'El nuevo modelo residencial está orientado a un diseño de hogar'
Acalerte lleva más de 20 años trabajando en el sector de la dependencia. Cuenta con cerca de 9.500 camas y más de 150 centros asociados que generan 4.500 puestos de trabajo. Su presidente, Diego Juez, explica, en esta entrevista, que 'por cada dos usuarios que ingresan en un centro residencial se genera un puesto de trabajo, y cada euro que se invierte en nosotros genera retornos positivos para la Administración'
Pregunta.- ¿Cuáles son las principales ventajas para los empresarios del sector sociosanitario de pertenecer a Acalerte?
Respuesta.- Desde Acalerte trabajamos, por y para los asociados, llevamos 20 años en el sector siendo la organización referente en Castilla y León. Contamos con cerca de 9.500 camas y más de 150 centros. En esta época de dificultades económicas es más importante que nunca, el trabajar juntos para conseguir objetivos comunes.
Somos un sector que aglutina muchos puestos de trabajo, dentro de la asociación hay más de 4.500 trabajadores y somos un referente a la hora de generar puestos de trabajo, ya que por cada dos usuarios que ingresan en un centro residencial se genera un puesto de trabajo, y cada euro que se invierte en nosotros genera retornos positivos para la Administración.
Ofrecemos un apoyo importante a las empresas asociadas, disponemos de un servicio jurídico para resolver las dudas que, en el día a día, de los centros se planteen, asesoramiento en materia laboral para temas legales y servicio de asesoramiento en materia de calidad. La mayoría de nuestros centros están certificados en las normas de calidad ISO: 9001, ISO 14001 y en la norma 158:000 específica del sector, consiguiendo de esta forma mejorar aún más calidad asistencial de nuestros mayores.
Somos miembros de la Federación Empresarial de Asistencia a la Dependencia (FED) y participamos activamente en la negociación del convenio colectivo y en nuevos proyectos como la atención sociosanitaria.
Mantenemos una estrecha colaboración con la Gerencia de Servicios Sociales para mejorar los recursos asistenciales en nuestra Comunidad y somos un sector dinamizador de la economía en Castilla y León, manteniendo reuniones periódicas para resolver los problemas y dudas que nos plantean nuestros asociados.
Una de las principales preocupaciones de los centros es la desocupación que existente (superior al 20%), los ingresos que se producen en los centros es de gente dependiente (tanto a nivel físico, funcional o de relaciones sociales) buscando atención médica.
La forma de vida de este país, hace que exista un gran apego a la vivienda (las relaciones sociales, vecinos, amigos y familia) lo que hace que las residencias sean la última opción antes de abandonar el hogar. A su vez, por parte de las familias existe un sentimiento de culpabilidad por no atender a su ser querido, aunque poco a poco se va cambiando este concepto ya que la imagen que proyectan las residencias al exterior ha ido mejorando de forma notable.
P.- Según se recoge en los estatutos de la entidad, una de las prioridades de Acalerte es “la promoción del bienestar de las personas mayores para normalizar y facilitar las condiciones de vida que contribuyan a la conservación de la plenitud de sus facultades físicas o psíquicas así como su integración social”. ¿Qué iniciativas se ponen en marcha desde los centros asociados para fomentarla?
R.- Muchas veces en el pensamiento popular se suele relacionar el tema de la innovación con centros de carácter industrial -grandes infraestructuras, departamento de I+D+i, inversiones fuertes, etcétera- la realidad nos muestra una situación distinta y sí que está al alcance de los centros residenciales.
Innovar es ir avanzando en el desarrollo de la actividad, es buscar nuevos retos y encontrar nuevas oportunidades. Los centros necesitamos encontrar algo que aporte un valor añadido a nuestros residentes, un factor de diferenciación (cercanía a su domicilio, precio, atención médica, centro de investigación, centros multiservicios, centro de recuperación, atención sociosanitaria, nuevo modelo de atención a la persona, “Mi casa”, etcétera.
