Mari Chordà nos recuerda que, entre el placer y la palabra, la revolución se escribe “juntas”
Mari Chordà siempre ha sabido que la revolución puede tener la risa como aliada. Pintora, poeta y activista, ha tejido su vida entre el arte y la militancia, demostrando que la creatividad y el placer son inseparables. La editorial Godall recupera ahora uno de sus cuadernos históricos –Cuaderno del cuerpo y el agua–, un testimonio íntimo sobre cómo se construyen espacios donde lo personal se vuelve político, y lo hacen “por su valor a la vez histórico, testimonial y artístico, ya que somos muy conscientes de lo que representó este libro en el año 1978, justo cuando salíamos del túnel de la noche franquista”.

En Amposta –municipio de nacimiento–, Chordà fundó Lo Llar, un centro cultural abierto a conciertos, exposiciones y talleres que convertía la vida cotidiana en un terreno de experimentación colectiva. Más tarde, ya en Barcelona, inauguró, junto a un grupo de mujeres, laSal, un bar-biblioteca feminista, y que fue el primer local de encuentro para mujeres del país, un lugar único donde compartir y recibir asesoramiento legal y sanitario. De allí surgió una editorial homónima, laSal, edicions de les dones, la primera del Estado español declarada feminista y dedicada a dar voz a la literatura y el ensayo escritos por mujeres.
Su trayectoria vital nos dice que la militancia no está reñida nada: crear, dialogar, escuchar música, leer y compartir un espacio son actos tan subversivos como reivindicativos. En la obra de Chordà, desde la serie Vaginals hasta su Autorretrato embarazada, el cuerpo femenino se convierte en territorio de exploración, celebración y afirmación. Su poesía, en títulos como este que se reedita, Cuaderno del cuerpo y el agua, o No como un sonido, acompaña esa visión donde la palabra y el placer caminan de la mano. Cada página de su cuaderno recuperado es un recordatorio de que el feminismo también se construye entre risas, conversaciones y complicidades compartidas.
A sus 84 años, Chordà sigue siendo un faro que nos invita a aprender, crear y disfrutar juntas. Porque, como ella misma ha demostrado, para transformar la realidad, la alegría, el juego y la libertad pueden ser herramientas de cambio.
