martes, 24 febrero 2026
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Ana Casado y María Milán, de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad Complutense de Madrid, desarrollan este novedoso programa

El proyecto ‘Ciencia en Residencia’ demuestra que la curiosidad y el interés se mantienen activos siempre

Dos periodistas de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad Complutense de Madrid desarrollan este programa que tiene como objetivo acercar el conocimiento científico a los mayores

Con el objetivo de divulgar el conocimiento científico en aquellos lugares donde cuesta más acceder y bajo la premisa de que “La curiosidad y el interés no están reñidos con la edad”, se diseñó el proyecto ‘Ciencia en Residencia’.

Sus creadoras son dos periodistas que pertenecen a la Unidad de Cultura Científica (UCC) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM): María Milán y Ana Casado, que se dieron cuenta de que las personas mayores podían ser un público muy receptivo para ofrecerles charlas divulgativas.

“Nosotras pertenecemos a la Unidad de Cultura Científica de la Complutense y nuestro trabajo principal es trasladar a la sociedad los resultados de la investigación de los proyectos generados en la universidad. Nuestra tarea es elaborar notas de prensa con esos resultados para trasladarlos a los medios y también organizamos eventos en los que desarrollamos actividades de divulgación científica. Nuestras propuestas se dirigían, mayoritariamente, a despertar vocaciones y una inquietud por la investigación entre los alumnos de primaria y secundaria”, explica Casado.

Sin embargo, un día, empezaron a pensar en otros sectores a los que no llegaban y se dieron cuenta de que muchas personas mayores no pueden desplazarse a las actividades que organizaban, aunque les interesasen, y se plantearon llevar una charlas sobre algún tema científico a una residencia.

“Este proyecto realmente surgió a partir de una actividad con adolescentes que no salió muy bien, porque había poco interés, los alumnos apenas prestaban atención, y el profesor salió muy desmotivado. De hecho, al salir nos dijo: ‘No vuelvo a hacer actividades para jóvenes, dadme de 30 a 100 años’, y de esa conversación empezamos a pensar que era posible llevar estas actividades a las personas mayores”, recuerda Milán. José Ángel García Morales era ese profesor y quien se encargó de la primera charla de este proyecto. Fue en 2023, en la residencia Sergesa en Boadilla del Monte y, según afirman Casado y Milan, salió “encantado con la experiencia”.

Ciencia en Residencia

Y desde entonces siguieron adelante…

La actividad en Boadilla del Monte, con la que arrancó el proyecto, fue tan gratificante para todos que decidieron seguir adelante.

Las programaciones que realizan pueden ser en modo conferencia ­–en un lenguaje claro y sencillo, para llegar a todo el público–, o en formato taller, en el que experimentan, tocan y observan por el microscopio. Al final de cada actividad hay un turno de preguntas y dudas. Actualmente van a residencias y centros de día de Madrid.

«Auténtica magia»

Suelen hacer dos o tres visitas al mes de un listado que les facilitó la Consejería de Familia y también la Fundación Alicia y Guillermo. Entre 2023, 2024 y lo que va de este año han realizado unas 90 visitas. “Lo que nos está enseñando este proyecto es que las personas mayores siguen viviendo y queriendo aprender. La curiosidad no tiene edad ni límites”, resaltan. Pero esta actividad es muy motivadora en ambos sentidos.

“La experiencia es auténtica magia –explica Milán–. Cuando llegas a la residencia o centro de día, la gente está toda sentada, muy arreglados y con mucho interés. Se nota ese respeto y admiración que tiene la gente mayor por los profesores, algo que no se detecta tanto en los alumnos jóvenes. Para ellos, que vaya un profesor de universidad a su centro es todo un acontecimiento.

Y, por su parte, el profesorado que participa en estas actividades sale cambiado. Provoca absoluta emoción el contacto con las personas mayores. Los profesores van con mucho respeto, porque les parece un público muy difícil. Para ellos es ponerse a prueba, saber si son capaces de transmitir sus conocimientos y sus mensajes a personas que no están familiarizadas con la investigación”.

Además de positivo e innovador, esta iniciativa es totalmente altruista, puesto que no cuenta con ninguna financiación. “Es un programa muy generoso en el que todos ponemos nuestro conocimiento y nuestro trabajo y es a coste cero. A los centros a los que vamos no les cuesta nada. Solo hay un taller, que además es muy demandado, que es el de chocolate, en el que hablamos de la calidad de este, y se hace una degustación con chocolate negro, con leche y blanco, y hay que comprarlos. Esto lo paga la universidad, y todo lo demás, como los desplazamientos, los asumen los propios profesores”, detalla Casado.

Ciencia en Residencia. Publico

Abarcan diferentes disciplinas

Las charlas y talleres que realizan abarcan muchas disciplinas, no solo son de sanidad o ciencias experimentales. Por ejemplo, hay un grupo de lingüistas que les hablan de la cortesía del lenguaje de ayer y de hoy. Les hacen reflexionar cómo las sociedades evolucionan a través del lenguaje; también hay un taller sobre refranes y otro sobre geografía de Madrid.

Incluso realizan uno sobre escritura con tinta china y pinceles que ofrece una profesora de Bellas Artes y que tiene muy buena acogida. Por supuesto, también hay talleres sobre salud, como el de audición, el de ejercicio físico o uno sobre osteoporosis.

Según Casado y Milán, las propuestas que más éxito tienen son las que utilizan el microscopio, como el de neurociencia, el de Ramón y Cajal o en el que hablan de sobre los huesos. “Eso es éxito asegurado”, afirma Milán. Otra característica llamativa del proyecto es que en todas las actividades tratan de dejar un mensaje claro y científico de una verdad.

Por ejemplo, el profesor que habla sobre el oído y sobre cómo los sonidos altos afectan a la audición les dice: “Vosotros sois los auténticos influencer de vuestros nietos”, y les pide que transmitan a los chicos esos consejos que él les da en sus charlas.

Mejor iniciativa de divulgación

Premio
Ana Casado (izda.) y María Milán durante la entrega de premios.

El trabajo intenso y entusiasta de Ana Casado y María Milán ha sido recompensado con el premio a la mejor iniciativa de divulgación científica en los III Premios de Ciencia en español, otorgados por la Fundación madri+d.

Se trata de una distinción que recibió el proyecto Ciencia en Residencia a finales de octubre. Ambas están orgullosas de lo que han conseguido. De hecho, lo ponen a disposición de cualquier otra entidad interesada en desarrollarlo.

“Este proyecto gusta mucho, cuando lo comentamos con otros profesores de diferentes universidades les entusiasma, y ya hay algunos centros que están interesados en él y quieren ponerlo en marcha”, afirman Casado y Milán.

De hecho, las dos aseguran que les encantaría que se extendiera a otras zonas de la Comunidad de Madrid y a otras ciudades de España. “Por eso, si alguna otra universidad o cualquier otro centro de investigación quiere desarrollarlo, se lo pasaríamos sin ningún problema”, resaltan.

 

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Cristina Villanueva
Cristina Villanueva
Licenciada en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la Edición de Madrid de entremayores.

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