Características que nos hacen vulnerables a la exclusión residencial
Dependiendo del tipo de hogar, de si la vivienda es de nuestra propiedad o es un alquiler, de si estamos en un entorno urbano o rural, o incluso de nuestro género, las personas podemos ser más o menos vulnerables a la exclusión residencial. Desde Provivienda subrayan que una de las claves está en el régimen de tenencia, y los alquileres salen peor parados. Sin embargo, “esta diferencia se acentúa si se analiza por género, ya que se observa que en los hogares encabezados por mujeres mayores está más presente el régimen de tenencia de alquiler que entre los hombres, lo que incrementa su vulnerabilidad residencial”.
Por otro lado, el territorio también desempeña un papel relevante en la exclusión residencial. “En las grandes ciudades, los hogares de personas mayores presentan con mayor frecuencia problemas de asequibilidad, temperatura inadecuada o entorno, con porcentajes del 13,7%, 18,1% y 3,4%, respectivamente; frente al 12,7%, 16,8% y 0,8% en entornos rurales”, asegura la investigadora de Provivienda. En cambio, “en el medio rural son más habituales otras dificultades, como la presencia de humedades o goteras (27,7% frente al 13,9% en las ciudades) o la mayor lejanía de servicios esenciales como centros de salud o farmacias”.
VIVIENDA Y RESIDENCIA
En los Informes sobre Salud y Vivienda de Provivienda se extraen evidencias de que las personas que están institucionalizadas presentan niveles más altos de soledad. “Según el estudio de Molas-Tuneu, el 70,7% de las personas mayores en residencias experimenta soledad no deseada. Entre quienes viven en su propio hogar declaran sentirse solos el 12,7%, aunque aumenta de forma notable en el caso de los mayores que viven solos, donde alcanza el 28,8%”.
Sin embargo, apunta Martínez Goytre, como envejecer presenta retos de autonomía y soledad, desde Provivienda han comenzado a trabajar en proyectos de rehabilitación y adecuación de viviendas de mayores: su primera experiencia, en La Gomera, Canarias. Entre las herramientas necesarias para favorecer esta autonomía, en la asociación destacan la implementación de domótica, pero también “el fomento de redes comunitarias” en una etapa de la vida “en la que los vínculos personales (amigos o familiares) han podido ir disminuyendo”.
