La cumbre LifeSpan Summit 2026 finaliza con una llamada a la coordinación desde todos los ámbitos en torno a cómo gestionar la longevidad
No se trata solamente de vivir más, sino de que los últimos años transcurran saludablemente. Es la principal conclusión que se ha alcanzado durante la primera edición de la cumbre LifeSpan Summit 2026, un foro de encuentro que ha contado con más de 70 ponentes procedentes de todo el mundo y de instituciones y empresas públicas y privadas, y que han abordado conjuntamente los retos de la longevidad desde los ámbitos financiero, laboral, de la innovación y de la salud y los cuidados, entre otros aspectos.
En efecto, durante estas 24 ponencias programadas se ha señalado el verdadero desafío: no se trata únicamente de vivir más años, sino de garantizar que esos años adicionales se vivan con salud, autonomía, seguridad económica y calidad de vida.
Y al respecto se han señalado los espacios de mejora: la prevención sanitaria y la salud cerebral, la necesidad de adaptar los sistemas de pensiones y protección social al aumento de la esperanza de vida, lo urgente de combatir la discriminación por edad en el mercado laboral y atender a la creciente demanda de cuidados, prestando especial atención a las personas cuidadoras y a las desigualdades sociales.
La cumbre también ha abordado una cuestión que llama a la unión de la sociedad desde todos sus ámbitos: se trata de la necesidad de avanzar hacia un modelo de longevidad integral, en donde Administraciones públicas, empresas, comunidad científica y sociedad civil trabajen de manera coordinada.
¿Y por dónde empezar? A lo largo de las ponencias celebradas se han señalado algunas vías: detección precoz de enfermedades, aprendizaje permanente y colaboración intergeneracional, creación de entornos accesibles, desarrollo de nuevos modelos de atención domiciliaria o adaptación de los servicios financieros a trayectorias vitales más largas y flexibles, entre otras. El reto es trasladar estas reflexiones a iniciativas concretas, medibles y capaces de generar un impacto real en la vida de las personas.
Para Silvia Neira, vicepresidenta de Global Initiative on Ageing and Longevity (GIA Longevity), organización apoyada por la ONU para liderar esta iniciativa a nivel mundial, “esta primera edición del LifeSpan Summit Málaga ha demostrado la importancia de reunir en un mismo espacio a profesionales de ámbitos que tradicionalmente han abordado la longevidad por separado. Durante estos tres días hemos compartido experiencias, identificado desafíos comunes y explorado nuevas oportunidades de colaboración”. Neira, no obstante, no desea que quede en un fructífero intercambio de ideas y apunta que “para GIA Longevity, lo más valioso es que estas conversaciones sirvan como punto de partida para impulsar proyectos y alianzas que contribuyan a construir una sociedad mejor preparada para vivir más y mejor”.
