La VII Jornada de Amavir pone el foco en la fortaleza y la confianza como motores de cambio
La VIII Jornada Amavir Madrid, dirigida a profesionales del sector sociosanitario, congregó a más de 300 personas en el Centro Cultural CaixaForum de Madrid.
Bajo el título ‘Innovar en la intervención social: fortaleza y confianza como motores de cambio’, el encuentro contó con la participación de Irene Villa, licenciada en Comunicación Audiovisual, Psicología y Humanidades, además de deportista; y Fernando Tobías, profesor de Habilidades Personales en la Universidad Pontificia Comillas y colaborador en distintos medios de comunicación. Los ponentes ofrecieron herramientas prácticas y reflexiones inspiradoras para fortalecer el bienestar emocional, la resiliencia y la confianza de los profesionales, especialmente en un entorno cada vez más exigente, marcado por la vocación de servicio y el acompañamiento continuo a personas en situación de vulnerabilidad.
La inauguración corrió a cargo de Lourdes Rivera, directora general de Amavir, que resaltó la importancia de estas jornadas que «nacen con el objetivo de ofrecer herramientas útiles a los profesionales dedicados al cuidado de las personas”, afirmó. También destacó «la importancia de acompañar a los equipos con fortaleza y confianza para dar respuesta a las necesidades reales de la sociedad”. Asimismo, puso en valor el papel de quienes trabajan en este ámbito «como agentes de cambio e influencia», remarcando la necesidad de cuidar también a quienes nos cuidan.
La ponencia de Irene Villa tuvo como título ‘Saber que siempre se puede’ y en ella compartió una inspiradora reflexión sobre la capacidad de afrontar la adversidad y transformar las dificultades en oportunidades. Irene Villa es conocida por su trayectoria de superación personal tras sufrir un atentado terrorista a los 12 años, en el que perdió las dos piernas y los dedos de una mano. Esta experiencia no solo cambió su vida, también su código de valores, convirtiéndose en el mejor ejemplo de que siempre hay una segunda oportunidad ante cualquier adversidad. Está reconocida como una de las 50 mujeres líderes en España, es Embajadora Europea de la Ciudadanía y fue candidata al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
Su intervención recordó a todos los asistentes lo poderosa que puede ser la actitud ante la vida. Su historia es un ejemplo de superación, pero sobre todo de cómo elegir vivir desde el amor, la ilusión, la determinación y, sobre todo, desde el perdón. En sus palabras, el sufrimiento nace de dos cosas: no aceptar la realidad y no saber perdonar. «Lo que no perdonamos nos limita, nos frena y nos hunde. De hecho, no perdonar puede convertirse en una discapacidad mayor que cualquier limitación física», afirmó.
Durante su intervención, puso en valor la capacidad de adaptación ante la adversidad y defendió que, cuando una situación no puede cambiarse, el verdadero paso transformador está en cambiar uno mismo. Además, recalcó el papel del amor, la ilusión y la actitud como motores fundamentales para seguir avanzando y construir un proyecto de vida propio y auténtico. Por último, recordó que la vida no es fácil, pero que precisamente por eso debemos encontrar un sentido a todo lo que ocurre.

La segunda intervención corrió a cargo de Fernando Tobías. Bajo el título ‘En busca de la concentración perdida’, en su charla abordó, con un enfoque práctico y cercano, cómo mejorar la atención y el equilibrio personal en un contexto marcado por la distracción constante.
«Vivimos en una auténtica crisis de concentración, nos vamos a extinguir», advirtió. Tobías hizo reflexionar a todos los asistentes sobre el impacto que la falta de atención tiene en el rendimiento y el bienestar, señalando que muchas veces vivimos en «piloto automático», desconectados del presente y de la única vida que tenemos.
Durante su intervención, defendió la importancia de entrenar la mente para que «esté al servicio de las personas y no al contrario, aprendiendo a dirigir la atención hacia aquello que realmente importa en cada momento». Asimismo, subrayó que «la verdadera libertad consiste en atender a lo que la vida nos pide, más allá de las distracciones o necesidades inmediatas».
