Terapias biológicas y ejercicio moderado para reducir el dolor en los pacientes oncológicos
La Clínica Mas Palop de Valencia promueve la incorporación de la fitoterapia y de pautas nutricionales adecuadas para cada paciente
La implantación de la fitoterapia y de pautas nutricionales adecuadas para cada paciente oncológico, junto con un programa de ejercicios moderados o la práctica de disciplinas como el yoga, puede reducir la incidencia del dolor que padecen esta tipología de enfermos crónicos, según señaló el biólogo y asesor científico del Instituto Mas Palop, Juan Serrano Gandía, en la presentación del programa de terapias biológicas y manipulativas de la Clínica Mas Palop de Valencia.
El coordinador de este centro especializado en Terapias Complementarias y Oncología Integrativa explicó que la incidencia del dolor es muy habitual en este tipo de patologías, calculándose que tres de cada cuatro pacientes con cáncer avanzado sufre dolores agudos, siendo este el síntoma inicial más frecuente y más temido de la enfermedad, según la Sociedad Española del Dolor (SED).
De hecho, y según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el 50% de los casos diagnosticados ya sufre dolor en el momento del diagnóstico, porcentaje que crece hasta el 60% cuando el paciente comienza el tratamiento y hasta el 75% en aquellas personas en las que la enfermedad está en fase avanzada.
Hasta la fecha, la opción terapéutica contra el dolor oncológico más habitual era el tratamiento específico de la enfermedad con quimioterapia, radioterapia u hormonoterapia, sin embargo, a pesar de estos tratamientos, muchos de los pacientes siguen teniendo dolores agudos que condicionan su calidad de vida y requieren de la utilización conjunta de fármacos analgésicos.
Evitar la caquexia oncológica
En este sentido, Serrano Gandía defendió la incorporación de las terapias biológicas para complementar estos tratamientos, especialmente determinados suplementos alimenticios, la fitoterapia así como unas pautas nutricionales saludables y adaptadas a cada circunstancia, combinadas con las llamadas intervenciones cuerpo/mente, esto es, terapias de resolución emocional, yoga, reiki, etcétera, que pautan el ejercicio físico moderado como la técnicas de relajación que mejoran la tonificación del cuerpo.
De este modo, no solo se mantienen activos los músculos y las articulaciones, sino que se intenta evitar o minimizar la caquexia oncológica –cuadro de desnutrición y pérdida de peso-, según destacó Serrano Gandía, que apostilló que esta se asocia con una mayor estancia hospitalaria, menor respuesta a los tratamientos antineoplásicos y el aumento de las complicaciones asociadas a estos, además de una notable pérdida de la calidad de vida del paciente.
Hay que tener en cuenta que, como explica el coordinador de la Clínica Mas Palop, la incidencia del dolor va progresando a medida que lo hace la propia enfermedad, especialmente para aquellos pacientes que sufren cáncer de páncreas, los que provocan metástasis óseas, fracturas vertebrales o distensión de la propia vértebra y los que afectan a los nervios, entre otras tipologías. Y, por tanto, los profesionales que abordan estas patologías deben de incorporar todas las técnicas y procesos que la oncología integrativa ha demostrado que tienen efecto positivo sobre los pacientes, tanto físico como emocional, ya que estos tienen derecho a que el dolor sea controlado y/o minimizado.
Esta filosofía asistencial es la que dio origen al Instituto Mas Palop, una entidad que desarrolló un modelo asistencial en el que se aúna la tecnología de biodiagnósticos no invasivos con todo tipo de terapias no convencionales que abordan la rehabilitación y los tratamientos de apoyo a la medicina convencional desde las dimensiones física, emocional y esencial de las personas afectadas. Una clínica en la que se imparten terapias de probada eficacia científica –nutrición ortomolecular, homeopatía, etcétera- orientadas a mejorar la calidad de vida del paciente, haciéndolo participe del proceso, según señaló Juan Serrano.
El coordinador de este centro especializado en Terapias Complementarias y Oncología Integrativa explicó que la incidencia del dolor es muy habitual en este tipo de patologías, calculándose que tres de cada cuatro pacientes con cáncer avanzado sufre dolores agudos, siendo este el síntoma inicial más frecuente y más temido de la enfermedad, según la Sociedad Española del Dolor (SED).
De hecho, y según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el 50% de los casos diagnosticados ya sufre dolor en el momento del diagnóstico, porcentaje que crece hasta el 60% cuando el paciente comienza el tratamiento y hasta el 75% en aquellas personas en las que la enfermedad está en fase avanzada.
Hasta la fecha, la opción terapéutica contra el dolor oncológico más habitual era el tratamiento específico de la enfermedad con quimioterapia, radioterapia u hormonoterapia, sin embargo, a pesar de estos tratamientos, muchos de los pacientes siguen teniendo dolores agudos que condicionan su calidad de vida y requieren de la utilización conjunta de fármacos analgésicos.
Evitar la caquexia oncológica
En este sentido, Serrano Gandía defendió la incorporación de las terapias biológicas para complementar estos tratamientos, especialmente determinados suplementos alimenticios, la fitoterapia así como unas pautas nutricionales saludables y adaptadas a cada circunstancia, combinadas con las llamadas intervenciones cuerpo/mente, esto es, terapias de resolución emocional, yoga, reiki, etcétera, que pautan el ejercicio físico moderado como la técnicas de relajación que mejoran la tonificación del cuerpo.
De este modo, no solo se mantienen activos los músculos y las articulaciones, sino que se intenta evitar o minimizar la caquexia oncológica –cuadro de desnutrición y pérdida de peso-, según destacó Serrano Gandía, que apostilló que esta se asocia con una mayor estancia hospitalaria, menor respuesta a los tratamientos antineoplásicos y el aumento de las complicaciones asociadas a estos, además de una notable pérdida de la calidad de vida del paciente.
Hay que tener en cuenta que, como explica el coordinador de la Clínica Mas Palop, la incidencia del dolor va progresando a medida que lo hace la propia enfermedad, especialmente para aquellos pacientes que sufren cáncer de páncreas, los que provocan metástasis óseas, fracturas vertebrales o distensión de la propia vértebra y los que afectan a los nervios, entre otras tipologías. Y, por tanto, los profesionales que abordan estas patologías deben de incorporar todas las técnicas y procesos que la oncología integrativa ha demostrado que tienen efecto positivo sobre los pacientes, tanto físico como emocional, ya que estos tienen derecho a que el dolor sea controlado y/o minimizado.
Esta filosofía asistencial es la que dio origen al Instituto Mas Palop, una entidad que desarrolló un modelo asistencial en el que se aúna la tecnología de biodiagnósticos no invasivos con todo tipo de terapias no convencionales que abordan la rehabilitación y los tratamientos de apoyo a la medicina convencional desde las dimensiones física, emocional y esencial de las personas afectadas. Una clínica en la que se imparten terapias de probada eficacia científica –nutrición ortomolecular, homeopatía, etcétera- orientadas a mejorar la calidad de vida del paciente, haciéndolo participe del proceso, según señaló Juan Serrano.
