Emma González Maño / Tesorera de la Asociación Galega do Sector da Dependencia (Agasede)
'Da la sensación de que de repente todo se estaba haciendo mal en las residencias, y eso no es cierto'
La tesorera de Agasede cuenta a entremayores cuáles fueron las circunstancias que motivaron la puesta en marcha de una asociación que abarque al sector de la dependencia. "La creación del nuevo modelo de atención pasa por una reflexión sosegada, y por escuchar a los profesionales del sector", asegura
Pregunta.- Agasede nace en un momento de crisis sin precedentes, como este ocasionado por la Covid-19. ¿Bajo qué objetivos nace esta asociación?
Respuesta.- Hacía ya tiempo que veíamos la necesidad de organizarnos, ante la falta de representación en Galicia, pero vivamos enfrascados en el día a día de nuestros centros. La pandemia llegó y puso nuestro mundo patas arriba, los cambios legislativos constante, la falta de material y el caos nos obligaron a conectarnos para tener más información.
La idea de la asociación surgió rápidamente. Teníamos que hacer oír nuestra voz e intentar mejorar la coordinación entre empresas y Administración.
P.- El sector de la dependencia es uno de los más castigados por el coronavirus. ¿Cómo han vivido que se llegase a poner en duda la profesionalidad de muchos centros y se les responsabilizase, incluso, de los fallecimientos que registraron las residencias?
R.- Cuidamos de los más vulnerables y por eso hemos sido los más castigados. En la búsqueda de culpables, parece que se ha querido poner el foco en nosotros y esto nos ha indignado.
En la primera ola, mientras la gente salía a aplaudir al sanitario, a nosotros se nos culpabilizaba. Parecía que si alguien fallecía en un hospital era por el colapso del sistema sanitario y que si fallecía en una residencia era una negligencia. Personalidades públicas y políticas ponían en cuestión la actuación de la empresa y sus trabajadores. Nadie salió a defendernos. Ya había un culpable y no interesaba buscar otros.
Creemos que el tiempo va poniendo todo en su sitio. La realidad es que reaccionamos antes que la administración, cerramos los centros, reforzamos las plantillas y compramos material de protección sin importar el coste. Lógicamente, no estábamos, ni estamos preparados para montar un hospital de campaña en un centro residencial en funcionamiento.
Es triste que, en ocasiones, determinados colectivos intenten usar partidistamente el drama que estamos viviendo y que causa un sufrimiento añadido a familiares y trabajadores.
P.- Desde Agasede hablaban, recientemente, de que es hora de poner en valor el trabajo del sector de atención a la dependencia. ¿Cómo lo llevarán a cabo? Es decir, ¿en qué líneas centrarán sus esfuerzos?
R.- Es cierto, que en esta segunda ola hemos visto un cambio en los políticos y en los medios de comunicación a la hora de tratar el tema de las residencias. Se ha visto que en general los centros funcionan bien y los trabajadores son grandes profesionales vocacionales.
Aun así, desde esta patronal es necesario dar a conocer el trabajo de empresas y profesionales. En este sentido, tenemos previsto acciones a través de redes sociales para dar a conocer el trabajo de nuestros profesionales y la historia empresarial que hay detrás de los centros.
P.- Insisten en la importancia de que se tenga en cuenta su capacidad como generador de empleo y dinamizador de la economía. ¿Considera que en una comunidad envejecida, como la de Galicia, se aprovecha el potencial de este sector?
R.- Los centros residenciales generan un elevado número de puestos de trabajo estables, directos e indirectos, muchos de ellos en zonas rurales en donde en ocasiones, son la empresa con más empleados del ayuntamiento.