Hace ya unos cuantos años que la imagen que se daba de los centros residenciales era el de asilo o beneficencia (lugares oscuros, pequeños, cerrados, con nulo cuidado sanitario y escasamente profesionalizado). Afortunadamente todo esto ha cambiado muchísimo ahora todos los centros, o casi todos, se rigen por sistemas de calidad.
La calidad es una de nuestras banderas, por ello gran parte de nuestros centros están acreditados en normas de calidad -no solo intentamos hacer bien las cosas, sino que lo demostramos-. Una de las ventajas de esta norma es que nos invita a la mejora continua, y en la que todos los empleados comparten una misma filosofía orientada en exclusiva al mayor.
P.- ¿En qué consiste este nuevo modelo y qué le diferencia del anterior?
R.- El nuevo modelo está orientado a un diseño de hogar, con módulos de convivencia de unos doce usuarios, se intenta alejar el concepto institucional y se centra más en las necesidades de cada persona, los profesionales asignados a una unidad de convivencia son siempre los mismos y se crea la figura del coordinador personal de referencia, que será el personal de atención directa que elaborará el plan de vida del residente y a la vez será el enlace o contacto entre el usuario y su familia. Este profesional tendrá a su cargo cuatro o cinco residentes que siempre serán los mismos.
Se elabora una historia de vida en la cual conoceremos todas las necesidades y habilidades del mayor y se marcan objetivos para mejorar su estancia en el centro.
Entendemos que muchos de los requisitos de este modelo se están realizando ya en nuestros centros: poder decorar su habitación, excursiones fuera del entorno del centro, elegir la ropa, llevar su sofá favorito de casa.
En este nuevo modelo se habla de habitar un espacio para que los usuarios puedan hacer uso de la plancha o una cocina para realizar las comidas que deseen, aquí tenemos nuestras dudas ya que muchas de las tipologías en los centros están afectadas por deterioros cognitivos importantes con el consiguiente riesgo de lesiones, quemaduras, daños a terceros y riesgo de incendio que se puede producir. Otra de las novedades es que los familiares puedan quedarse a dormir con el usuario.
Las grandes diferencias se sitúan en el tema organizativo, legal y sobre todo el estructural, en cuanto a la organización; desde los centros observamos que se produce un incremento notable en las plantillas en relación al ratio actual exigible, con el consiguiente desequilibrio financiero en la viabilidad de las empresas. Ofrecer este tipo de servicio tan personales supone aumentar el número de trabajadores, lo que nos lleva a aumentar el precio de nuestros centros.
En tema legal hay que hacer frente a las limitaciones legales en cuanto a nivel legislativo y la cantidad de normas que afectan a los centros residenciales (sanitarios, calidad alimentaria, normativa laboral, etcétera).
En cuanto al aspecto estructural de los centros, estarían formados por una o varias unidades de convivencia, formada por un máximo de diez habitaciones, de unos 12 usuarios cada una, con características estructurales diferentes entre ellas, habitaciones individuales o dobles a petición del usuario, y con una superficie de unos 18 metros cuadrados, que podrían ser personalizadas por los usuarios con mobiliario propio. Tienen que tener una zona común de unos 60 metros cuadrados donde se integren la zona de estar y la cocina.
Aquellos centros ya construidos sin posibilidades de adaptar sus infraestructuras sólo tendrán que cambiar el aspecto organizacional, ahora bien, esto puede suponer una posible pérdida de valor de mercado ante la construcción de nuevos centros residenciales según la nueva normativa.
P.- ¿Qué valoración realiza del pilotaje del nuevo modelo de atención residencial para personas mayores que la Junta de Castilla y León ha puesto en marcha?
R.- Quizás es pronto para sacar conclusiones de los pilotajes que se han llevado a cabo en los centros privados asociados. En breve crearemos una comisión para hablar con la Administración y plantear las ventajas y desventajas que se han producido en el pilotaje, así como los posibles costes que lleva a cabo este proceso.
