El Gobierno Vasco acercará el modelo AICP a profesionales y cuidadores informales
El Departamento de Empleo y Políticas Sociales prepara una serie de cuadernos didácticos dirigidos a profesionales del sector sociosanitario y familiares de personas en situación de dependencia para avanzar en la atención centrada en la persona
El Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco trabaja en la elaboración de una serie de cuadernos didácticos basados en el modelo de atención integral centrada en la persona (AICP) dirigidos tanto a profesionales del sector sociosanitario como a familiares cuidadores de personas en situación de dependencia. Los manuales pretenden avanzar así en la implementación de este modelo en Euskadi, facilitando el conocimiento de los principios en los que se basa esta metodología y su aplicación por parte del cuidador a la hora de desempeñar esta actividad, y serán presentados públicamente el próximo 28 de marzo, en el marco de una jornada de análisis sobre el modelo de atención centrado en la persona, en la que intervendrán la directora de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, Lide Amilibia, Mayte Sancho y Pura Díaz Veiga, del Instituto Gerontológico Matia, y Teresa Martínez, psicólogo experta en gerontología social.
Estos cuadernos se fundamentan en las experiencias piloto realizadas, desde 2011, en servicios de atención domiciliaria y en instituciones en diversos municipios de Euskadi, en el marco del programa Etxean Ondo, en el que colaboran el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco y la Fundación Instituto Gerontológico Matia (Ingema).
La puesta en marcha de un modelo de AICP supone un cambio de paradigma que consiste, fundamentalmente, en modificar el objeto central del modelo asistencial: pasando de las actuaciones, servicios y prestaciones diseñados para satisfacer una necesidad, a un sistema en el que se garantice la dignidad de las personas y la efectividad de sus derechos y el correspondiente ejercicio de sus deberes. Este modelo tiene su origen en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad intelectual, de 2006, que establece un cambio de paradigma hacia un modelo basado en los derechos humanos y cuyos preceptos se fundamentan en principios como la dignidad, la independencia, la no discriminación, la participación plena y efectiva en la sociedad...
Así, siguiendo la definición de la experta Pilar Rodríguez, la AICP “se dirige a la consecución de mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida y el bienestar de la persona, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación”.
En esta línea, el Gobierno Vasco trabaja desde hace tiempo en el desarrollo de un marco normativo flexible en el ámbito de los servicios sociales, en consonancia con la Ley de Servicios Sociales de 2008, que haga posible ajustar los recursos a las necesidades y aspiraciones de los destinatarios de las prestaciones y de los usuarios de los servicios, partiendo de los principios de dignidad y autonomía de la persona, para evitar la consolidación de modelos reglamentaristas centrados en los servicios.
Avanzar en el cambio de modelo afecta directamente, asimismo, a la organización de las instituciones y la gestión de los servicios sociales de base, así como a los perfiles profesionales necesarios para llevarlo a cabo de forma exitosa. Esto pone el acento en la necesidad de fomentar los programas de formación e iniciativas en la línea de los cuadernos didácticos que próximamente presentará el Departamento de Empleo y Políticas Sociales.
El papel de la familia
De la misma forma, la adopción del modelo de atención integral centrado en la persona influye en el papel de la familia, fundamentalmente del cuidador principal, al que ha de tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones en aquellos casos en los que la atención profesional deba complementarse con los cuidados familiares, pero evitando soslayar la opinión y autonomía del usuario. Además, el familiar ha de ser también receptor de una atención de calidad, por cuanto es primordial para el bienestar de la persona mayor, por lo que es necesario promover la participación del cuidador en el diseño y desarrollo del plan de atención individual, así como su formación y asesoramiento.
Los retos de basar las actuaciones 'en la vida cotidiana'
El modelo de atención integral centrada en la persona requiere una organización de programas y actividades terapéuticas basadas en la vida cotidiana de los usuarios y ello implica importantes retos con respecto a las prácticas desarrolladas hasta ahora. Por ejemplo, se establece la necesidad de información previa sobre estas actuaciones a los usuarios y, en su caso, a sus familiares y la consiguiente aceptación; abrir la posibilidad a que los usuarios aporten muebles, enseres personales o animales domésticos; adaptación de los programas; o cambios en la conformación de los espacios (por ejemplo, de cara a la incorporación de cocinas en las instalaciones de los centros residenciales que sigan el modelo de atención “como en casa”).
