martes, 10 marzo 2026
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Gerente de Plena inclusión Castilla y León

Vanessa García Miranda: “La inclusión no se genera sola: necesita recursos, accesibilidad y compromiso real”

Repasamos los avances y los retos pendientes tras casi cinco décadas de intenso trabajo en favor de los derechos de las personas con discapacidad intelectual en la comunidad castellano y leonesa de Plena inclusión, el buque insignia autonómico en la defensa de la innovación social y de apoyos personalizados a lo largo de todo el ciclo vital para este colectivo

PREGUNTA.- Plena inclusión Castilla y León acumula una larga trayectoria. Si tuviera que hacer balance de estos casi 50 años desde su creación, ¿qué destacaría?

RESPUESTA.- El balance es muy positivo. Han sido años de lucha, de esfuerzo y de mucho trabajo, pero creemos que se han conseguido grandes retos. Uno de los más importantes es el avance normativo en el reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad intelectual. Hoy podemos decir que existe una legislación que recoge y regula esos derechos de manera bastante completa. Otra cosa es que todas esas leyes se desplieguen plenamente y se cumplan en la práctica, pero el marco normativo lo tenemos. Y eso no es menor. Además, hemos evolucionado mucho en la forma de entender la discapacidad intelectual. Hemos pasado de un modelo más médico o rehabilitador, en el que casi se concebía como una enfermedad que había que tratar, a un modelo de derechos que reconoce que es una condición de la persona. Ahora hablamos de acompañar proyectos de vida y de poner en valor la diversidad. Ese cambio cultural ha sido fundamental.

Y también a nivel social. La discapacidad intelectual hoy se ve con otros ojos. Durante muchos años existieron rechazo, miedo e invisibilización. Ahora hablamos de ciudadanía, de derechos y deberes como cualquier otra persona. La sociedad ha evolucionado, pero la inclusión no se genera de manera espontánea: hay que trabajarla, sensibilizar, formar y crear oportunidades reales de participación.

P.- Plena inclusión Castilla y León integra 40 entidades y han desarrollado o participado en más de 50 proyectos. ¿Qué acciones han supuesto o suponen un cambio sustancial en la vida de este colectivo?

R.- Me costaría elegir una sola, porque trabajamos desde el nacimiento hasta el envejecimiento de la persona. Estamos en permanente cambio e innovación. Por ejemplo, en atención temprana, con la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, estamos avanzando hacia un modelo centrado en las familias. Ya no hablamos solo de terapias, sino de dotarlas de herramientas para mejorar su calidad de vida desde el inicio. También son fundamentales los proyectos en el medio rural. En Castilla y León el entorno rural tiene un peso enorme, y queremos reducir los desequilibrios entre quienes viven en ciudades y quienes viven en pueblos. La inclusión tiene que llegar a todos los territorios.

Y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con ‘comunidad’: participar en el ocio, en actividades del barrio, en el centro cívico o en la piscina municipal. Puede parecer cotidiano, pero durante mucho tiempo no fue habitual que las personas con discapacidad intelectual estuvieran presentes en esos espacios. Ser un vecino más es un objetivo esencial.

P.- Una de sus apuestas más decididas es exactamente eso, favorecer esa vida independiente. Pero, ¿cómo es la receptividad por parte de ese entorno?

R.- Como decía, la evolución ha sido muy positiva. Cuanto más visibilizamos la realidad de las personas con discapacidad, más normalizada está. La diversidad no resta, aporta valor. Pero insisto: la inclusión no se genera de manera espontánea, es importante trabajar en ella, hacer sensibilización, hacer formación. Para nosotros un punto muy importante es la accesibilidad, es decir, que los espacios sean comprensibles, que las personas con discapacidad intelectual puedan comprender los textos, los espacios y eso hace que puedan participar de una manera más real. Y luego están los recursos. Para que una persona con discapacidad pueda desarrollar un proyecto de vida como cualquier ciudadano necesita apoyos. A veces son apoyos personales, otras veces son productos o adaptaciones físicas. Eso requiere inversión y planificación. Hemos avanzado mucho, este tránsito está siendo muy positivo, pero aún queda camino por recorrer.

