InicioSaludEl duelo prolongado puede acentuar el deterioro cognitivo en las personas mayores

El duelo prolongado puede acentuar el deterioro cognitivo en las personas mayores

Un estudio del Hospital del Mar y la Universitat Autònoma de Barcelona revisa once trabajos y señala efectos sobre la memoria, la atención, las funciones ejecutivas y otras capacidades

La pérdida de un ser querido puede tener consecuencias que van más allá del impacto emocional en las personas mayores. Un estudio realizado por investigadores del Hospital del Mar y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) señala que el duelo prolongado puede constituir un factor de riesgo para la aparición de deterioro cognitivo o contribuir a su agravamiento cuando ya está presente. El trabajo, publicado en la Revista Colombiana de Psiquiatría, revisa la evidencia científica disponible sobre esta relación a partir de once estudios. Se centra específicamente en personas mayores de 60 años, aunque sus autores recuerdan que el duelo prolongado también puede presentarse en edades más tempranas. La revisión fue publicada online este verano con el título Duelo prolongado y deterioro cognitivo: una revisión sistemática sobre la influencia patológica de la pérdida de un ser querido sobre la cognición de adultos mayores .

¿QUÉ ES EL DUELO PROLONGADO?

Los investigadores definen el duelo prolongado como una reacción intensa ante la pérdida que persiste durante más de seis meses y que afecta emocionalmente a la persona. Entre sus manifestaciones se encuentran la añoranza intensa, las preocupaciones persistentes, los pensamientos y recuerdos recurrentes sobre la persona fallecida, la dificultad para aceptar la pérdida y continuar con la vida cotidiana y la pérdida de sentido vital.

Según los datos revisados, esta situación también puede asociarse a alteraciones en diferentes capacidades cognitivas. Las funciones que aparecen más afectadas son la memoria inmediata, la atención, la velocidad de procesamiento, las funciones ejecutivas, la fluidez verbal y las habilidades visuales y espaciales. El análisis también identifica dificultades en tareas que requieren tomar decisiones emocionales.

“El duelo prolongado constituye un factor de riesgo independiente para el deterioro cognitivo, diferenciable de otros factores de riesgo”, explica Laura Maldonado-Liñán, investigadora del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la UAB y primera autora del trabajo. La intensidad de las alteraciones puede variar en función de la intensidad del propio duelo y de las características de cada persona. Entre los elementos que pueden influir se encuentran la existencia previa de otros factores de riesgo, enfermedades que afecten a la cognición y trastornos psicopatológicos. En estos casos, como explica Josep Deví, autor principal del estudio, neuropsicólogo y psicólogo clínico adjunto del Instituto de Salud Mental del Hospital del Mar, “en función de la intensidad y del tipo de persona, así como de la presencia de posibles enfermedades que ya comporten afectación cognitiva o trastornos psicopatológicos previos, se pueden agravar o hacer que este duelo patológico tenga repercusiones no solo emocionales sino también en el ámbito cognitivo”, añade.

LA IMPORTANCIA DE LA VALORACIÓN GERIÁTRICA INTEGRAL

El duelo complicado se considera una situación relativamente habitual entre las personas mayores. Los datos recogidos en el trabajo indican que entre el 7% y el 10% de las personas mayores de 60 años pueden experimentar este tipo de duelo. Los autores plantean que su posible presencia debe tenerse en cuenta durante la valoración geriátrica integral (VGI). La detección permitiría incorporar el duelo prolongado a la evaluación de la persona junto con otros aspectos relacionados con su estado cognitivo y psicológico.

El estudio señala asimismo la importancia del seguimiento y tratamiento de las personas afectadas. Según los investigadores, este puede incluir intervención psicológica y psiquiátrica y, cuando sea necesario, tratamiento farmacológico, con el objetivo de abordar el trastorno por duelo prolongado.

Los autores apuntan que, cuando el duelo prolongado remite y no existe otra patología neurológica o cognitiva asociada, las consecuencias emocionales y cognitivas vinculadas a este trastorno podrían ser reversibles. Esta posibilidad se plantea en el contexto de la evidencia revisada y queda condicionada a la ausencia de otras enfermedades que puedan explicar o mantener las alteraciones.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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