25 años de rigor y mirada crítica
Cumplir 25 años haciendo periodismo especializado no es solo una cifra redonda, es, sobre todo, una responsabilidad. Lo es porque este aniversario de entremayores llega en un momento decisivo para el sector sociosanitario y para el conjunto de las personas mayores; cuando muchas de las cuestiones que durante años parecían periféricas se han convertido, ahora, en asuntos centrales del debate público.
Hace un cuarto de siglo comenzamos este camino convencidos de que informar sobre envejecimiento, dependencia o cuidados no debía de ser una rareza, sino una necesidad. Por aquel entonces, hablar de mayores no estaba de moda: no lo estaba en la agenda política ni en la social, ni siquiera en los medios de comunicación. Hoy, el contexto ha cambiado, aunque los desafíos, lejos de resolverse, se han hecho más complejos y urgentes.
Lo pueden leer en este número: España ha alcanzado, en 2025, el mayor nivel de envejecimiento de su historia. En estos momentos, el país registra 148 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. De nuevo, no es solo un dato demográfico, sino la constatación de la profunda transformación que necesita –y ya se está iniciando– el sistema público de cuidados, así como el mercado laboral, la economía, la vivienda y la forma en la que entendemos la cohesión social. Informar sobre ello con rigor no es una opción: es una obligación.
Al mismo tiempo, el colectivo sénior continúa demostrando su peso económico y social en el conjunto del país. Las personas por encima de los 55 años representan ya más de un tercio de la población y su consumo medio supera al del conjunto de la ciudadanía. Sin embargo, uno de cada cinco reconoce haberse sentido discriminado por razón de edad, especialmente en el ámbito laboral y financiero. Una paradoja que evidencia que el edadismo sigue siendo una asignatura pendiente, incluso cuando la longevidad se presenta como una oportunidad, que lo es.
Durante estos 25 años, entremayores ha mantenido su independencia y su mirada crítica para analizar y contar lo que pasa alrededor del sector. Un compromiso que cobra especial sentido en un momento en el que el Gobierno está replanteando sus modelos de atención, y en plena reforma de las leyes de Dependencia y Discapacidad. Leerán en estas páginas, por ejemplo, que el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha celebrado un encuentro de innovación social para presentar 35 proyectos para nuevos cuidados en comunidad. Una actualidad que conecta con el reportaje principal de este mes, centrado en la exclusión residencial, y en el que se habla de los retos que tiene por delante la sociedad española para conseguir un hogar digno y adecuado, unas viviendas alternativas (o residencias) en las que se promueva la autonomía personal, sin desconectar a las personas de su entorno.
Ya a nivel mundial, si el año pasado se dio un paso de gigante en cuanto a los derechos de los mayores, con la aprobación de redactar una Convención internacional por los derechos de los mayores, este año se empieza a hacer camino este mes de febrero, con la primera reunión, en Ginebra, del nuevo Grupo de Trabajo Intergubernamental elegido para tal fin. Esto es un hito histórico que las asociaciones de todo el mundo llevan reclamando décadas y cuyo encomiable esfuerzo se ha visto recompensado. Quedan aún años por delante de intenso debate y trabajo para que tome forma, pero los derechos universales del colectivo sénior tendrán, por fin, el respaldo de un acuerdo jurídicamente vinculante que los ampare en todo el planeta.
No obstante, sigue habiendo fragilidades heredadas. El sector de la dependencia atraviesa una situación delicada con la conocida e insuficiente financiación pública, la escasez de profesionales, el aumento de costes y la imparable y cada vez mayor demanda asistencial. En este escenario, el reciente acuerdo de unidad alcanzado por las patronales del sector no es solo una noticia político-empresarial, sino una advertencia de que, sin unas condiciones laborales dignas y sostenibles, no habrá calidad asistencial posible.
En este ecosistema tornadizo, el papel de los medios especializados continúa siendo más necesario que nunca. Frente al ruido o la desinformación, reivindicamos el periodismo que contextualiza, explica y conecta; el que escucha a profesionales, investigadores, entidades sociales o Administraciones. Por supuesto, también a las personas mayores.
Por todo esto, celebrar 25 años no debe servir solo para revisar el pasado, sino también para explicar el presente y prepararnos para el futuro. Nuestro grupo de comunicación pretende mantener el mismo rumbo marcado hace años, uno que nos sigue permitiendo adaptarnos a las nuevas tecnologías y formas de comunicar que van surgiendo, pero que conserva los valores que nos han traído hasta aquí: rigor, vocación social y servicio público.
