Botella asegura que ningún madrileño se quedará sin teleasistencia por razones económicas
La alcaldesa de Madrid visitó las instalaciones de Personalia, entidad gestora del recurso, donde expuso que en la actualidad la cobertura de la teleasistencia alcanza al 21% de los mayores de 65 años y el 45% de los octogenarios
Que nadie que lo necesite se quede sin el servicio teleasistencia domiciliaria (TAD) por razones económicas. El mensaje lo ha lanzado así de claro la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, durante su visita esta mañana a la sede de Personalia. Sus palabras son, según destacan desde el Consistorio, una garantía de la aplicación del principio de solidaridad para que este servicio llegue a todos los ciudadanos que por su vulnerabilidad social lo necesiten, sea cual sea su renta mensual.
En 2003, el Ayuntamiento de Madrid apostó por la universalización del servicio al simplificar los requisitos y ampliar su presupuesto para extenderlo a los mayores de 65 años, lo que permitió llegar a 17.000 personas más ese año. Esa apuesta, manifiestan desde el Ayuntamiento, ha resultado "fructífera" puesto que se ha pasado de los 30.845 usuarios en el 2003 a los 133.000 en 2013 (110.000 domicilios). Actualmente, el TAD da cobertura al 21% de los mayores de 65 años y al 45% entre los mayores de 80 años. Un cifra que cobra especial relevancia si se compara con la media nacional situada en el 7%.
'Servicio más equilibrado y personalizado'
En 2013 se prorrogó y modificó el contrato de gestión de este servicio, con una vigencia hasta 31 de octubre de 2016, por un importe de 88 millones de euros.
Entre las modificaciones se contempla graduar el número de llamadas de seguimiento en función de la situación de riesgo de las personas mayores, con un servicio más equilibrado y personalizado.
Dentro del contrato figura incluir la aportación económica de los usuarios al coste del servicio, financiando el Ayuntamiento el 87% del total. Dicha aportación estará definida en base a la capacidad económica de los usuarios estableciéndose un baremo basado en los principios de solidaridad y justicia social. Las aportaciones se calculan en función de la Renta Mensual Pér Capita (RMPC), que es el resultado de sumar todos los ingresos anuales (pensiones y rentas) de todos los miembros de la familia y dividirlos entre los 12 meses del año. El resultado se divide por el número de miembros de la familia. En el caso de personas mayores que viven solas, más vulnerables además de que afrontan solos los gastos generales de su hogar, su renta se divide entre 1,5 lo que supone un coeficiente de compensación.
En función de la cantidad resultante, se aplican los distintos tramos de baremo, lo que da lugar a que se paguen 0, 3, 6, 9 ó 12 euros al mes. Se estima que un 30% de los actuales usuarios del servicio no tendrán que aportar cantidad alguna. De esta forma, teniendo en cuenta las rentas para los mayores que viven solos, no es necesaria aportación para las personas que viven solas y cuyos ingresos mensuales no exceden de 690 euros al mes o en los domicilios con dos personas cuyos ingresos mensuales no exceden de 920 euros al mes.
De servicio de emergencia a servicio preventivo
La teleasistencia se concibió en origen como un servicio para atender situaciones de emergencia. Desde 2003, el Ayuntamiento de Madrid se planteó un concepto más amplio dándole un carácter sociosanitario con una función preventiva.
Los datos lo constatan así: de las 8,4 millones de llamadas que se producen al año entre los usuarios y las centrales de asistencia, la gran mayoría (85%) parten de la central para recordar a los usuarios la medicación, citas médicas, conocer cómo se encuentran, es decir, es un servicio de acompañamiento. Asimismo, a través del sistema se canalizan multitud de mensajes y consejos importantes para la salud y bienestar las personas mayores. Es una comunicación bidireccional puesto que los usuarios realizan un millón de llamadas al año, en su gran mayoría para situaciones de no emergencia: hablar, saludar, peticiones de información, etcétera.
En 2003, el Ayuntamiento de Madrid apostó por la universalización del servicio al simplificar los requisitos y ampliar su presupuesto para extenderlo a los mayores de 65 años, lo que permitió llegar a 17.000 personas más ese año. Esa apuesta, manifiestan desde el Ayuntamiento, ha resultado "fructífera" puesto que se ha pasado de los 30.845 usuarios en el 2003 a los 133.000 en 2013 (110.000 domicilios). Actualmente, el TAD da cobertura al 21% de los mayores de 65 años y al 45% entre los mayores de 80 años. Un cifra que cobra especial relevancia si se compara con la media nacional situada en el 7%.
'Servicio más equilibrado y personalizado'
En 2013 se prorrogó y modificó el contrato de gestión de este servicio, con una vigencia hasta 31 de octubre de 2016, por un importe de 88 millones de euros.
Entre las modificaciones se contempla graduar el número de llamadas de seguimiento en función de la situación de riesgo de las personas mayores, con un servicio más equilibrado y personalizado.
Dentro del contrato figura incluir la aportación económica de los usuarios al coste del servicio, financiando el Ayuntamiento el 87% del total. Dicha aportación estará definida en base a la capacidad económica de los usuarios estableciéndose un baremo basado en los principios de solidaridad y justicia social. Las aportaciones se calculan en función de la Renta Mensual Pér Capita (RMPC), que es el resultado de sumar todos los ingresos anuales (pensiones y rentas) de todos los miembros de la familia y dividirlos entre los 12 meses del año. El resultado se divide por el número de miembros de la familia. En el caso de personas mayores que viven solas, más vulnerables además de que afrontan solos los gastos generales de su hogar, su renta se divide entre 1,5 lo que supone un coeficiente de compensación.
En función de la cantidad resultante, se aplican los distintos tramos de baremo, lo que da lugar a que se paguen 0, 3, 6, 9 ó 12 euros al mes. Se estima que un 30% de los actuales usuarios del servicio no tendrán que aportar cantidad alguna. De esta forma, teniendo en cuenta las rentas para los mayores que viven solos, no es necesaria aportación para las personas que viven solas y cuyos ingresos mensuales no exceden de 690 euros al mes o en los domicilios con dos personas cuyos ingresos mensuales no exceden de 920 euros al mes.
De servicio de emergencia a servicio preventivo
La teleasistencia se concibió en origen como un servicio para atender situaciones de emergencia. Desde 2003, el Ayuntamiento de Madrid se planteó un concepto más amplio dándole un carácter sociosanitario con una función preventiva.
Los datos lo constatan así: de las 8,4 millones de llamadas que se producen al año entre los usuarios y las centrales de asistencia, la gran mayoría (85%) parten de la central para recordar a los usuarios la medicación, citas médicas, conocer cómo se encuentran, es decir, es un servicio de acompañamiento. Asimismo, a través del sistema se canalizan multitud de mensajes y consejos importantes para la salud y bienestar las personas mayores. Es una comunicación bidireccional puesto que los usuarios realizan un millón de llamadas al año, en su gran mayoría para situaciones de no emergencia: hablar, saludar, peticiones de información, etcétera.
