La Convención Europea de la Dependencia traza la hoja de ruta de los cuidados de larga duración
La I Convención Europea de la Dependencia, organizada por la Fundación Economía y Salud, reunió a representantes institucionales, expertos y profesionales de distintos países europeos para poner el foco en uno de los grandes retos sociales, sanitarios y económicos de Europa: garantizar una atención de calidad a una población cada vez más envejecida y con mayores necesidades de cuidados de larga duración.
Para ello, los asistentes analizaron la situación actual de los cuidados de larga duración, compartieron experiencias de éxito y avanzaron en propuestas concretas de futuro, culminando el encuentro con la presentación, hoy, de un Informe de Conclusiones consensuado que será presentado ante el Parlamento Europeo y los gobiernos de la Unión Europea.
El presidente de la Fundación Economía y Salud, Alberto Giménez, fue el encargado de abrir la convención subrayando la dimensión del desafío demográfico al que se enfrenta Europa al recordar que actualmente más de 27 millones de ciudadanos europeos tienen más de 80 años y que esta cifra podría superar los 50 millones en 2050. Para entonces, dijo, “cerca de 38 millones de personas necesitarán cuidados de larga duración”.
Giménez defendió la necesidad de cambiar la forma en la que se aborda la dependencia y dejar de contemplarla exclusivamente desde la perspectiva del gasto. “No solo es un deber moral”, señaló, sino también “un sector capaz de generar importantes retornos sociales y económicos”. La atención a la dependencia requiere fuertes inversiones en infraestructuras, genera empleo de manera intensiva y puede contribuir a mejorar la eficiencia del conjunto del sistema, reduciendo además costes en otros ámbitos como el sanitario, resumió.
El presidente de la Fundación Economía y Salud incidió también en una concepción amplia de la salud, entendida no únicamente como ausencia de enfermedad, sino como calidad de vida. Desde esta perspectiva, reclamó que la atención a las personas en situación de dependencia ocupe un lugar prioritario en las políticas públicas europeas.

Seguidamente, Nikolaos Isaris, director general adjunto de la Comisión Europea en España, señaló que “el sector de los cuidados tiene un peso económico de primer orden. Es un sector estratégico que impulsa el empleo y la innovación y dinamiza la economía local en todos los municipios”. Y añadió que “los modelos tradicionales se han quedado cortos ante unos cambios demográficos que exigen una respuesta europea audaz. La atención a la dependencia es un asunto situado en el corazón político de Bruselas y prueba de ello es el lanzamiento y despliegue de la Estrategia Europea de Cuidados.”
EL VALOR DE LOS CUIDADOS
Tras la apertura institucional, Álvaro Hidalgo-Vega, presidente de la Fundación Weber y catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Castilla-La Mancha, pronunció la conferencia inaugural, centrada en el valor social de la atención a la dependencia. El experto planteó que los cuidados de larga duración generan valor en múltiples dimensiones: mejoran la salud y la autonomía, reducen desigualdades, descargan a las familias, generan empleo y actividad económica y pueden evitar costes sanitarios e institucionalizaciones innecesarias. En la Unión Europea, las personas mayores de 65 años pasarán del 22 % de la población en 2025 al 29 % en 2050, mientras que el número de personas potencialmente necesitadas de cuidados aumentará hasta los 38,1 millones. En España, la población mayor dependiente podría crecer un 82 % entre 2022 y 2050, hasta alcanzar los 2,4 millones de personas. Con estos datos, subrayó el peso de los 52 millones de cuidadores informales en Europa –cuyo valor equivale al 2,4-2,7 % del PIB europeo–.
Desde el punto de vista económico, destacó que en España por cada euro público invertido retornan a las arcas públicas entre 0,39 y 0,49 euros, generando alrededor de 40 empleos directos por millón de euros de gasto público del SAAD y con un multiplicador de 1,6 euros de PIB por cada euro destinado al sector. Así, concluyó proponiendo cinco líneas para las instituciones europeas: crear un cuadro de mando común del valor social de los cuidados, situar la prevención en el centro, avanzar en la convergencia financiera, impulsar un estatuto europeo del cuidador y convertir la atención integrada de proximidad en el estándar del sistema.
Adelina Comas-Herrera, Observatorio Global de Cuidados a Largo Plazo y de la London School of Economics, defendió la necesidad de reforzar el apoyo a los cuidadores familiares, mejorar las condiciones laborales de los profesionales, impulsar la formación y profesionalización del sector y ampliar los servicios comunitarios, preventivos y de rehabilitación.
Por su parte, José Luis Pareja Rivas, presidente del Grupo Social Lares, expresó que España cuenta con un marco sólido a través del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, pero advirtió sobre las importantes diferencias territoriales resumidas en una idea: “Una sola ley y 17 modelos autonómicos diferentes”. destacó que la evolución del sistema debe reforzar la atención domiciliaria, la autonomía personal, la coordinación sociosanitaria y la capacidad de elección, en línea con la Estrategia Europea de Cuidados. Y concluyó advirtiendo que este avance exige garantizar una financiación suficiente que permita compatibilizar calidad y sostenibilidad.