Aún vemos carencia de plazas públicas y privadas en Galicia y esperamos que las Administraciones nos apoyen para realizar inversiones e iniciar nuevos proyectos. Porque la realidad es que, a diferencia de una fábrica, nosotros no nos deslocalizamos, ni nos vamos a llevar la producción a otro país. Nuestras inversiones están en Galicia y tienen un importante retorno social sobre el entorno. Además de ser necesaria una mayor dotación de fondos para los servicios a la dependencia, el Estado debe demostrar su compromiso la calidad asistencial y dotar al sistema de un nivel de fondos adecuado. El precio tampoco puede ser el criterio de más peso en una concesión pública, así no se consigue dar más calidad. Hay que cambiar el chip.
P.- Representan a muchas entidades, ¿cuáles son las reclamaciones comunes que, en su opinión, deben ser atendidas para garantizar la estabilidad del sector de la dependencia?
R.- La apertura de nuevos centros intermedios para garantizar la derivación inmediata ante la aparición de casos positivos de Covid-19 en centros residenciales.
Queremos que se garantice el suministro de EPIs a través de la plataforma Clonegal, sin coste para los centros. Así como ampliar el catálogo de producto y cantidades. Es inasumible para el sector abarbar la totalidad del coste de material.
Consideramos que el importe de la plaza concertada debe subir y bajar el precio no debería ser un criterio puntuable. Al fin y al cabo si lo que queremos es calidad, no podemos primar el precio.
También, estamos muy preocupados por las Navidades y por si se van a autorizar o no la salidas de los centros. Ya manifestamos esta preocupación a la consellería en nuestra última reunión y estamos a la espera de lo que determine el Comité Clínico del Sergas.
P.- En su compromiso por mejorar la calidad asistencial en la atención a la dependencia, forman parte del proyecto Resicovid. ¿Cuál es la aportación de la patronal en esta investigación que se está desarrollando?
R.- Es un estudio metacéntrico en residencias, llevado a cabo en Galicia y la Comunitat Valencia, sobre el efecto de diferentes grados de confinamiento y la presencia o no en el centro de casos de infección por SARS-COV-2. Dicho estudio pretende arrojar luz sobre las secuelas del confinamiento a nivel físico y cognitivo.
Nuestra preocupación por los efectos que el confinamiento pudiese tener en nuestros residentes es lo que nos ha llevado a colaborar con la USC y la Universidad de Valencia en este proyecto. Desde la patronal estamos aportando nuestra muestra de residentes para el estudio, nuestros profesionales recaban los datos y colaboran con la interpretación de los mismos.
P.- Al respecto del debate sobre la modificación del modelo residencial, ¿qué opinan desde la patronal?
R.- La creación del nuevo modelo de atención pasa por una reflexión sosegada, y por escuchar a los profesionales del sector. Da la sensación de que de repente todo se estaba haciendo mal en las residencias, y eso no es cierto.
En primer lugar, este proceso pasa por respetar la diversidad en los recursos existentes, tenemos residencias grandes, pequeñas, hogares residenciales, viviendas comunitarias, etcétera. En un entorno de carencia de plazas residenciales, no estamos para tirar nada y si para mejorar lo existente.
Creemos que el pilar fundamental de este modelo debe ser la coordinación sociosanitaria. Se ha ido creando la idea de que una residencia es como un pequeño hospital, y no es cierto. Somos hogar de nuestros residentes, la gente no quiere vivir en un hospital. Lo que deberíamos reflexionar es cómo integramos la Atención Primaria (AP) y las especialidades en las residencias.
Llevamos mucho tiempo asumiendo carga asistencial sanitaria que correspondía a AP, y viendo cómo se cuestionaba la derivación hospitalaria porque se consideraba que teníamos medios suficientes para evitar la derivación. Nuestros residentes también tienen derecho de acceso al Servicio Público de Salud como cualquier otro ciudadano.
Debemos trabajar juntos, y no desde la imposición, para crear centros más abiertos en los que los médicos de AP y los profesionales de los hospitales acudan a las residencias a prestar servicio a nuestros mayores. Que mejor control de la calidad de los centros, que la presencia constante de profesionales de la sanidad pública en los centros.
