Director general y miembro fundador de Convite AC
Luis Francisco Cabezas: “Nuestro reto es la reconstrucción de Venezuela, sin sectarismos ni revancha”
PREGUNTA.- Para quienes no conocen Convite AC, ¿cuál es la misión principal de la organización y a qué colectivos atiende prioritariamente?
RESPUESTA.- Nuestra misión es trabajar en la garantía y exigibilidad de los derechos sociales y tenemos un mandato a través del cual brindamos asistencia humanitaria, promovemos desarrollo y contribuimos a la construcción de paz en Venezuela. En toda esta misión, brindamos atención preferencial a las personas mayores y a las personas con discapacidad.
P.- Este año cumplen 20 años de intenso trabajo que ha sido reconocido internacionalmente. ¿Cómo ha sido la evolución durante estas dos décadas en cuanto al bienestar de los colectivos que apoyan y por los que trabajan? ¿Qué logros destacaría y cuáles han sido las mayores dificultades que han tenido que afrontar?
R.- Creemos que evolucionó para mal en el caso de las condiciones de vida de las personas mayores, políticas públicas insuficientes y no adaptadas a la realidad, incomprensión del proceso y consecuencias de envejecimiento poblacional; retroceso en materia de derechos, actualmente la pensión en Venezuela equivale a 0.89 $ diario mensual; como agravante, la pandemia normalizó aplicar a las personas mayores la cultura del descarte; el edadismo laboral y la soledad producto de la migración de familiares ha venido afectado seriamente la salud emocional de las personas mayores en Venezuela.
Entre los logros alcanzados ha sido el reconocimiento de nuestro trabajo con los premios Monseñor Pellín como organización emergente y el Premio Paulo Freire; en lo personal, soy Fellow de Ashoka y de Ford Foundation por el trabajo que he liderado en favor de las personas mayores.
Nuestras investigaciones se han convertido en un referente en materia de visibilizar las condiciones de vida de las personas mayores en Venezuela; logramos que, por primera vez, se concediese una audiencia temática sobre los derechos humanos de las personas mayores en Venezuela en la CIDH; somos parte de las redes Sinergia, HelpAge Red Global, Garop y Pahnal, y tenemos participación en al menos cuatro clústeres del equipo humanitario de país. Además, recientemente fuimos aceptados como miembros de la Core Humanitarian Standars Alliance.
Las mayores dificultades han estado ligadas a las barreras, obstáculos y hasta persecuciones que han venido desde el Gobierno, bien a través de leyes que restringen la libertad de asociación e imponen condiciones de sospechosos habituales, hasta incluso allanamiento por fuerzas policiales a nuestras sedes. En 20 años hemos demostrado nuestro compromiso firme con la causa de las personas mayores siempre dentro del marco de la ley y poniendo a las personas en el centro de nuestra acción y esfuerzos.

P.- En su opinión, ¿cuál diría que es el principal reto de dirigir una organización social en el contexto venezolano?
R.- El principal reto es poder leer y comprender el contexto cambiante en Venezuela, actuar tácticamente sin exponer a nuestros equipos y nuestro trabajo. Construir narrativas propositivas y lograr articular sinergias con diferentes actores. Aprender a manejar la incertidumbre y comprender que hay variables sobre las que no tenemos gobernabilidad. El gran reto es aprender a calcular los riesgos de cada acción.
Nos movemos en un campo minado que cuando logramos evadirlo, nos espera una laguna llena de cocodrilos, eso implica moverse con suma cautela para poder seguir brindando ayuda a quienes más lo necesitan; si caemos, son muchos los que se verán afectados por perder un canal de ayuda.
P.- ¿Cómo valora el acceso a tratamientos médicos y medicamentos esenciales para personas mayores?
