Ocho de cada diez españoles planifican su jubilación calculando menos años de vida de los que realmente vivirán
La jubilación es una etapa cada vez más larga, pero esta realidad no siempre se refleja en la planificación financiera ciudadana, según Caja Ingenieros, banca cooperativa que ofrece servicios financieros y aseguradores. Según se indica en el Standard Life Longevity Study, ocho de cada diez personas mayores de 50 años planifican su futuro financiero asumiendo una esperanza de vida inferior a la real. Esta subestimación de la longevidad puede llevar a calcular un periodo de jubilación demasiado corto y, por tanto, no dimensionar adecuadamente los ahorros y el patrimonio necesarios para afrontar esta etapa.
La longevidad: el primer reto para la planificación de la jubilación
Según el INE, a los 65 años, las mujeres tienen una esperanza de vida adicional de 23,7 años y los hombres de 19,9 años. Sin embargo, esta perspectiva de longevidad no siempre se traslada a las decisiones financieras. De hecho, según el Standard Life Longevity Study, el 21 % de los ciudadanos admite que no sabe qué esperanza de vida debería usar para planificar sus ahorros y acaba haciéndolo de forma aleatoria.
En este sentido, Antoni Fernández, director general de Caja Ingenieros Vida y Pensiones, señala: "Afrontar una jubilación cada vez más larga requiere un análisis cuidadoso de nuestro horizonte financiero. A menudo tendemos a subestimar la longevidad, y esto puede condicionar las decisiones de ahorro que tomamos a lo largo de nuestra vida laboral".
GESTIONAR MEJOR EL PATRIMONIO
Pero planificar la jubilación no consiste solo en acumular suficiente patrimonio durante la vida laboral. Cuando llega esta etapa, también es necesario decidir cómo utilizar los recursos acumulados para mantener el poder adquisitivo y cubrir necesidades durante un periodo que puede ser cada vez más largo, según Caja Ingenieros. Uno de los principales factores a tener en cuenta es el impacto de la inflación. Según datos del INE, el IPC medio en España ha aumentado un 4,33% en los últimos cinco años, un 2,92% en los últimos diez, un 2,13% en 15 años y un 2,17% en los últimos 20.
Este aumento sostenido comporta una pérdida progresiva de poder adquisitivo. Así, una renta fija de 1.000 euros al mes establecida en septiembre de 2006 sin ninguna actualización habría perdido el 34,9% de su valor real en 2026, equivalente a unos 651 euros actuales. Incluso con un aumento anual del 1%, la pérdida de poder adquisitivo se situaría en el 20,6%, equivalente a 794 euros actuales.
Además del impacto de la inflación, la composición de la riqueza y los patrones de gasto también evolucionan a lo largo de la jubilación. Según datos del Banco de España y del Instituto Nacional de Estadística, el gasto anual medio de los hogares cayó un 35 % entre el grupo de edad de 55 a 64 años (37.568 euros) y los mayores de 85 años (24.426 euros). Al mismo tiempo, la riqueza neta media de los hogares de 75 años o más era de 454.700 euros, con una alta concentración en activos inmobiliarios. A partir de esta edad, el 72,2 % de la riqueza familiar se concentra en activos inmuebles, principalmente vivienda, mientras que solo el 27,8 % corresponde a activos financieros.
Este contexto pone de manifiesto la necesidad de pasar de una planificación centrada exclusivamente en cómo acumular patrimonio a una estrategia que también tenga en cuenta cómo desacumularlo de forma ordenada, teniendo en cuenta el ritmo de gasto, las necesidades de liquidez, la evolución del patrimonio y su futura transferencia.
Según Fernández, "este contexto evidencia la necesidad de pasar de un modelo centrado exclusivamente en la construcción del patrimonio a una cultura de desacumulación ordenada, donde se definan el ritmo del gasto, las prioridades, las garantías de liquidez y la transmisión de la herencia".
LA FISCALIDAD, OTRO ELEMENTO A TENER EN CUENTA
La gestión patrimonial durante la jubilación también implica evaluar las diferentes alternativas disponibles desde el punto de vista fiscal, especialmente cuando una parte importante del patrimonio se concentra en la vivienda. En este sentido, el marco fiscal del IRPF contempla alternativas específicas para personas mayores de 65 años. Por ejemplo, en el caso de una persona de 70 años que vende un inmueble no habitual por 220.000 euros, generando una ganancia patrimonial de 100.000 euros, la tributación ordinaria en el IRPF sería de 21.880 euros. Si reinvierte el 75 % del importe (165.000 euros) en una renta vitalicia, la cuota se reduce a 6.390 euros, lo que supone un ahorro fiscal de 15.490 euros. Si reinvierte el 100 % del importe de la venta (220.000 euros), la ganancia patrimonial queda completamente exenta de tributación, de acuerdo con la normativa vigente.
Un asesoramiento personalizado para tomar decisiones con confianza en cada etapa
La combinación de longevidad, inflación, cambios en las necesidades de gasto, la composición del patrimonio y la fiscalidad configura un escenario en el que no existe una única fórmula válida para todos. Por tanto, contar con asesoramiento profesional de calidad y personalizado puede ayudar a definir qué ritmo de consumo del patrimonio es adecuado, cómo debe mantenerse la liquidez, cómo gestionar los diferentes activos y qué alternativas existen para optimizar el impacto fiscal, teniendo también en cuenta las necesidades de transmisión del patrimonio.
"No solo tienes que ahorrar, tienes que saber cómo utilizar el patrimonio consolidado. La longevidad, la inflación, los mercados y la fiscalidad condicionan el plan, pero el patrimonio puede aportar tranquilidad si está bien organizado. Dado que no existe una solución única, es necesario adaptarla a las necesidades individuales con la ayuda de asesoramiento profesional. En Caja Ingenieros acompañamos a nuestros socios y socias en todas las etapas de su vida, proporcionándoles un marco de rigor y transparencia que les permita tomar decisiones financieras con total confianza. Todo ello a través de asesoramiento personalizado, inclusivo y de calidad", añade Fernández.
