Edad&Vida culmina un estudio pionero sobre las necesidades formativas de las personas cuidadoras profesionales
La Fundación Edad & Vida ha presentado el informe final del Estudio de necesidades formativas de las personas cuidadoras profesionales y perfiles de atención directa sociosanitaria en el ámbito de la dependencia en España, un proyecto financiado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) y desarrollado a lo largo de 2025.
El estudio se planteó un objetivo doble: por un lado, mejorar la calidad y pertinencia de los contenidos formativos dirigidos a personas cuidadoras profesionales; y por otro, generar evidencias que permitan formular recomendaciones concretas a las Administraciones públicas sobre cómo reforzar la formación, la financiación y el reconocimiento del sector de los cuidados.
La investigación se ha basado en un diseño metodológico mixto, que ha integrado técnicas cuantitativas y cualitativas. Entre julio y septiembre de 2025 se aplicó una encuesta online de ámbito estatal, respondida por 502 personas cuidadoras profesionales, con y sin formación especializada, lo que ha permitido obtener un diagnóstico sólido sobre perfiles profesionales, trayectorias formativas, carencias competenciales, barreras de acceso a la formación y expectativas de desarrollo profesional.
Este análisis cuantitativo se ha complementado con un amplio trabajo cualitativo, que ha incluido 10 entrevistas en profundidad a perfiles de recursos humanos, formación y coordinación de entidades del sector sociosanitario, 4 entrevistas a familiares empleadores de cuidados profesionales, 1 entrevista a una persona experta en gerontología y gestión de servicios sociales, así como la realización de 4 grupos focales con personas cuidadoras profesionales durante los meses de octubre y noviembre de 2025. La triangulación sistemática de estas fuentes ha permitido contextualizar los datos y profundizar en los nudos críticos del sector.
Entre los principales resultados del estudio se constata que, si bien la formación es altamente valorada por las personas cuidadoras, persisten importantes desigualdades en el acceso, especialmente relacionadas con el tiempo disponible, el coste, la conciliación y el acompañamiento. Asimismo, se identifican carencias formativas en ámbitos clave como la atención a personas con demencia, la gestión emocional, el marco de derechos, la coordinación sociosanitaria y los trámites administrativos, aspectos con un impacto directo en la calidad del cuidado y en el bienestar laboral.
El informe pone de relieve también que el impacto de la formación en el reconocimiento profesional y en la mejora de las condiciones laborales sigue siendo limitado, lo que evidencia la necesidad de articular itinerarios formativos vinculados a una mayor valorización institucional y a trayectorias profesionales más claras.
El informe final recoge además un conjunto de recomendaciones dirigidas a las administraciones públicas, entidades formativas y organizaciones empleadoras, orientadas a garantizar el acceso efectivo a la formación continua, mejorar su pertinencia y profundidad, fortalecer los mecanismos de acreditación de competencias profesionales y avanzar en la profesionalización y dignificación del sector.
Los resultados del estudio han sido difundidos en espacios especializados y foros sectoriales, incluyendo su presentación en el X Congreso Internacional de Dependencia y Calidad de Vida.
María José Abraham, directora de la Fundación Edad&Vida, señala que “hemos cumplido nuestro objetivo de dar voz a quienes cuidan, escuchar sus prioridades y trabajar para que la formación responda verdaderamente a las demandas y dificultades que enfrentan cada día”.
Por su parte, Patricia Celi, coordinadora Técnica de la Fundación Edad&Vida y coordinadora del estudio, destaca que “esta investigación nos permite aterrizar, con evidencia, qué contenidos y condiciones hacen que la formación sea realmente útil y accesible. Con los resultados, damos un paso más: traducimos los aprendizajes en un módulo formativo práctico, conectado con la realidad cotidiana del cuidado y orientado a reforzar la profesionalización del sector”.
Como resultado del análisis, el proyecto ha desarrollado un modelo formativo estructurado, compuesto por diez secciones formativas y dos bloques aplicados, orientado a responder a las carencias detectadas y a reforzar competencias técnicas, relacionales y organizativas clave para el ejercicio profesional del cuidado.
