InicioSaludLa genética o las restricciones calóricas, mitos extendidos sobre la longevidad

La genética o las restricciones calóricas, mitos extendidos sobre la longevidad

Una guía de Arkopharma supervisada por la Semal desmonta diez de las creencias populares más frecuentes para vivir más años

Manuel Castillo, Luz García Toro y Álvaro Fernández, en la presentación de la guía de Arkopharma.

Los genes, el ayuno o el biohacking son algunos de los mitos más extendidos cuando hablamos de longevidad. Así lo refleja la nueva guía Longevidad saludable: cómo cuidar hoy la salud que necesitarás mañana, de Arkopharma, presentada por la farmacéutica Luz García Toro y supervisada científicamente por el doctor y presidente del comité científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal), Manuel J. Castillo. En ella, el especialista desmonta diez de las creencias populares más frecuentes sobre longevidad.

Uno de los más habituales sería el de que los genes determinan cuánto años llegaremos a vivir. Sin embargo, aunque la genética influye, su peso se sitúa en torno al 20 o 25% e, incluso en los casos más favorables, no supera el 50 o 60 %. El resto depende de estilo de vida y entorno.

Otro mito extendido es el del ayuno. Según el documento, la restricción calórica moderada tiene efectos interesantes en modelos animales, pero en humanos no está demostrado que prolongue la vida y puede asociarse a pérdida de músculo y hueso.

“La longevidad se ha convertido en tendencia y eso genera mucha información, con frecuencia simplificada o sacada de contexto, que suscita grandes expectativas, pero que a menudo carece del suficiente respaldo clínico o evidencia científica”, ha señalado el doctor Castillo.

Entre esas tendencias también se encuentra el llamado biohacking, que se refiere al enfoque centrado en la optimización del cuerpo y la mente mediante la ciencia, la tecnología y los cambios en el estilo de vida, supuestamente capaz de compensar malos hábitos como el sedentarismo, el tabaco o la mala alimentación. “No podemos detener el paso del tiempo, pero sí influir considerablemente en la forma en que envejecemos. El foco debe pasar del lifespan (cuántos años vivimos) al healthspan (cuántos de esos años conservamos salud, capacidad funcional e independencia)”, ha precisado el doctor Castillo.

La guía recoge que, en este contexto, la oficina de farmacia es clave. El farmacéutico es el profesional sanitario mejor situado para escuchar a cada persona, identificar sus necesidades reales y orientarla de forma personalizada, ayudando también a ajustar expectativas. “Hoy una persona compra un producto para la memoria, otro para las articulaciones o uno para la energía. Atiende cada necesidad por separado, aunque todas pueden responder a un mismo objetivo: conservar sus capacidades y su autonomía con los años. La longevidad no crea de cero la necesidad: pone nombre y orden a necesidades que ya existen”, ha explicado el farmacéutico y divulgador Álvaro Fernández.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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