Martín clausura el IV Seminario de Farmacovigilancia
La consejera de Salud reconoce el trabajo del Centro de Farmacovigilancia riojano y la aportación de los profesionales sanitarios para garantizar la seguridad de los tratamientos farmacológicos
La consejera de Salud, María Martín, clausuró el IV Seminario de Farmacovigilancia en el que participaron 35 expertos procedentes de la Agencia Estatal y de todos los Centros Autonómicos de Farmacovigilancia del país que forman parte del Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano.
En el acto de clausura, María Martín reconoció el valioso trabajo desarrollado por los distintos centros autonómicos de Farcocovigilancia y, especialmente, el de La Rioja que conmemorava su 20º aniversario. "Su labor es imprescindible en la prevención de riesgos de los tratamientos farmacológicos ya que permite un mayor conocimiento de los medicamentos lo que garantiza la seguridad de los pacientes", señaló.
Asimismo, la consejera de Salud entregó las distinciones de la Agencia Estatal de Medicamentos y Productos Sanitarios a los profesionales sanitarios de La Rioja (médicos, farmacéuticos y enfermeros), "en agradecimiento a su colaboración en el incremento de la seguridad de los tratamientos farmacológicos y a su servicio en beneficio de la salud de los riojanos".
En este seminario que se celebró en Logroño durante los días 18 y 19 de noviembre, se armonizaron criterios de actuación en todo el territorio nacional en esta materia que tiene por objetivo la identificación, cuantificación, evaluación y prevención de los riesgos de los medicamentos una vez autorizados.
Centro Autonómico de Farmacovigilancia de La Rioja
En el año 1995 se creó el Centro Autonómico de Farmacovigilancia como centro de información de la seguridad de los medicamentos en el ámbito de La Rioja. Su actividad básica es la recogida de sospechas de reacciones adversas causadas por los medicamentos de uso humano comunicadas por los profesionales sanitarios mediante el documento denominado 'Tarjeta Amarilla' o el formulario electrónico de la página web www.notificaram.es, donde también los ciudadanos pueden notificar.
El flujo de comunicación es bidireccional de forma que el centro, además de recibir la información mencionada, remite al profesional sanitario un informe farmacológico sobre la reacción adversa comunicada y otras que puede producir el fármaco para incrementar su conocimiento sobre el mismo.
La información evaluada en el centro autonómico alimenta, junto con la del resto de las comunidades autónomas, la base de datos nacional de farmacovigilancia y ésta a su vez las de la Agencia Europea del Medicamento y la Organización Mundial de la Salud, integrándose de esta manera en la red internacional de farmacovigilancia.
Estudios posteriores analizan en profundidad la relación entre el beneficio y el riesgo de los medicamentos afectados y permiten a las autoridades sanitarias adoptar distintas medidas para proteger la salud de los ciudadanos entre las que se encuentran la incorporación de nueva información en sus prospectos y fichas técnicas para conocimiento de los sanitarios y los pacientes, la exigencia legal de prescripción en receta médica, la restricción de su uso al medio hospitalario, la exclusión de grupos de pacientes de riesgo en su utilización, la disminución de la dosis recomendada o incluso la retirada definitiva del mercado farmacéutico.
En el acto de clausura, María Martín reconoció el valioso trabajo desarrollado por los distintos centros autonómicos de Farcocovigilancia y, especialmente, el de La Rioja que conmemorava su 20º aniversario. "Su labor es imprescindible en la prevención de riesgos de los tratamientos farmacológicos ya que permite un mayor conocimiento de los medicamentos lo que garantiza la seguridad de los pacientes", señaló.
Asimismo, la consejera de Salud entregó las distinciones de la Agencia Estatal de Medicamentos y Productos Sanitarios a los profesionales sanitarios de La Rioja (médicos, farmacéuticos y enfermeros), "en agradecimiento a su colaboración en el incremento de la seguridad de los tratamientos farmacológicos y a su servicio en beneficio de la salud de los riojanos".
En este seminario que se celebró en Logroño durante los días 18 y 19 de noviembre, se armonizaron criterios de actuación en todo el territorio nacional en esta materia que tiene por objetivo la identificación, cuantificación, evaluación y prevención de los riesgos de los medicamentos una vez autorizados.
Centro Autonómico de Farmacovigilancia de La Rioja
En el año 1995 se creó el Centro Autonómico de Farmacovigilancia como centro de información de la seguridad de los medicamentos en el ámbito de La Rioja. Su actividad básica es la recogida de sospechas de reacciones adversas causadas por los medicamentos de uso humano comunicadas por los profesionales sanitarios mediante el documento denominado 'Tarjeta Amarilla' o el formulario electrónico de la página web www.notificaram.es, donde también los ciudadanos pueden notificar.
El flujo de comunicación es bidireccional de forma que el centro, además de recibir la información mencionada, remite al profesional sanitario un informe farmacológico sobre la reacción adversa comunicada y otras que puede producir el fármaco para incrementar su conocimiento sobre el mismo.
La información evaluada en el centro autonómico alimenta, junto con la del resto de las comunidades autónomas, la base de datos nacional de farmacovigilancia y ésta a su vez las de la Agencia Europea del Medicamento y la Organización Mundial de la Salud, integrándose de esta manera en la red internacional de farmacovigilancia.
Estudios posteriores analizan en profundidad la relación entre el beneficio y el riesgo de los medicamentos afectados y permiten a las autoridades sanitarias adoptar distintas medidas para proteger la salud de los ciudadanos entre las que se encuentran la incorporación de nueva información en sus prospectos y fichas técnicas para conocimiento de los sanitarios y los pacientes, la exigencia legal de prescripción en receta médica, la restricción de su uso al medio hospitalario, la exclusión de grupos de pacientes de riesgo en su utilización, la disminución de la dosis recomendada o incluso la retirada definitiva del mercado farmacéutico.
