OPINIÓN
Beneficios de asistir a una universidad de mayores
Por María García-Carrillo, directora de la Vniversitas Senioribvs CEU
Un alto ejecutivo de una multinacional solía aseverar, no exento de cierta sorna, que “si los consejos fueran algo deseable se venderían, en lugar de darlos a diestro y siniestro gratuitamente, como habitualmente hacemos”.
No seré yo, por tanto, quien aconseje a nadie cómo invertir su tiempo.
Pero si me preguntan por los beneficios de asistir por placer a una universidad de mayores, los tengo muy claros. Porque en la Vniversitas Senioribvs CEU los constatamos a diario desde hace más de 20 años, y porque neurólogos y estudios clínicos los avalan.
1. Aprender incrementa la autoestima.
2. Asistir a una universidad de mayores permite mantener una rutina de vida tras la jubilación; una rutina placentera y sin presiones de ningún tipo: sin exámenes, sin trabajos….
3. Combate la soledad, ya que proporciona una buena vía para socializar y conectar de forma espontánea con personas con las mismas inquietudes.
4. Asistir a clase es una gimnasia mental: escuchar sencillamente al profesor estimula el cerebro. Esto constituye una “vacuna” contra la demencia, retardando el deterioro cognitivo.
5. Está comprobado clínicamente que quien mantiene el cerebro en activo también socializa mejor, se comunica mejor y, por tanto, envejece mejor.
6. Asistir a clase también constituye una gimnasia física suave: salir de casa, subir escaleras, andar.
7. El ejercicio provoca que el cuerpo segregue endorfinas, lo que produce una sensación de optimismo.
8. Ir a la universidad obliga a arreglarse y cuidarse más.
9. Ayuda a comprender el mundo en el que vives: nuevas tecnologías, geopolítica… Ello favorece las relaciones con hijos y nietos.
10. Asistir a la universidad levanta el ánimo; proporciona nuevas ilusiones.
Son varios los neurólogos que nos recomiendan a sus pacientes. El Profesor E. Varela de Seijas Slocker, director del Centro de Estudios Neurológicos del mismo nombre, tuvo la amabilidad de dirigirnos unas palabras que transcribo literalmente: “Reciba mi más cordial enhorabuena por la iniciativa de desarrollar los cursos de Universitas Senioribus. Tanto el contenido del curso, como su desarrollo coinciden exactamente con los déficits fisiológicos constantes en las personas mayores. Para el neurólogo, conocedor de estos déficits, constituye una ayuda inestimable en su ejercicio profesional habitual, en los que una leve pérdida de memoria o desorientación transitoria, inducen a diagnosticar un proceso degenerativo cerebral. Cursos como los de Universitas Senioribus tienen además los siguientes beneficios: crea ilusiones y motivaciones en edades en las que existe la creencia de que la vida intelectual ha llegado a su fin; reverdece la memoria de conceptos que tenía aparentemente olvidados; ocupa el tiempo en tareas 'útiles' intelectuales en edades en las que la ausencia de motivaciones conduce a la soledad y a la depresión; y permite el pensamiento en grupo, fortaleciendo las relaciones sociales entre sus miembros. Ello repercute favorablemente sobre el comienzo y desarrollo de las demencias, comportándose como un elemento ralentizador y reductor del grado y profundidad de los mismos".
Termino con una frase habitual en nuestros pasillos: “Esto es una sorpresa que me tenía preparada la vida y que no podía imaginar”.
