INVESTIGADORA DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE DE TECNALIA
Izaskun Marañón: “Teracard es capaz de combinar un equipo de expertos con un enfoque que prioriza el bienestar y la salud”
PREGUNTA.- Están desarrollando un proyecto que quiere avanzar hacia nuevas estrategias de medicina preventiva y salud personalizada. Con este objetivo en mente, Teracard, como se denomina la investigación, pretende generar tecnologías avanzadas orientadas al tratamiento de enfermedades de alta prevalencia, como las patologías cardiometabólicas o la diabetes tipo 2. ¿Qué es lo que hace especial a Teracard?
RESPUESTA.- Lo primero que hace que sea especial es que este proyecto surge del trabajo conjunto del Basque Health Cluster y Basque Food Cluster con la industria vasca y con diferentes instituciones para conocer las necesidades reales que requerían priorizar un esfuerzo por parte de los investigadores de Euskadi. Como resultado de ese trabajo, se observó que las enfermedades cardiometabólicas eran un problema sociosanitario que requería aprovechar las capacidades de investigación de Euskadi para evaluar estrategias de medicina preventiva y ayudar a mejorar la calidad de vida y salud de las personas.
Lo segundo que podemos destacar es el hecho de que el proyecto une grandes equipos de investigación provenientes de Biobizkaia, Biogipuzkoa, CIC biomaGUNE, Universidad del País Vasco (EHU) y Tecnalia para trabajar en un objetivo común. Juntos seremos capaces de avanzar más rápido y llegar más lejos.
Teracard destaca porque es capaz de combinar un equipo de expertos de alto nivel con un enforque centrado en priorizar el bienestar y la salud de las personas.
P.- El proyecto aborda procesos clave como el metabolismo energético, la función mitocondrial, la microbiota o el envejecimiento. En este último, ¿qué aspectos importantes todavía siguen siendo un misterio?
R.- El envejecimiento es un proceso que se ve afectado por muchos factores. Según cumplimos años, el metabolismo energético se desacelera de forma natural y esto afecta a la regulación de la energía, la masa muscular y la composición corporal, lo que hace que sea mayor el riesgo de deterioro de salud.
Las mitocondrias son partes de las células esenciales para producir energía y regular el metabolismo. Con el envejecimiento aumenta su disfunción y también el riesgo de inflamación y deterioro celular.
La microbiota regula nuestro sistema inmune y es clave en los procesos inflamatorios. Con la edad, se altera y van aumentando las bacterias proinflamatorias, lo que impacta directamente en la salud metabólica y nos hace más susceptibles a las enfermedades crónicas.
Hay una relación conocida entre las mitocondrias, el metabolismo, la microbiota y el envejecimiento: la microbiota influye en la extracción de los nutrientes de los alimentos que ingerimos y en el metabolismo, la eficiencia del metabolismo energético depende del buen funcionamiento de las mitocondrias y cada vez hay más evidencias de un diálogo molecular entre mitocondrias y microbiota. Pero todavía faltan piezas para terminar el puzle en el que podamos ver todas las interdependencias. La investigación quiere encontrar estas piezas y, sobre todo, conocer cómo podemos actuar para preservar la salud de las personas, acompañándolas en el proceso natural del envejecimiento.
P.- Cuando hablan de desarrollar tecnología, ¿a qué tipo de soluciones se refieren?
R.- Aunque en el proyecto se investigan diferentes compuestos, podemos tomar como ejemplo los polifenoles. Más o menos, todos hemos oído hablar alguna vez de los polifenoles que están en la fruta, el vino, el cacao… y de su efecto saludable. Bien, pues es uno de los tipos de compuestos que se investiga en Teracard para conocer bien cómo actúa sobre nuestro metabolismo y qué beneficios aporta.
Ahora pensemos en que tenemos las moléculas y que vamos a consumirlas. Un problema que nos encontraríamos para disfrutar de su beneficio es que se degradarían durante la digestión y no conseguiríamos que todas alcanzaran las células a las que queríamos ayudar. Es ahí donde investigamos tecnologías de encapsulación, es decir, que permiten proteger las moléculas en estructuras microscópicas (microcápsulas) hasta que lleguen a su destino.