R.- Actualmente, en Venezuela no hay escasez de medicamentos, recordemos que hace unos seis-siete años atrás vivimos una pavorosa escasez que afectó, especialmente, a las personas mayores pues eran los medicamentos para hipertensión, la diabetes y las infecciones respiratorias agudas los que más escasearon en esa época. Ahora, el problema para el acceso es el alto costo, por ejemplo, una caja de 30 pastillas de un medicamento básico para la hipertensión, como el Losarán, puede costar cuatro dólares, y resulta que el ingreso diario por la pensión es 0.89$. Es la misma situación para el tema de estudios clínicos, exámenes y acceso a dispositivos de asistencia.
P.- ¿Son suficientes las pensiones o mecanismos de protección social existentes para garantizar una vida digna en el país?
R.- La seguridad social en Venezuela, si bien tiene la cobertura más amplia del continente –cerca del 97% de las personas en edad pensionable están cubiertas–, las prestaciones que brindan son irrelevantes para la vida de las personas. La pensión al día de hoy, como he dicho, equivale a 0.89$, sin embargo el gobierno otorga un bono de guerra económica de 30$, con lo que pueden totalizar 30.89$, lo que los deja por debajo del umbral de la pobreza.
P.- Por extensión, ¿cuál es el contexto actual del colectivo sénior en Venezuela? Me refiero a qué mejoras han experimentado en estos años –si las hay–, y qué dificultades persisten?
R.- Mejoras son pocas, quizás podría destacar la capacidad organizativa de las personas mayores para reclamar sus derechos, tal es el caso del comité de pensionados y jubilados de Venezuela quienes llevan adelante sus acciones de exigibilidad, aún en condiciones de riesgos frente a posibles detenciones. Las dificultades son todas las de un país que no esta preparado para envejecer y en el que las personas mayores no son parte de la agenda del Gobierno e incluso de las propias agencias de Naciones Unidas.

P.- Inevitablemente tenemos que aludir a los recientes hechos acaecidos en su país, como ha sido la detención del presidente Nicolás Maduro. Supongo que es pronto pero desde su posición tan relevante, quizás pueda ofrecernos una visión más aproximada. ¿Cómo han influido estos acontecimientos en el trabajo de las organizaciones sociales y qué efectos –si ya se pueden valorar– tiene la incertidumbre política en la vida cotidiana de las personas mayores?
R.- La incertidumbre actual ha terminado por causar estragos en la salud emocional de las personas mayores. Hemos recibido reportes de nuestros operadores comunitarios, de episodios de ansiedad, estrés en personas mayores, especialmente aquellas que viven solas. Esto ha afectado a personas mayores que pudieran apoyar al Gobierno y a quienes no, ambas actualmente viven procesos emocionales que precisan contención psicológica.
P.- ¿Estos hechos podrían afectar a la capacidad de Convite AC para operar, recibir apoyo o desarrollar programas?
R.- Las actividades fueron suspendidas por resguardo de la seguridad de nuestros equipos, sin embargo, esta semana reiniciamos actividades de terreno y estamos en proceso de comprensión de la afectación en las comunidades, para poder diseñar estrategias para el abordaje post traumático. Actualmente estamos en búsqueda de apoyo para la implementación de programas de apoyo psicosocial y para la formación de cuidadores domiciliarios de adultos mayores en situación de soledad.
P.- Finalmente, ¿cuáles son sus principales retos de cara al futuro? ¿Han cambiado en este nuevo contexto?
R.- Los retos tienen que ver con abordar todos los riesgos que supone operar en Venezuela, donde leyes, fuerzas policiales, militares han ido estigmatizando y criminalizando la labor de las organizaciones humanitarias y de derechos humanos. Nuestro reto es abrirnos paso para aportar a una agenda posible reconstrucción del país, sin sectarismos, sin revancha y donde las personas más urgidas sean el centro de la acción social y política. Parte de los retos también es impulsar la aprobación de una Convención Universal de los Derechos Humanos de las Personas Mayores que sirva de paraguas para exigir mayor compromiso por parte de los estados y las agencias de las Naciones Unidas en favor del colectivo sénior.
