Los gobiernos de 80 países se comprometen a impulsar la investigación y atención de la demencia
La demencia afecta actualmente a más de 47 millones de personas, de las cuales el 60% vive en países de ingresos bajos y medianos
Durante la Conferencia Ministerial sobre la Acción Mundial contra la Demencia acogida por la OMS en Génova, el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte anunció que se invertirán más de 92 millones de euros en un pionero fondo mundial de investigación sobre la demencia, Dementia Discovery Fund. Así, varias empresas farmacéuticas se comprometen, junto con la organización no gubernamental Alzheimer’s Research UK y el Gobierno del Reino Unido, a invertir en prometedoras iniciativas de investigación sobre la demencia a través del proyecto. La noticia fue recibida con satisfacción, pues es el tipo de mecanismo innovador que podría propiciar avances en el tratamiento.
En la Conferencia de la OMS, que contó con el apoyo del Ministerio de Salud del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde), 80 países se unieron con expertos procedentes de los ámbitos de la investigación, la atención clínica y la sensibilización para debatir la forma de impulsar colectivamente la acción contra la demencia en el ámbito mundial.
Los participantes subrayaron que la demencia es un reto creciente de salud pública mundial. La Organización Mundial de la Salud se comprometió a dirigir y coordinar iniciativas sobre la demencia. Asimismo, prometió establecer un observatorio mundial sobre la demencia para vigilar la prevalencia de la afección y los recursos destinados a atender a los pacientes en los Estados Miembros y para hacer un seguimiento del establecimiento de planes y políticas nacionales contra la demencia.
“Se nos viene encima una oleada de casos de demencia en todo el mundo”, comentó la directora general de la OMS, la doctora Margaret Chan. “Es necesario fomentar la inversión en las investigaciones para encontrar una cura, pero también para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la demencia y el apoyo prestado a quienes les cuidan”, señaló.
Hubo un consenso general sobre la necesidad de poner en marcha iniciativas coordinadas para seguir la evolución de la carga de morbilidad, instaurar políticas que aborden los efectos de la demencia y llevar a cabo investigaciones para impulsar el tratamiento y una atención de mejor calidad, económica y eficaz.
Al menos 19 países ya cuentan con un plan o política nacional sobre la demencia. Según la OMS, entre las medidas prioritarias de dichos planes deben incluirse las siguientes: la sensibilización sobre la afección y sus factores de riesgo, la creación de capacidad para poder efectuar diagnósticos oportunos, el compromiso de prestar atención continua y servicios de buena calidad, el apoyo a los cuidadores, la formación de la fuerza de trabajo y la investigación.
Al final de la Conferencia, los participantes hicieron un llamamiento a la acción para reforzar las iniciativas mundiales contra la demencia. “Durante mucho tiempo hemos ido rezagados con respecto a la demencia”, comentó la doctora Chan, “pero varios acontecimientos recientes apuntan a que vamos ganando terreno. Debemos hilar estas numerosas nuevas iniciativas para tejer un plan general que pueda funcionar en todos los países. El compromiso de los gobiernos será la clave”.
Sobre la demencia
La demencia afecta a más de 47 millones de personas. El 60% de ellas viven en países de ingresos bajos y medianos. Se espera que esta cifra, impulsada por el envejecimiento de la población, se triplique para 2050. La demencia y la disfunción cognitiva ya son en estos momentos las principales enfermedades crónicas que contribuyen a la discapacidad y la dependencia en las personas mayores de todo el mundo.
En la Conferencia de la OMS, que contó con el apoyo del Ministerio de Salud del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde), 80 países se unieron con expertos procedentes de los ámbitos de la investigación, la atención clínica y la sensibilización para debatir la forma de impulsar colectivamente la acción contra la demencia en el ámbito mundial.
Los participantes subrayaron que la demencia es un reto creciente de salud pública mundial. La Organización Mundial de la Salud se comprometió a dirigir y coordinar iniciativas sobre la demencia. Asimismo, prometió establecer un observatorio mundial sobre la demencia para vigilar la prevalencia de la afección y los recursos destinados a atender a los pacientes en los Estados Miembros y para hacer un seguimiento del establecimiento de planes y políticas nacionales contra la demencia.
“Se nos viene encima una oleada de casos de demencia en todo el mundo”, comentó la directora general de la OMS, la doctora Margaret Chan. “Es necesario fomentar la inversión en las investigaciones para encontrar una cura, pero también para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la demencia y el apoyo prestado a quienes les cuidan”, señaló.
Hubo un consenso general sobre la necesidad de poner en marcha iniciativas coordinadas para seguir la evolución de la carga de morbilidad, instaurar políticas que aborden los efectos de la demencia y llevar a cabo investigaciones para impulsar el tratamiento y una atención de mejor calidad, económica y eficaz.
Al menos 19 países ya cuentan con un plan o política nacional sobre la demencia. Según la OMS, entre las medidas prioritarias de dichos planes deben incluirse las siguientes: la sensibilización sobre la afección y sus factores de riesgo, la creación de capacidad para poder efectuar diagnósticos oportunos, el compromiso de prestar atención continua y servicios de buena calidad, el apoyo a los cuidadores, la formación de la fuerza de trabajo y la investigación.
Al final de la Conferencia, los participantes hicieron un llamamiento a la acción para reforzar las iniciativas mundiales contra la demencia. “Durante mucho tiempo hemos ido rezagados con respecto a la demencia”, comentó la doctora Chan, “pero varios acontecimientos recientes apuntan a que vamos ganando terreno. Debemos hilar estas numerosas nuevas iniciativas para tejer un plan general que pueda funcionar en todos los países. El compromiso de los gobiernos será la clave”.
Sobre la demencia
La demencia afecta a más de 47 millones de personas. El 60% de ellas viven en países de ingresos bajos y medianos. Se espera que esta cifra, impulsada por el envejecimiento de la población, se triplique para 2050. La demencia y la disfunción cognitiva ya son en estos momentos las principales enfermedades crónicas que contribuyen a la discapacidad y la dependencia en las personas mayores de todo el mundo.