Por otro lado, los estudios del proyecto se apoyan en tecnologías muy recientes, por ejemplo, tecnologías ómicas y herramientas digitales, para investigar la influencia de los compuestos en la microbiota o los cambios que se producen en el metabolismo celular.

P.- Teracard tiene como objetivo último mejorar la absorción, la biodisponibilidad y la eficacia de compuestos bioactivos. En la práctica, ¿qué vendrían a solucionar estas mejoras?
R.- Tal y como decíamos, la encapsulación se utiliza para proteger y optimizar la liberación de los compuestos activos. Si nos guiamos por las evidencias científicas conocidas, la optimización de la biodisponibilidad de los compuestos activos incidirá directamente en nuestra salud. Por ejemplo, al encapsular los polifenoles o los ácidos grasos se consigue que sean más resistentes a la temperatura, que su capacidad antioxidante se conserve mejor, un mayor efecto sobre el control del metabolismo de las grasas, prevención del síndrome metabólico… Cuanto mejor protegidos estén los compuestos bioactivos, más fácil será controlar la dosis necesaria para obtener los beneficios de su consumo y una mayor calidad de vida en el envejecimiento.
P.- Como ha comentado, el consorcio que lleva a cabo Teracard está formado por Tecnalia, el Departamento de Farmacia y Ciencias de los Alimentos de la Universidad del País Vasco, el CIC biomagune, Biogipuzkoa y Biobizkaia. ¿Qué papel desempeña en el proyecto cada uno de estos actores?
R.- Por parte de la EHU participan dos grupos: el grupo Nutirición y Obesidad estudia el efecto de los compuestos activos en enfermedades de elevada prevalencia como la obesidad, la resistencia a la insulina o la estearosis hepática, mientras que PharmaNanoGene trabaja en sistemas nanoparticulados, un sistema de encapsulación, para mejorar las propiedades biofarmacéuticas y farmacocinéticas de estos compuestos. El CIC biomaGUNE investiga sobre los biomarcadores que sirven para el diagnóstico, monitoreo y evaluación de la respuesta al tratamiento en pacientes con alteraciones de la función vascular. Trabajan junto a Biogipuzkoa, quienes investigan sobre una molécula análoga a la glucosa que favorece la propagación de mitocondrias sanas sobre las enfermedades cardiacas.
Biobizkaia investiga el desarrollo de nuevas herramientas de medicina predictiva para descubrir nuevas dianas terapéuticas en el tratamiento de enfermedades cardiometabólicas.
Y, por último, Tecnalia se dedica a la investigación de tecnologías innovadoras destinadas a mejorar la bioaccesibilidad y biodisponibilidad de compuestos activos, lo que contribuye a promover la salud de las personas y reforzar la economía y competitividad del sector industrial vasco.
Como se ve, todas las líneas de investigación comparten aspectos comunes y por eso es importante la colaboración entre los equipos para conseguir un mayor impacto de los resultados en la sociedad y en la industria en Euskadi.
P.- ¿En qué fase del proyecto se encuentran?
R.- Ahora mismo, nos encontramos en un punto en el que hemos avanzado en los sistemas de encapsulación para la liberación controlada de los compuestos activos objetivo y en breve se dará paso a la investigación para validar estas nuevas formulaciones mediante estudios in vitro en líneas celulares y con estudios in vivo en modelos animales.
Avanzamos según la planificación prevista y superando los retos que surgen en las diferentes etapas, pero con mucha ilusión al ver que vamos generando nuevo conocimiento que nos permite progresar.
P.- ¿Cuándo esperan tener los primeros resultados?
R.- El proyecto comenzó en verano de 2025 y está previsto que concluya a finales de este año. Aunque a lo largo del transcurso de la investigación se van obteniendo resultados parciales como la estabilización de las moléculas activas o la identificación de potenciales biomarcadores, no se dispondrá de nuevas evidencias científicas hasta que no se aproxime el final del proyecto, puesto que las actividades se han diseñado para que puedan encadenarse las diferentes investigaciones de los socios hacia ese objetivo común a lo largo del plan de proyecto.