Cada año se van incorporando nuevos centros al pilotaje y las conclusiones que sacamos son cada vez más extrapolables a todo tipo de centros, tanto grandes como pequeños, públicos y privados.
Tengo que destacar que tanto por parte de la Administración como de Acalerte existe un deseo mutuo de que la calidad asistencial sea la mejor posible y que el eje de todo el proyecto sea la persona mayor y hacer que la estancia en los centros residenciales forme parte de un proyecto de vida.
Dentro del sector existe un cierto temor por el cambio de modelo, ¿qué va a pasar con las residencias que están funcionando actualmente?, ¿qué pasa si no me quiero adaptar a este nuevo modelo?, ¿cómo se va adaptar a la normativa actual?, ¿si yo quiero, puedo seguir funcionando de la misma forma?, ¿cuánto me tengo que gastar para adaptarme?, ¿si deseo vender mi residencia, cuál es mi valor de mercado al no estar adaptada al último modelo?, ¿estamos en el momento ideal ahora para realizar cambios?, ¿cuánto es el incremento en el precio que tengo que repercutir a los usuarios?
Ahora bien, esta patronal está pendiente de hacer una valoración económica, ya que en la mayoría de los casos se ha observado un aumento de personal en la unidad, lo que repercutiría en el precio en la plaza. Aumento que no consideramos viable en la situación actual de la mayoría de las familias.
P.- ¿De qué manera Acalerte ofrece formación a los profesionales que trabajan en el sector sociosanitario?
R.- Desde su fundación en 1993, Acalerte ha tenido como uno de sus objetivos prioritarios la formación de nuestros trabajadores y desde entonces ha venido desarrollando planes de formación propios adaptándolos a las necesidades detectadas por nuestros asociados.
Además de estos planes de formación propios, organizamos y gestionamos la formación continua que nos llega a través de nuestra patronal nacional (FED), y que impartimos en las empresas asociadas que lo solicitan.
También a petición de los asociados organizamos la formación bonificada de las empresas, que desde la publicación del acuerdo de acreditación de centros en diciembre de 2008, se ha utilizado en formar a todos aquellos trabajadores que tenían que acreditar la cualificación profesional del puesto de trabajo que estaban desarrollando mediante la obtención de los certificados de profesionalidad de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones o el de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones o en el domicilio.
Como entidad colaboradora del ECYL hemos impartido planes de formación ocupacional con compromiso de contratación para empresas con necesidad de cubrir puestos de trabajo por ampliación o nueva construcción.
Desde esta patronal, siempre se ha apostado por la formación como pilar fundamental para la profesionalización del sector, creyendo indispensable la formación continua de nuestros trabajadores para ofrecer una mejor calidad en la atención de nuestros mayores.
P.- Acalerte dispone de una central de compras para obtener ventajas competitivas a los asociados para así poder abaratar costes y obtener una mejor relación calidad-precio. ¿Cómo funciona este servicio?
R.- Sí, desde hace unos años, a petición de nuestros asociados, estamos trabajando en este sentido, de momento con servicios y productos no perecederos que pueden ser comunes a la mayoría de las empresas asociadas.
Negociamos con distintos proveedores acuerdos o contratos mediante los cuales Acalerte es considerado gran consumidor obteniendo mejores precios por volumen de consumos y una mejor relación calidad-precio en los productos y servicios que, de una manera individual, sería imposible conseguir.
Día a día vamos ampliando e incorporando nuevos productos a medida que son solicitados por nuestros asociados.
La Comisión de proveedores se encarga de seleccionar los proveedores según la oferta presentada, siempre teniendo en cuenta la relación calidad-precio que ofrece en sus productos y una vez alcanzado el acuerdo se comunica a todos los asociados para que puedan beneficiarse de los precios conseguidos. Para ello tendrán que contactar directamente con Acalerte, o con los contactos facilitados en el acuerdo.
Hasta ahora la valoración es buena y observamos que cada día son más las empresas asociadas que se van solicitando estos acuerdos.
