Madrid adjudica dos parcelas municipales en Hortaleza y Ciudad Lineal para desarrollar 95 viviendas colaborativas
El Ayuntamiento de Madrid ha adjudicado dos parcelas municipales en los distritos de Hortaleza y Ciudad Lineal para desarrollar proyectos de viviendas colaborativas para personas mayores. Las dos iniciativas sumarán 95 unidades residenciales y permitirán impulsar un modelo de convivencia que combina la autonomía y la privacidad de sus residentes con espacios comunes y fórmulas de apoyo mutuo.
La iniciativa, desarrollada conjuntamente por las áreas de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad y de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, tiene como objetivo poner en valor parcelas municipales que actualmente estaban sin uso y destinarlas a nuevos modelos residenciales que favorezcan un envejecimiento saludable.
Desde el consistorio explican que esta iniciativa responde a dos de los grandes desafíos de la ciudad: la longevidad activa y la soledad no deseada, en un contexto en el que Madrid es ya la región con mayor esperanza de vida de Europa. Sólo en la ciudad residen más de 700.000 personas mayores de 65 años, de las cuales 180.000 viven solas.
En el distrito de Hortaleza, la parcela situada en la calle de Isabel Clara Eugenia, en la confluencia con la avenida del Ingeniero Emilio Herrera, en el barrio de Sanchinarro, se ha adjudicado a la Cooperativa La Colina. El proyecto contempla la construcción de 55 unidades residenciales sobre una parcela de 4.300 metros cuadrados.
Por su parte, en el distrito de Ciudad Lineal, la parcela ubicada en la calle de Llanos de Escudero, en la confluencia con las calles de Emilio Ferrari, Santurce y Gutiérrez de Cetina, se ha adjudicado a Meridiano Uno Sociedad Cooperativa Madrileña. La propuesta prevé 40 unidades residenciales en una superficie de 4.387 metros cuadrados. Ambas adjudicaciones se formalizarán mediante concesiones demaniales por un plazo de 75 años.

Proyecto municipal de 'cohousing senior'
Las viviendas colaborativas para mayores se definieron a nivel normativo en la Resolución 940/2022 de la Comunidad de Madrid.
A partir de esa regulación, el Ayuntamiento de Madrid fue la primera ciudad en incorporar esta figura, que supone un nuevo modelo de convivencia entre personas mayores, al recogerla en las Normas Urbanísticas aprobadas en julio de 2023.
En la memoria del proyecto impulsado por el consistorio se estableció que únicamente podían optar a la adjudicación entidades sin ánimo de lucro. Como parte de las obligaciones fijadas en los pliegos de esta licitación, se incluyó también que las viviendas deben ser privadas y dignas, con un espacio para el alojamiento independiente, confortable, con cocina y baño adaptado. También con espacio exterior privado, que respete la intimidad de cada residente. Asimismo, las viviendas contarán con espacios comunes para convivir que incluirán comedor, salas de estar y espacios polivalentes para actividades compartidas, además de zonas verdes y jardines pensados para el bienestar.
Serán instalaciones accesibles, con al menos el 50% de las viviendas adaptadas a personas con movilidad reducida. Los espacios comunes también deben ser accesibles.
En lo que respecta a cuestiones como el apoyo mutuo y la atención a la dependencia, las entidades tienen que garantizar la atención a los residentes que necesiten más ayuda, promoviendo que puedan permanecer en la comunidad el mayor tiempo posible. Por ello, se impulsará la vida activa y la participación social a través de actividades que fomenten la autonomía, la salud, el refuerzo comunitario y las relaciones intergeneracionales.
Se establece, asimismo, en los pliegos, que las personas residentes deben participar en las decisiones y en la gestión económica, organizativa y de los servicios comunes. La entidad debe disponer de estatutos, normas de convivencia y un plan de intervención que explique cómo se organizarán los servicios, las actividades y los cuidados.
