InicioCastilla y LeónLa SGGCyL apuesta por impulsar la geriatría, la coordinación y la innovación para construir una comunidad referente en longevidad

La SGGCyL apuesta por impulsar la geriatría, la coordinación y la innovación para construir una comunidad referente en longevidad

Hablamos con Javier Pérez-Jara Carrera, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Castilla y León, sobre el “inmenso desafío” que plantea esta región. Pero el punto de partida es motivador: “Tenemos la suerte de tener una población que ha llegado a edades muy avanzadas y, en muchos casos, con excelente calidad de vida”

Castilla y León no solo es una de las regiones más envejecidas de Europa: es también uno de los territorios donde mejor se está redefiniendo el modelo de atención a las personas mayores. Con una tasa de envejecimiento que alcanza el 26% –y que en provincias como Zamora supera el 30%–, la comunidad afronta un reto demográfico de enorme magnitud, pero también una oportunidad para liderar un nuevo enfoque basado en la prevención, la personalización y la calidad de vida. En este contexto, hablamos con el doctor Javier Pérez-Jara Carrera, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Castilla y León, un referente en la materia, y quien subraya una idea clave: “Tenemos la suerte de tener una población que ha llegado a edades muy avanzadas y, en muchos casos, con excelente calidad de vida”. Ese punto de partida –una población longeva y cada vez más activa– es el que está impulsando cambios progresivos en el sistema sanitario y sociosanitario de la comunidad, con la implicación creciente de la Junta de Castilla y León.

UN MODELO DE CAMBIO ANTE UN RETO DEMOGRÁFICO ÚNICO

El envejecimiento en esta comunidad no es homogéneo ni sencillo de abordar. A la elevada proporción de población mayor se suma un factor diferencial: la dispersión geográfica. Municipios pequeños, entornos rurales y distancias largas configuran un escenario complejo para la prestación de servicios sanitarios. “El desafío es inmenso”, reconoce Pérez-Jara. “Nos encontramos con una población muy envejecida y un sistema sanitario obsoleto que tradicionalmente ha estado orientado al paciente adulto con patologías puntuales, como una apendicitis, no al paciente mayor frágil, que presenta múltiples enfermedades, mayor dependencia y necesidades sociales añadidas”. La Administración pública debería, por tanto, impulsar una evolución del modelo asistencial hacia uno más adaptado a la realidad demográfica. Las recomendaciones internacionales –como las de la Organización Mundial de la Salud, “demostradas por la ciencia”, señala el experto– apuntan hacia una atención centrada en la persona mayor, con enfoque integral y equipos multidisciplinares. La Junta ha empezado a dar pasos en esa dirección, especialmente en los últimos años, con medidas orientadas a reforzar la atención geriátrica, mejorar la coordinación entre niveles asistenciales y potenciar la prevención.

Uno de los pilares de este cambio es el fortalecimiento de la geriatría como especialidad clave. Actualmente, todos los hospitales de Castilla y León cuentan con presencia de geriatras, aunque de forma desigual. “En la mayoría de los centros hay un solo profesional, y solo en Segovia y Salamanca podemos hablar de servicios más estructurados, aunque aún incompletos”, explica el presidente de la sociedad, cuando “las recomendaciones científicas de las sociedades indican que el número de geriatras necesarios es de 3,5 geriatras por cada 10.000 mayores de 75 años”. Aun así, la tendencia es positiva. La Consejería de Sanidad ha comenzado a implementar medidas para mejorar la cobertura, como la oferta de contratos de fidelización para atraer especialistas. Aunque la falta de geriatras sigue siendo un reto –en 2024 solo se cubrieron 6 de las 11 plazas ofertadas–, el reconocimiento del problema y la activación de soluciones marcan un cambio de rumbo.

Pérez-Jara Carrera señala que las recomendaciones científicas indican que el número de geriatras necesarios es de 3,5 por cada 10.000 mayores de 75 años, y explica, en este cuadro, las indicaciones de la región.
Pérez-Jara Carrera señala que las recomendaciones científicas indican que el número de geriatras necesarios es de 3,5 por cada 10.000 mayores de 75 años, y explica, en este cuadro, las indicaciones de la región.