P.- Habla de que se necesitan recursos pero que “sean accesibles”. ¿Qué papel juegan las tecnologías?

R.- Son un aliado extraordinario. Nos permiten desarrollar herramientas y productos de apoyo que hace unos años eran impensables. Abren un mundo de oportunidades enorme. Pero también debemos vigilar la brecha digital. Si no acompañamos adecuadamente los procesos de digitalización, algunas personas pueden quedar fuera. Por eso trabajamos en formación y adaptación tecnológica, especialmente con personas mayores con discapacidad.

P.- Precisamente, el envejecimiento es un fenómeno muy presente en Castilla y León. ¿Cómo se afronta en el caso de las personas con discapacidad intelectual?

R.- Lo primero es que es una buena noticia poder hablar de personas mayores con discapacidad intelectual, porque hasta hace no tanto, su esperanza de vida no era tan elevada. Afortunadamente, los avances médicos y la mejora en la calidad de vida han cambiado esa realidad. Ahora el desafío es adaptar apoyos y servicios a esta etapa vital. Igual que ocurre con cualquier persona mayor, se necesitan ritmos más tranquilos, otros servicios y otras opciones. Nosotros trabajamos con un modelo centrado en la persona. El joven tiene unas inquietudes, energías o deseos, y la persona mayor otras. Lo importante es dar a cada uno lo que necesita en cada ciclo vital.

P.- La realidad, como estamos viendo, nos enfrenta a situaciones rutinarias que, sin embargo, para otros pueden ser un reto. Teniendo como telón de fondo las elecciones, ustedes ponen sobre la mesa la campaña ‘Mi Voto Cuenta’, una iniciativa nacional – que surgió hace una década– que busca sensibilizar a los partidos políticos y a las Administraciones para que este derecho sea comprensible y accesible para todos. ¿Qué escollos se encuentra todavía el colectivo –si los hay– y qué materiales hay para poder facilitar la compresión de este proceso?

R.- En realidad, la campaña de ‘Mi Voto Cuenta’ es interesante porque hasta el año 2018 las personas con discapacidad intelectual no tenían reconocido el derecho al voto. Fue entonces cuando se modificó la ley electoral. Pero ¿qué sucede? Pues es lo que decía antes, una cosa es reconocer el derecho y otra cosa es que se pongan los medios y las herramientas para que ese derecho se pueda ejercer en igualdad.

Si el proceso electoral no es accesible, de poco sirve el reconocimiento legal. Con la campaña pedimos que todo el proceso sea comprensible desde el principio: colegios electorales accesibles, programas adaptados y documentación en lectura fácil, esto es, una metodología regulada, con norma UNE, que adapta los textos a un lenguaje más sencillo y comprensible. No es simplificar sin más. Las propias personas con discapacidad intelectual participan validando que el contenido se entiende. Eso es fundamental.

En el marco de la campaña hemos elaborado tres documentos: la adaptación del manual de mesa electoral, una guía sobre cómo votar por correo y materiales de sensibilización para que los partidos adapten sus programas. Creemos que no solo beneficia a las personas con discapacidad, sino a toda la ciudadanía.

P.- Finalmente, ¿cuáles son los próximos retos de Plena inclusión en la región?

R.- La innovación social forma parte de nuestro ADN, es nuestra seña de identidad. Hemos dejado atrás el modelo del ‘café para todos’, donde se ofrecía lo mismo a todas las personas por tener la misma etiqueta. Ahora miramos a la persona concreta, con sus deseos y características. Como te decía antes, estamos en ese cambio de modelo de hacer uno más comunitario, hacer un modelo más inclusivo donde a cada persona se le da lo que necesita. Eso implica un reto para las organizaciones, para las políticas públicas, para las sociedad en general…, cambiar estructuras, abrirnos más a la comunidad e incorporar tecnología e inteligencia artificial. También implica entender que la transformación tiene que ser bidireccional: la comunidad entra en nuestras organizaciones y las personas con discapacidad no solo reciben apoyos, también aportan valor. Nuestro gran reto es seguir innovando para que la inclusión sea real, cotidiana y sostenible en el tiempo.

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Emma Vicente
Emma Vicentehttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de salud e internacional de entremayores y la edición de Castilla y León.

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