Afundación y Matia Instituto promueven unas jornadas para repensar el envejecimiento desde una mirada que integre sus fortalezas
En un contexto de creciente longevidad, el reto actual no consiste en vivir más años sino en hacerlo con bienestar, propósito y sentido. Partiendo de esta perspectiva, Afundación desarrolló en su Sede de Vigo las II Jornadas ‘Conociendo las emociones’, un foro para repensar el envejecimiento desde una mirada positiva que, sin ignorar las pérdidas y desafíos vitales propios de esta etapa, ponga en valor las fortalezas necesarias para afrontarlos, adaptarse a los mismos y seguir construyendo una vida con sentido. Profesionales y estudiantes de los ámbitos social y sanitario, entidades del sector y público general siguieron el encuentro.
La iniciativa se enmarca en el programa ‘Conociendo las emociones’, que Afundación impulsa desde 2017 en colaboración con Matia Instituto, y que tiene como objetivo incorporar la dimensión emocional como un eje estratégico en la forma de abordar el envejecimiento y el bienestar en la vejez.
Mayte Sancho, directora general del Imserso, una de las mayores expertas sobre envejecimiento a nivel internacional y reconocida por Naciones Unidas como una de las 50 líderes mundiales que más han contribuido a transformar la sociedad para envejecer mejor, abordó en la conferencia inaugural de las jornadas el marco estratégico europeo para un buen envejecimiento: ‘Envejecer es vivir’. Sancho destacó la importancia de que en las políticas públicas «se tenga en cuenta la diversidad de las personas que envejecemos. Estamos en un cambio de paradigma de construcción social de la vejez. Promovido por la OMS está previsto que el nuevo marco estratégico se apruebe en junio, tras el diagnóstico de 53 países, entre ellos España, para planificar para el futuro y replantear lo que llamamos el contrato intergeneracional. El objetivo es reenfocar para acabar con las desigualdades, ponernos cerca de las edades, en un contexto de creciente confrontación intergeneracional».
Sancho incidió también en que es relevante a nivel individual tomar decisiones a tiempo, antes de llegar a esta etapa, «que las personas piensen a fondo cómo quieren vivir, especialmente cuando van a necesitar apoyos a cuidados y no dejarlo para cuando ya están en ese momento». Y que, desde las políticas públicas, haya una adaptación a los cambios de paradigma «como el del concepto de independencia, uno de los aspectos más destacados de esa reforma es darle protagonismo a la autonomía, ver la dependencia con otra mirada».
ADAPTACIÓN, PROPÓSITO Y PERTENENCIA
La filósofa y catedrática de Humanismo y resiliencia social Anja Machielse, pronunció la conferencia marco ‘Envejecimiento significativo y resiliencia: claves para el bienestar emocional en la vejez’. Sus aportaciones cuestionan los modelos normativos del envejecimiento activo y demuestran que el sentido de la vejez no depende de grandes proyectos ni de estar permanentemente activo sino de tener vínculos significativos, de la identidad, de la continuidad vital y de la validación emocional.
En su intervención, Machielse respondió a cómo podemos seguir viviendo en esta etapa de manera significativa y digna. En su opinión una de las cuestiones relevantes es seguir formando parte de una red: «Todas las personas tenemos la necesidad de sentir que se nos acepta y que formamos parte de algo mayor. La pertenencia es una motivación humana esencial, mantener los lazos sociales no es solo algo agradable, sino que es fundamental para la supervivencia».
Independientemente de la edad, remarcó Machielse, «queremos sentir que nuestra vida tiene un propósito pero también que está bajo nuestro control y es muy relevante también la autoapreciación o autoestima, que una persona se respete y se valore a sí misma». La filósofa incidió también en la resiliencia, que en esta etapa «tiene más que ver con aprender a vivir en una nueva realidad, es la capacidad de mantener el control sobre la vida propia, recuperar el equilibrio y seguir viviendo».

CONOCER LAS EMOCIONES
En la segunda parte de la jornada se presentaron los resultados y experiencias de la red del programa de la Obra Social de Abanca ‘Conociendo las emociones’, con el testimonio de además de participantes del programa, de profesionales e investigadores de Afundación, Matia Instituto, y de entidades sociales y de cuidados que integran la red.
En la primera de las dos mesas redondas se abordó la expresión emocional en los hombres mayores, un ámbito escasamente abordado en los programas de envejecimiento activo. En sus intervenciones destacaron cómo participar en estos programas les permite «llegar a la vejez con más fortaleza en la gestión emocional y menos malestar», o «a ser más conscientes del papel que tienen las emociones en nuestras vidas, de que hay cosas que, hasta que no le pones un nombre, no las interpretas ni las asumes». También para resolver conflictos instalados en el tiempo, como remarcó uno de los participantes: «Llevaba luchando con unos fantasmas muchísimos años, con tratamiento psicológico y psiquiátrico, pero no conseguía resolverlos. Con este programa he podido cerrar definitivamente el pasado, aceptarlo, y aunque regrese a él ya no me hace daño».
La jornada finalizó con una mesa redonda dedicada a la gestión emocional en el ámbito de los cuidados. Las facilitadoras del programa en las distintas entidades donde se ha puesto en marcha subrayaron como «oportunidades como esta evidencian que las historias de vida están cojas en la gestión afectiva. El programa es realmente innovador. En su versión adaptada, introduces a personas que ya tienen problemas de base, de comunicación y de expresión, en la gestión emocional, y ves que pequeños retos son grandes logros».
UNA RED EN TORNO AL BIENESTAR EMOCIONAL
Afundación y Matia han impulsado con sus programas de bienestar emocional una red integrada hoy por 16 organizaciones que han implementado el proyecto en 26 localidades de Galicia y Madrid, con la participación hasta el momento de más de 1200 personas. El propósito de esta red es compartir aprendizajes, metodologías y poner en común el conocimiento del conjunto de profesionales que participan en la misma para generar propuestas que contribuyan a la mejora del bienestar emocional a medida que envejecemos.
La experiencia acumulada a lo largo de estos años y, especialmente, los testimonios de las personas participantes, han mostrado que trabajar las competencias emocionales no sólo contribuye a comprender y gestionar mejor las emociones, sino que también favorece procesos vinculados con un envejecimiento más significativo.
En este sentido, Pedro Otero, director gerente de Afundación, subrayó en la apertura de estas jornadas el papel de los programas de Bienestar emocional de Afundación y Matia, «visible en este foro diseñado para escucharnos y comprender cómo este proyecto, absolutamente pionero, nos está permitiendo abordar un aspecto de nuestra salud individual, pero también colectiva, ya que conocer y poder nombrar, identificar y gestionar nuestras emociones es un ejercicio absolutamente imprescindible para nuestra mejora personal y grupal. Y esta potente reflexión, en la que subyace una evidente vocación transformadora, determinó el diseño, con Matia Instituto, de estos programas».
Por su parte, Erkuden Aldaz, directora de Matia Instituto, subrayó en su intervención en las jornadas que «necesitamos espacios y métodos para trabajar algo que culturalmente no ha sido fácil. El envejecimiento muchas veces se ve en cifras pero las emociones son el hilo invisible que sostiene nuestro bienestar. Envejecer bien no es envejecer sin dificultades. Sin embargo, contar con recursos para hacer frente a esas dificultades emocionales está más en nuestras manos y las buena noticias es que todos los estudios dicen que somos mejores con las emociones cuando somos más mayores».
