, manteniendo otra serie de prácticas sexuales más comunes (masturbación, tocamientos) frente al patrón convencional del coito (penetración). Por ello, el comportamiento que las personas mayores van a tener en la esfera sexual es, absolutamente individual, influyendo bastantes y diversos factores, tanto orgánicos como psico-sociales”.

Condicionantes sexuales
Los principales problemas que pueden alterar la actividad sexual de los mayores son, en los varones, que la actividad sexual se tiende a mantener más, sobre todo al no tener la repercusión tan directa del descenso hormonal como tienen las mujeres (hipoestrogenismo) con sus repercusiones; y la disfunción eréctil, un problema que a partir de los 55 años puede llegar a afectar a un 40-45%, elevándose hasta el 75-80% a partir de los 75 años; la disminución de la libido, aunque éste es un problema menos frecuente y que en los varones mayores se asocia muchas veces con un déficit hormonal, un trastorno psicológico o con la toma de ciertos fármacos; y trastornos de la eyaculación. 
Por su parte, en mujeres los problemas más habituales son la dispareunia, que supone la aparición de dolor durante el coito y puede deberse tanto a factores orgánicos como a psicológicos o a la suma de ambos; o la disminución de la libido o del deseo sexual; la falta de orgasmo. También, explica el doctor Verdejo Bravo, existen otros condicionantes claves como son vivir en una residencia, no tener cónyuge, tener una mala situación funcional y un nivel educacional-cultural bajo, que se relacionan con la pérdida de la actividad sexual.
Por el contrario, otros factores como la edad, la actividad sexual previa y el placer  durante las relaciones sexuales previas, el estado conyugal y la mejor situación funcional-emocional, predicen un mantenimiento de la actividad sexual.

Valoración geriátrica
Para el doctor Verdejo Bravo “se deberían abordar los problemas sexuales con la misma naturalidad que los otros problemas de salud”, por eso recomienda encarecidamente a las personas mayores que no piensen que ya no tienen derecho a disfrutar de una vida sexual y que, ante la existencia de problemas de salud que estén dificultando su actividad sexual, acudan a su geriatra de confianza, quien valorará su problema y propondrá soluciones.
“Con una valoración integral de los mayores (valoración geriátrica), se pueden detectar los principales problemas sexuales y buscar las soluciones más adecuadas. Actualmente existen diferentes alternativas terapéuticas para mejorar o solucionar los problemas sexuales, unas más sencillas y otras más complejas”, informa Verdejo.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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