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Un informe reclama la medición de la calidad de vida en los criterios de evaluación de los medicamentos oncológicos

El documento elaborado por AstraZeneca, en colaboración con Almia, propone integrar un parámetro que mira más allá de la supervivencia en la práctica asistencial, la investigación clínica y en los criterios de la financiación de los fármacos y las tecnologías sanitarias

Pilar Fernández y Ruth Vera, autoras del informe Vivir más y mejor, en su presentación.

AstraZeneca, en colaboración con la Alianza frente a la Metástasis: Innovación y Apoyo (Almia), ha presentado un documento que reclama la medición de la calidad de vida en los criterios de evaluación de los medicamentos oncológicos. El informe titulado Vivir más y mejor. La incorporación de la calidad de vida en los criterios de evaluación de fármacos y su impacto en los pacientes, propone integrar esta medición de la calidad de vida en la práctica asistencial, la investigación clínica y en los criterios de la financiación de los fármacos y las tecnologías sanitarias.

Durante este año, se diagnosticaron 301.884 nuevos casos de cáncer en España y, en 2025, esta enfermedad fue la primera causa de muerte, con 116.161 defunciones, según las cifras provisionales del Instituto Nacional de Estadística. Aunque en las últimas décadas se han producido avances significativos en el desarrollo de nuevos programas de diagnóstico y de nuevos fármacos oncológicos, la evaluación de sus beneficios se ha centrado en los criterios clínicos, la supervivencia global, la supervivencia libre de progresión, la respuesta tumoral o en la seguridad según los efectos secundarios reportados en los ensayos clínicos. Sin embargo, los expertos defienden que la medición de la calidad de vida permite comprender de forma más completa el impacto real de los tratamientos en la vida de los pacientes y contribuye a equilibrar eficacia clínica con tolerabilidad, funcionalidad y bienestar percibido.

“La calidad de vida es un concepto complejo y multidimensional que engloba el impacto de la enfermedad y del tratamiento sobre el bienestar físico, emocional y social de los pacientes”, han explicado las autoras del informe. Pilar Fernández, presidenta de Almia y una de las autoras del informe ha precisado que, “cuando hablamos de calidad de vida del paciente oncológico, hay que mirar más allá de la supervivencia: hablamos de la toxicidad del tratamiento, de los efectos secundarios, de cuánto tiempo y en qué medida podemos mantener nuestra autonomía en el día a día y de cómo influye a la larga tanto la enfermedad como la terapia en nuestro bienestar emocional y social”.

Diversos estudios han demostrado que la calidad de vida influye en la valoración que realizan los pacientes con cáncer del beneficio clínico de sus tratamientos. De hecho, una encuesta realizada a 9.344 personas de la población general en siete países europeos mostró que, ante una enfermedad grave como el cáncer y un tiempo de vida limitado, solo entre un 2% y un 6% consideraría más importante prolongar la vida, y la mayoría de la población general priorizaría mejorar su calidad de vida frente a prolongar la supervivencia (entre el 57% y el 81% según el país).

CONTEXTO EUROPEO Y ESPAÑOL

El informe toma especial relevancia en el contexto del desarrollo del reglamento de la Unión Europea 2021/2282 sobre evaluación de tecnologías sanitarias y, en España, con la reciente aprobación del nuevo real decreto sobre esta materia. Otros países como Reino Unido, Suecia o Canadá tienen en cuenta los ‘Años de vida ajustados por calidad’ (AVACs) para tomar decisiones económicas en materia de financiación sanitaria. En cambio, según el informe, en España la incorporación de la calidad de vida en esta materia ha sido, según el grupo de trabajo, progresiva pero heterogénea: “Las agencias de la RedETS y los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT), por ejemplo, incluyen información sobre calidad de vida cuando hay evidencia, pero su papel ha sido principalmente descriptivo y sin influencia estructurada en decisiones de financiación o acceso”.

La nueva norma española amplía los criterios tradicionales con la incorporación de aspectos clínicos, económicos, sociales, éticos, organizativos y jurídicos. Entre los sociales destaca la integración de la perspectiva del paciente, considerando la calidad de vida como criterio relevante para la priorización de tecnologías sanitarias. “Es necesario contemplar la medición de la calidad de vida en documentos como los planes de salud, normativas o las estrategias del cáncer autonómicas, para que se convierta en un indicador obligatorio en la evaluación, las decisiones clínicas y la financiación. Así garantizaremos que tanto autonomías como hospitales la tengan en cuenta de forma sistemática”, ha apuntado la presidenta de Almia.

“En el futuro, se podría crear un organismo supervisor y asesor a nivel general, un órgano central de gobernanza que provea de herramientas estandarizadas y evalúe su integración en las autonomías, hospitales e incluso que haga auditorías en los Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) y Centros Integrales de Cáncer”, ha añadido la doctora Ruth Vera, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Navarra y también autora del informe.

PARTICIPACIÓN DE PACIENTES

La participación de los pacientes es fundamental tanto en la definición de qué debe medirse y el registro de datos como en la valoración de los resultados en la evaluación de tecnologías sanitarias. “La voz del paciente debe incorporarse de manera estructural: desde la definición de los resultados hasta la interpretación final. Su participación en los consejos de gobernanza y comisiones de adopción es esencial, no solo como observador, sino como actor decisorio, validando qué resultados son significativos y asegurando que los informes reflejen la experiencia real”, ha defendido Pilar Fernández.

El documento se presentará en una jornada en el Congreso de los Diputados, en la que participarán los miembros del grupo coordinador del informe, las autoridades sanitarias y los representantes políticos del sector. Durante el evento, los autores harán una llamada a la acción para empezar a implantar los cambios necesarios cuanto antes, en consonancia con las nuevas normativas a nivel nacional y europeo.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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