En el caso del proyecto institucional, se plantea además el desarrollo de un programa para reducir las restricciones, lo cual para los expertos representa uno de los retos más destacados porque estas acciones requieren fundamentarse en un modelo de seguridad y, al mismo tiempo, de asunción de riesgos, con la participación y aceptación expresa del usuario o de sus familiares.
Estos cuadernos se fundamentan en las experiencias piloto realizadas, desde 2011, en servicios de atención domiciliaria y en instituciones en diversos municipios de Euskadi, en el marco del programa Etxean Ondo, en el que colaboran el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco y la Fundación Instituto Gerontológico Matia (Ingema).
La puesta en marcha de un modelo de AICP supone un cambio de paradigma que consiste, fundamentalmente, en modificar el objeto central del modelo asistencial: pasando de las actuaciones, servicios y prestaciones diseñados para satisfacer una necesidad, a un sistema en el que se garantice la dignidad de las personas y la efectividad de sus derechos y el correspondiente ejercicio de sus deberes. Este modelo tiene su origen en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad intelectual, de 2006, que establece un cambio de paradigma hacia un modelo basado en los derechos humanos y cuyos preceptos se fundamentan en principios como la dignidad, la independencia, la no discriminación, la participación plena y efectiva en la sociedad...
Así, siguiendo la definición de la experta Pilar Rodríguez, la AICP “se dirige a la consecución de mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida y el bienestar de la persona, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación”.
En esta línea, el Gobierno Vasco trabaja desde hace tiempo en el desarrollo de un marco normativo flexible en el ámbito de los servicios sociales, en consonancia con la Ley de Servicios Sociales de 2008, que haga posible ajustar los recursos a las necesidades y aspiraciones de los destinatarios de las prestaciones y de los usuarios de los servicios, partiendo de los principios de dignidad y autonomía de la persona, para evitar la consolidación de modelos reglamentaristas centrados en los servicios.
Avanzar en el cambio de modelo afecta directamente, asimismo, a la organización de las instituciones y la gestión de los servicios sociales de base, así como a los perfiles profesionales necesarios para llevarlo a cabo de forma exitosa. Esto pone el acento en la necesidad de fomentar los programas de formación e iniciativas en la línea de los cuadernos didácticos que próximamente presentará el Departamento de Empleo y Políticas Sociales.
El papel de la familia
De la misma forma, la adopción del modelo de atención integral centrado en la persona influye en el papel de la familia, fundamentalmente del cuidador principal, al que ha de tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones en aquellos casos en los que la atención profesional deba complementarse con los cuidados familiares, pero evitando soslayar la opinión y autonomía del usuario. Además, el familiar ha de ser también receptor de una atención de calidad, por cuanto es primordial para el bienestar de la persona mayor, por lo que es necesario promover la participación del cuidador en el diseño y desarrollo del plan de atención individual, así como su formación y asesoramiento.
Los retos de basar las actuaciones 'en la vida cotidiana'
El modelo de atención integral centrada en la persona requiere una organización de programas y actividades terapéuticas basadas en la vida cotidiana de los usuarios y ello implica importantes retos con respecto a las prácticas desarrolladas hasta ahora. Por ejemplo, se establece la necesidad de información previa sobre estas actuaciones a los usuarios y, en su caso, a sus familiares y la consiguiente aceptación; abrir la posibilidad a que los usuarios aporten muebles, enseres personales o animales domésticos; adaptación de los programas; o cambios en la conformación de los espacios (por ejemplo, de cara a la incorporación de cocinas en las instalaciones de los centros residenciales que sigan el modelo de atención “como en casa”).
En el caso del proyecto institucional, se plantea además el desarrollo de un programa para reducir las restricciones, lo cual para los expertos representa uno de los retos más destacados porque estas acciones requieren fundamentarse en un modelo de seguridad y, al mismo tiempo, de asunción de riesgos, con la participación y aceptación expresa del usuario o de sus familiares.
