InicioInternacionalEl tercer Informe sobre la Transformación Demográfica de la CE advierte del descenso de la población y del avance del envejecimiento

El tercer Informe sobre la Transformación Demográfica de la CE advierte del descenso de la población y del avance del envejecimiento

El documento destaca el potencial de la “economía de la longevidad” como motor de innovación, empleo y cohesión social

La Comisión Europea acaba de presentar su tercer Informe sobre la Transformación Demográfica, un documento que dibuja un continente con menos población, pero también con ciudadanos que vivirán más años y en mejores condiciones de salud. Lejos de plantear únicamente un escenario de dificultades, Bruselas defiende que el envejecimiento puede convertirse en una oportunidad para impulsar la innovación, fortalecer la economía y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, siempre que las administraciones adopten medidas de forma anticipada.

El informe, elaborado por el Centro Común de Investigación (JRC), confirma que la población de la Unión Europea ha alcanzado su máximo histórico con 450,6 millones de habitantes. A partir de ahora comenzará una tendencia descendente que situará la población en torno a los 445 millones de personas en 2050 y en 398,8 millones a finales de siglo. En términos globales, supondrá una reducción cercana al 12% respecto a la actualidad, devolviendo al continente a niveles demográficos similares a los de la década de 1970.

Sin embargo, esta disminución de la población convivirá con otro fenómeno de enorme trascendencia: el aumento continuo de la esperanza de vida. En 2024, un europeo nacido en la Unión puede esperar vivir 81,5 años, una cifra que refleja décadas de avances sanitarios, mejoras sociales y un mayor bienestar. Las previsiones comunitarias apuntan además a que en 2100 la esperanza de vida superará los 90 años entre las mujeres y alcanzará los 86 años entre los hombres.

La consecuencia directa será una sociedad mucho más envejecida. En apenas un cuarto de siglo, casi uno de cada tres residentes en la Unión Europea tendrá 65 años o más, frente a la proporción actual de uno de cada cinco. Además, un niño nacido en la UE en 2023 podrá esperar vivir libre de enfermedades graves hasta los 75,3 años, lo que refuerza el concepto de envejecimiento saludable que la Comisión quiere promover.

Este cambio de estructura demográfica tendrá un profundo impacto sobre el mercado laboral, los sistemas sanitarios, los servicios de cuidados de larga duración y las finanzas públicas. El informe advierte de que la reducción de la población en edad de trabajar incrementará las dificultades para cubrir numerosos empleos y obligará a replantear tanto los sistemas de protección social como las políticas de empleo y formación.

Proyección de la población europea entre 2025 y 2100. / EUROSTAT

Al mismo tiempo, Bruselas insiste en que el envejecimiento no debe contemplarse únicamente desde la perspectiva del gasto o la dependencia. La Comisión considera que el incremento del número de personas mayores abre la puerta al desarrollo de una pujante "economía de la longevidad", basada en productos, servicios y tecnologías dirigidos específicamente a este segmento de población. Sectores como la salud, la asistencia, la tecnología, la vivienda adaptada o los servicios financieros especializados se perfilan como importantes motores de crecimiento económico y creación de empleo durante las próximas décadas.

ÁMBITO LABORAL Y NECESIDADES ASISTENCIALES

Uno de los capítulos centrales del informe analiza el futuro del mercado laboral europeo. Actualmente, alrededor del 20 % de las personas en edad de trabajar permanece fuera del mercado laboral, mientras persiste una brecha de género del 10 % en el empleo. A ello se suma que cerca de ocho millones de jóvenes ni estudian, ni trabajan, ni reciben formación.

Frente a esta situación, la Comisión apuesta por aprovechar mejor el talento disponible. Entre las prioridades figura aumentar la participación laboral de las mujeres, facilitar la incorporación de los jóvenes mediante programas de capacitación, favorecer que las personas mayores puedan seguir trabajando de forma voluntaria si así lo desean y mejorar la productividad mediante la digitalización, la innovación y la inteligencia artificial.

