El ejercicio físico y una dieta equilibrada son clave para tratar y prevenir la osteoporosis
Esta patología, relacionada con la edad y con una mayor prevalencia en mujeres, se caracteriza por el deterioro del tejido óseo. Las fracturas son su principal consecuencia, generando dependencia y un empeoramiento en la calidad de vida
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la osteoporosis como “una enfermedad sistémica, caracterizada por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo que incrementa la fragilidad del mismo". Como consecuencia de este debilitamiento, las personas con esta dolencia son más propensas a sufrir fracturas.
Esta patología está relacionada con la edad, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) en el informe ‘Osteoporosis y Menopausia’, donde, además, señalan la baja densidad mineral ósea, los antecedentes familiares de fractura osteoporótica y el sufrimiento de una fractura osteoporótica previa, como otros factores de riesgo. En el documento, también se advierte que esta enfermedad afecta en mayor medida a las mujeres por dos motivos: por la mayor fragilidad de su constitución y por la disminución drástica en la producción de estrógenos durante la menopausia.
LA MENOPAUSIA
Siguiendo con este hilo, Jesús Presa Lorite, miembro del grupo de Trabajo de Osteoporosis de la AEEM afirma que “el papel de los estrógenos a nivel de la salud ósea es muy importante”, ya que “consiguen que haya un correcto equilibrio entre la formación y la pérdida de hueso. Es importante que el hueso tenga remodelado y tenga una buena arquitectura, y en este punto los estrógenos son fundamentales”, continúa. Por ello, tras la menopausia, la falta de hormonas en la mujer es un factor de riesgo de osteoporosis. “Para evitar esta enfermedad, tenemos que mantener nuestros huesos con una buena cantidad y calidad de masa ósea. Son dos aspectos complementarios”, añade.
Ante esto, es importante que este colectivo sea consciente de los riesgos y anticiparse a sufrir esta dolencia. Tal y como indica Presa Lorite, la prevención debe empezar años antes de la menopausia, “procurando alcanzar un adecuado pico de masa ósea y mantener un hueso sano”. El especialista recomienda llevar un estilo de vida saludable a lo largo de toda la vida y, en especial, durante y después de esta etapa.
En ocasiones, a las mujeres que presentan clínica de sofocos se les indica una Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) por la falta de estrógenos. Presa Lorite explica que estos tratamientos, además de mejorar los síntomas de la menopausia, “tienen otros efectos beneficiosos, como puede ser la prevención y tratamiento de la osteoporosis”.
LAS FRACTURAS
La principal consecuencia a la que se enfrentan los pacientes con osteoporosis es el riesgo a sufrir fracturas. En España, la incidencia anual de las fracturas de cadera es del 6% en personas mayores de 60 años, según un informe elaborado por el grupo de trabajo de enfermedades reumatológicas de la semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria) en el 2014. Sin embargo, el deterioro de la fortaleza ósea no se produce de igual manera en todo el cuerpo, sino que en ciertas zonas se ocasiona más rápidamente. “En el esqueleto, no todos los huesos tienen la misma estructura y hay algunas regiones que son más compactas (hueso cortical) que otras (hueso trabecular); el deterioro tarda más en llevar a una situación de riesgo de fractura en las zonas compactas (con mayor hueso cortical)”, detalla Javier Del Pino Montes, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER), jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Salamanca y catedrático de Reumatología en la Universidad de Salamanca. Por ello, en casos de personas entre 50 y 70 años, las regiones más vulnerables a sufrir fracturas son las vértebras o los huesos de la muñeca (cúbito y radio). En pacientes que superan los 70 años, también son frecuentes las fracturas de cadera “que tiene menos proporción de hueso trabecular y más de hueso cortical”, matiza el especialista.
Los pacientes que sufren riesgo de fractura deben tener muy presentes las medidas de prevención, señala Presa Lorite, teniendo en cuenta que son “las vertebrales las que más dolores e incapacidad provocan; y las de cadera las que mayor mortalidad producen”.
EL ESTILO DE VIDA, EL MEJOR TRATAMIENTO
Anticiparse o reducir las consecuencias de muchas enfermedades como la osteoporosis es posible con un estilo de vida saludable, donde una alimentación equilibrada y una actividad física frecuente estén en sintonía. “Nuestro organismo precisa de una cantidad mínima de calcio cada día para satisfacer nuestras necesidades metabólicas y biológicas”, explica del Pino Montes, que también advierte que, cuando no alcanzamos estos mínimos “el organismo extrae este mineral del hueso, lo que debilita su resistencia y hace más propensas las fracturas”. Por otra parte, necesitamos una dosis diaria de vitamina D para lograr una metabolización óptima de ese calcio. A pesar de que estos requerimientos diarios se pueden cubrir sin necesidad de suplementación, en caso de déficit –algo frecuente en el caso de la vitamina D–, “sí se debe recurrir a preparados de calcio y vitamina D, sirviendo como prevención frente a la osteoporosis”, añade el miembro de la AEEM, que desaconseja el consumo de sustancias nocivas como el tabaco y el alcohol.
Asimismo, el deporte juega un papel muy importante en la salud ósea. Los ejercicios de impacto crean un mayor estímulo para el cuerpo. “Está demostrado que, por ejemplo, los deportistas que utilizan una sola extremidad, desarrollan una mayor cantidad y resistencia de ese hueso”, añade el portavoz de la SER. Aunque también advierte que, en casos de osteoporosis diagnosticada, se deben evitar los ejercicios de acto impacto o con riesgo de caídas y, por el contrario, “son recomendables ejercicios como caminar o baile”. Presa Lorite , por su parte, propone sesiones de actividad física “entre 30 y 60 minutos al día, durante tres o cuatro veces por semana”.
PUNTOS DE MEJORA
Los expertos señalan la importancia de la prevención como principal punto de mejora. “Esta permitiría una reducción importante de los tremendos costes económicos, sociales, personales y familiares de las consecuencias derivadas de las fracturas y sus comorbilidades”, comenta Del Pino Montes, para lo que sugiere campañas de prevención y que estimulen hábitos saludables.
Del Pino Montes pide una mayor conciencia y proactividad por parte de los profesionales sanitarios de Atención Primaria; así como de los propios afectados, que deben tomar precauciones y autocuidados para evitar caídas a través del entrenamiento e, incluso, aprender a ‘caer mejor’. Asimismo, el portavoz de la SER advierte que muchos pacientes abandonan la medicación al cabo de pocos meses. “El tratamiento es a largo plazo y sería conveniente un estímulo para mejorar la adherencia y persistencia con este”. Por último, el especialista destaca la importancia de dar a conocer las guías de práctica clínica sobre esta dolencia y reforzar la investigación.
Prevenir, mejor que curar. Por ello, la población debe tomar conciencia a la hora de adoptar hábitos saludables capaces de reducir las posibilidades de desarrollar osteoporosis, así como a la hora de minimizar los riesgos de fracturas. Por tanto, en mano de todos está el poder reducir el impacto y la incidencia de esta enfermedad, cuyas consecuencias contribuyen al aumento de la dependencia y a un empeoramiento en la calidad de vida.