El objetivo, alineado con las recomendaciones científicas, es avanzar hacia un modelo en el que todos los hospitales cuenten con servicios de geriatría completos, incluyendo hospitalización, consultas externas, hospitales de día, unidades de recuperación funcional y programas de enlace con residencias. Este enfoque no solo mejoraría la atención, sino que está demostrado que reduciría la dependencia y optimizaría los recursos sanitarios.

EL PAPEL DE LAS TECNOLOGÍAS Y LA ATENCIÓN AL RURAL Y A LA SOLEDAD

El entorno rural, donde reside buena parte de la población mayor, representa uno de los mayores desafíos, pero también uno de los ámbitos donde Castilla y León está explorando soluciones innovadoras. Actualmente, muchas personas mayores dependen exclusivamente de la atención primaria y deben desplazarse largas distancias para acceder a asistencia especializada. “Un planteamiento, que debería ser obligatorio, es una coordinación estrecha entre atención primaria y geriatría, que facilitara una atención especializada al paciente mayor con patologías como la fragilidad, caídas o deterioro cognitivo”, señala el experto. En este sentido ayuda el desarrollo progresivo de herramientas digitales, que es un hecho fehaciente en Castilla y León que puede contribuir a mitigar esta carencia. Sin embargo, “la coordinación estrecha entre niveles asistenciales es fundamental”, explica Pérez-Jara. “Y probablemente tendremos que avanzar hacia nuevos modelos, como consultas compartidas –de geriatría abiertas– o sistemas de telemedicina”. En este sentido, la comunidad cuenta con un ecosistema relevante en salud digital y teleasistencia avanzada, que ya está empezando a demostrar su utilidad, especialmente en el seguimiento de pacientes con demencia, riesgo de caídas o enfermedades crónicas.

Pero además de la atención sanitaria, el envejecimiento plantea desafíos sociales de gran calado. La soledad no deseada, cada vez más frecuente en entornos rurales y en núcleos urbanos con familias dispersas, tiene un impacto directo en la salud física y mental. “Ciertamente la sociedad ha cambiado hacia familias más pequeñas y mayor proporción de personas que viven solas. De ellos, los mayores son los más numerosos, dado que muchos hijos han ido a vivir a otras ciudades”, reconoce. “La soledad favorece la depresión y el deterioro funcional”, advierte el experto, “y afecta especialmente a las personas con discapacidad o mayor fragilidad”.

En este escenario, Javier Pérez-Jara Carrera hace hincapié, de nuevo, en la necesidad de impulsar los servicios de geriatría, que cobran una especial relevancia aquí, ya que han demostrado “su capacidad para disminuir la dependencia” y mejorar la autonomía de las personas mayores. Ante esta realidad, como añade el geriatra, la Junta de Castilla y León, junto con ayuntamientos y entidades sociales, ha impulsado campañas específicas para combatir la soledad no deseada, reforzando el acompañamiento, la detección precoz y la intervención comunitaria.

Como se ha dicho, la incorporación de nuevas tecnologías está abriendo nuevas posibilidades en la atención al mayor. Sistemas de monitorización remota, teleasistencia avanzada o herramientas digitales permiten mejorar el seguimiento y la seguridad de los pacientes, especialmente en entornos dispersos. Sin embargo, los expertos insisten en que estas soluciones deben complementar, y no sustituir, la atención clínica. “Las tecnologías ayudan, pero no son comparables a la valoración geriátrica integral”, subraya Pérez-Jara. “Son una herramienta más dentro de un modelo que debe seguir siendo humano y centrado en la persona”. Por eso, uno de los grandes retos es avanzar en la humanización de la atención sanitaria, “evitando prácticas discriminatorias por edad” y garantizando que los mayores reciban una atención digna, personalizada y basada en sus necesidades reales.

POR DÓNDE DEBERÍAN IR LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

De cara al futuro, las prioridades que deberían atender las autoridades públicas, a juicio del geriatra están claras: más formación, más coordinación y más conocimiento sobre el envejecimiento. En concreto, “la falta de formación repercute negativamente en cada persona mayor. La falta de geriatras va a suponer que muchas personas mayores queden condenadas al encamamiento y al deterioro de la calidad de vida. También debe ser prioritario el desarrollo de la gerontología y el aumento de la información sobre la persona mayor, fundamentalmente frágil, a todos los profesionales sanitarios que trabajan con personas mayores”, señala el experto. La sociedad científica trabaja activamente en este ámbito, promoviendo la formación de profesionales de distintas disciplinas –médicos, enfermería, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales– y fomentando la investigación en el paciente mayor, especialmente en el ámbito de la fragilidad.