En paralelo, la inmigración cualificada aparece como un instrumento complementario para aliviar la escasez de trabajadores en determinados sectores estratégicos. No obstante, el Ejecutivo comunitario subraya que la prioridad debe seguir siendo mejorar las competencias profesionales y el reciclaje laboral de quienes ya residen en la Unión.

El envejecimiento también transformará profundamente las necesidades asistenciales. Según las proyecciones del informe, el número de personas que requerirán apoyos o cuidados de larga duración pasará de los actuales 36 millones a unos 48 millones antes de 2070. Además, la población mayor de 80 años duplicará su peso dentro de la sociedad europea. Este escenario exigirá reforzar los sistemas sanitarios y de cuidados, pero también representa una oportunidad para desarrollar modelos de atención más eficientes, personalizados y apoyados en la innovación tecnológica. La Comisión considera que la inversión en este ámbito será determinante para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de bienestar.

La respuesta europea se articula a través de la denominada Caja de Herramientas Demográficas, aprobada en octubre de 2023 y respaldada por todos los Estados miembros. Este instrumento pretende ayudar a las administraciones nacionales, regionales y locales a incorporar la variable demográfica en todas sus políticas públicas, desde el empleo hasta la vivienda, la educación, la cohesión territorial o la sanidad. Sobre esta base, la Comisión ha desplegado distintas iniciativas que buscan responder de forma transversal al reto demográfico. Entre ellas figura el Plan Europeo de Vivienda Asequible, destinado a facilitar el acceso a viviendas sostenibles y de calidad; la futura Estrategia de Equidad Intergeneracional, orientada a reforzar la solidaridad entre generaciones; la Estrategia de la UE contra la Pobreza; la Unión de Competencias para fomentar el aprendizaje permanente y la recualificación profesional; la Estrategia Europea de Cuidados, respaldada por programas como EU4Health y el Espacio Europeo de Datos Sanitarios; la Visión a Largo Plazo para las Zonas Rurales y la iniciativa Harnessing Talent, dirigida a las regiones que sufren pérdida de población activa y fuga de talento.

Asimismo, la Comisión ha anunciado que el próximo Marco Financiero Plurianual para el periodo 2028-2034 incorporará el cambio demográfico como uno de los objetivos prioritarios de los planes nacionales y regionales financiados por la Unión.

EL ENVEJECIMIENTO EN EL CENTRO DE LA AGENDA COMUNITARIA

La comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, defendió durante la presentación del informe que Europa debe asumir cuanto antes que la demografía condicionará todas las grandes decisiones políticas de las próximas décadas. "La población europea está cambiando, y las políticas de Europa deben adaptarse a ello. Vivimos más tiempo y gozamos de mejor salud que nunca, lo que constituye uno de nuestros mayores logros", afirmó.

La responsable comunitaria advirtió, sin embargo, de que ese éxito también implica nuevas responsabilidades. "El cambio demográfico está transformando nuestras sociedades, nuestras economías y nuestros mercados laborales, y debemos actuar ahora para convertir esta transformación en una oportunidad", señaló.

Šuica destacó que el informe proporciona una base sólida de datos para que los Estados miembros puedan anticiparse a los cambios y diseñar respuestas eficaces. "La demografía ya no es una cuestión aislada: debe formar parte de todas las decisiones políticas importantes", aseguró. En su intervención, la comisaria insistió además en que las inversiones en formación, cuidados, atracción de talento, productividad y cohesión territorial serán determinantes para el futuro europeo. "Invirtiendo en competencias, asistencia, talento, productividad y cohesión regional, podemos reforzar la competitividad, la resiliencia y el bienestar de Europa durante las próximas décadas", concluyó.

Con este tercer informe, la Comisión Europea sitúa definitivamente el envejecimiento de la población en el centro de la agenda comunitaria. El mensaje que traslada Bruselas es claro: el cambio demográfico no constituye únicamente un desafío para la sostenibilidad de los sistemas sociales, sino también una oportunidad para redefinir el modelo económico europeo y aprovechar el enorme potencial que representa una sociedad cada vez más longeva y activa.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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