Francia aprueba el proyecto de ley que permite la sedación terminal
La propuesta, que se espera que sea corroborada por el Senado, acepta que el paciente pueda elegir abandonar su tratamiento médico, alimentación e hidratación artificial
Francia aprobó en marzo el proyecto de ley que autoriza la sedación profunda y continua de los enfermos en situación terminal. La propuesta fue aceptada por 436 diputados, sin embargo, contó con la oposición de 34 votantes y con 83 abstenciones.
El proyecto de ley fue realizado conjuntamente por los dos partidos mayoritarios de la cámara de diputados. Así, fue elaborado por el diputado socialista, Alain Claeys, y por el derechista de la Union pour un mouvement populaire (UMP), Jean Leonetti.
A partir de su aprobación por parte de los diputados, la propuesta queda en manos del Senado. Se espera que el fallo de la cámara sea positivo para poder poner en marcha la ley antes del verano.
En caso de aceptación de la misma, los pacientes del sistema sanitario francés que se encuentren en estado terminal podrán ser sedados, siempre que lo solicite el propio afectado o un representante elegido por él. Una vez tomada la decisión, el personal médico retira tanto su tratamiento como su hidratación y su alimentación artificial. Este último aspecto fue ampliamente criticado por los sectores contrarios a la eutanasia por considerar que la retirada de alimentación e hidratación provoca un sufrimiento extra al paciente.
La ley establecería ademas como obligatorio el cumplimiento del testamento vital, ya que antes se tenía en cuenta pero podía ponerse en duda. Este documento es la expresión de la voluntad del paciente, realizada por él mismo en caso de considerar que, una vez alcanzado el estado terminal, este no estará en condiciones adecuadas para comunicarse. Igualmente, si el enfermo elige a un representante, este podrá defender la voluntad del paciente en su nombre, teniendo autorización para decidir en que situación debe morir este.
Reacciones negativas
El Parti socialiste (PS) y la Union pour un mouvement populaire (UMP) conformaron un proyecto de ley que algunos sectores de la izquierda y los ecologistas calificaron de “moderada” y “decepcionante”, pues estos pretendían que fuera una aproximación a su deseada aprobación de la eutanasia, siguiendo así los pasos de Suiza, Bélgica y Holanda. La mayor oposición llegó por parte del sector de la derecha francesa.
El proyecto de ley fue realizado conjuntamente por los dos partidos mayoritarios de la cámara de diputados. Así, fue elaborado por el diputado socialista, Alain Claeys, y por el derechista de la Union pour un mouvement populaire (UMP), Jean Leonetti.
A partir de su aprobación por parte de los diputados, la propuesta queda en manos del Senado. Se espera que el fallo de la cámara sea positivo para poder poner en marcha la ley antes del verano.
En caso de aceptación de la misma, los pacientes del sistema sanitario francés que se encuentren en estado terminal podrán ser sedados, siempre que lo solicite el propio afectado o un representante elegido por él. Una vez tomada la decisión, el personal médico retira tanto su tratamiento como su hidratación y su alimentación artificial. Este último aspecto fue ampliamente criticado por los sectores contrarios a la eutanasia por considerar que la retirada de alimentación e hidratación provoca un sufrimiento extra al paciente.
La ley establecería ademas como obligatorio el cumplimiento del testamento vital, ya que antes se tenía en cuenta pero podía ponerse en duda. Este documento es la expresión de la voluntad del paciente, realizada por él mismo en caso de considerar que, una vez alcanzado el estado terminal, este no estará en condiciones adecuadas para comunicarse. Igualmente, si el enfermo elige a un representante, este podrá defender la voluntad del paciente en su nombre, teniendo autorización para decidir en que situación debe morir este.
Reacciones negativas
El Parti socialiste (PS) y la Union pour un mouvement populaire (UMP) conformaron un proyecto de ley que algunos sectores de la izquierda y los ecologistas calificaron de “moderada” y “decepcionante”, pues estos pretendían que fuera una aproximación a su deseada aprobación de la eutanasia, siguiendo así los pasos de Suiza, Bélgica y Holanda. La mayor oposición llegó por parte del sector de la derecha francesa.