A su vez, apunta la necesidad de “aumentar los cuidados, la prevención de enfermedades, especialmente de la fragilidad y otras patologías geriátricas que provocan dependencia; todas las áreas de Salud de Castilla y León tendrían que tener servicios de geriatría con todos los niveles asistenciales (hospitalización de agudos, consultas externas, interconsultas y atención de geriatría transversal a todos los servicios hospitalarios que reciben personas mayores, hospitales de día específicos, Unidades de Recuperación Funcional y Área de Geriatría de Enlace para el apoyo a los médicos de residencias), así como una atención estrecha entre Atención Primaria y Geriatría. Estas unidades deben ser multiprofesionales. Esta estructura ha demostrado que disminuye la dependencia y sus gastos”, afirma. Y aquí cobra especial importancia reforzar la colaboración con la Administración autonómica, en un modelo de trabajo conjunto que permita trasladar el conocimiento científico a la práctica asistencial.

En opinión del experto, hay un punto esencial que es el desarrollo de políticas favorables “para acabar con la discriminación por edad”, enfatiza. Por ello, apuesta por “desarrollar un plan real de humanización”, subraya.

Finalmente, para que la maquinaria esté engrasada y funcione correctamente, Pérez-Jara Carrera reconoce que los congresos y encuentros profesionales juegan un papel clave. “Son fundamentales para ponernos al día de los últimos conocimientos y se exponen de forma rápida en poco tiempo”, destaca el especialista. “Cada avance que incorporamos tiene un impacto directo en la mejora de la calidad de vida de los pacientes”.

UN COMPROMISO COMPARTIDO CON EL ENVEJECIMIENTO

Castilla y León se encuentra en una posición singular: es uno de los territorios más envejecidos, pero también uno de los que está construyendo un modelo más adaptado a esta realidad. La implicación de la Junta, el trabajo de los profesionales sanitarios y el papel activo de las sociedades científicas están configurando un sistema en evolución, que busca no solo atender mejor, sino también prevenir, acompañar y dignificar el proceso de envejecimiento.

En ese sentido, y como nos explica su presidente en cuanto a las líneas de trabajo que están promoviendo desde la SGGCYL, “uno de los principales objetivos es el desarrollo de los servicios de geriatría en todos los hospitales de la comunidad pero partimos de una base ínfima, lo que va a suponer un recorrido largo hasta conseguir el objetivo”. También insiste en “ampliar la información a Atención Primaria, Urgencias, y resto de especialidades. El desconocimiento de los principios de la geriatría por parte de atención primaria es muy malo en la atención al paciente mayor”. Incide, además, en que “hay que desarrollar la enfermería geriátrica a todos los niveles y la terapia ocupacional”, y en suma, “mejorar la formación en geriatría en todos los profesionales que se dedican a atender al sénior. Y por supuesto, “impulsar la investigación en el paciente mayor en nuestra comunidad. Se hacen muy pocos trabajos con pacientes mayores frágiles”. En definitiva, el objetivo es claro: avanzar hacia un modelo en el que las personas mayores vivan más, pero también mejor, con autonomía, con apoyo y con una atención sanitaria y social que responda a sus necesidades reales.

Como resume Javier Pérez-Jara Carrera, el reto es ambicioso, pero el camino ya está iniciado: “Soñamos con un sistema sanitario en el que los mayores sean atendidos sin discriminación, sin ataduras, recuperando su capacidad funcional previa, disminuyendo la dependencia y disminuyendo los costes con una gestión que siga las directrices de la OMS”. Para el doctor, ese cambio ya ha comenzado, “la consejería es consciente y ha comenzado a tomar medidas y ampliar plantillas y tenemos que llegar a una atención adecuada sanitaria, por nuestros mayores y sus familias”, concluye.

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Emma Vicente
Emma Vicentehttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de salud e internacional de entremayores y la edición de Castilla y León.

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