Arranca un programa para atender urgencias en las propias residencias de mayores
Esta iniciativa, puesta en marcha por el servicio de Urgencias del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda, busca facilitar que los pacientes geriátricos reciban el tratamiento en su lugar habitual de residencia, lo que evita su desorientación y aumenta su confortabilidad
El servicio de Urgencias del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda, perteneciente a la red pública de hospitales de la Comunidad, acaba de poner en marcha un programa de asistencia a usuarios de residencias geriátricas medicalizadas, ubicadas dentro de la zona de influencia del hospital, el noroeste de la Región. Se estima que hasta 3.000 mayores, usuarios de un total de 12 residencias, podrían beneficiarse de esta iniciativa.
El objetivo de este programa es facilitar que pacientes geriátricos que acuden a Urgencias, y cuya patología permita ser tratados en su propia residencia bajo control médico, cuenten con el soporte y control necesarios desde el hospital. Podrán incluirse algunas de las patologías más frecuentes en este colectivo, como son infecciones respiratorias, urinarias, dermatológicas o digestivas, en casos que no revistan especial gravedad.
Este programa facilita que el mayor reciba el tratamiento en su lugar habitual de residencia lo que evita su desorientación e incrementa su confort. Asimismo, la relación directa con el personal sanitario de las residencias de mayores proporciona un conocimiento profundo de la situación de salud general del paciente, lo que permite prestar una atención más rápida, realizando menos pruebas, y con un mejor diagnóstico.
Estrecha comunicación entre el hospital y la residencia
El progresivo incremento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población aconsejan crear nuevas fórmulas de gestión de la asistencia para que se ajuste a las necesidades de los mayores, evitando los ingresos prescindibles y manteniendo siempre la máxima seguridad del paciente. Para ello, se ha diseñado e implantado un protocolo de coordinación con las residencias de mayores de la zona noroeste que cuentan con personal médico propio. Se establecen canales de comunicación directos entre las residencias y el servicio de urgencias, así como los criterios para permitir que el paciente, en lugar de ser ingresado en planta, pueda ser derivado a su residencia, una vez realizado el diagnóstico y establecido su tratamiento.
El hospital proporcionará a la residencia medicalizada los fármacos que se requieran para el tratamiento indicado así como el seguimiento y valoración de la evolución del paciente. Del mismo modo, Atención Primaria colabora en la asistencia al paciente realizando seguimiento de su tratamiento, una vez superada la fase aguda, hasta su finalización.
El objetivo de este programa es facilitar que pacientes geriátricos que acuden a Urgencias, y cuya patología permita ser tratados en su propia residencia bajo control médico, cuenten con el soporte y control necesarios desde el hospital. Podrán incluirse algunas de las patologías más frecuentes en este colectivo, como son infecciones respiratorias, urinarias, dermatológicas o digestivas, en casos que no revistan especial gravedad.
Este programa facilita que el mayor reciba el tratamiento en su lugar habitual de residencia lo que evita su desorientación e incrementa su confort. Asimismo, la relación directa con el personal sanitario de las residencias de mayores proporciona un conocimiento profundo de la situación de salud general del paciente, lo que permite prestar una atención más rápida, realizando menos pruebas, y con un mejor diagnóstico.
Estrecha comunicación entre el hospital y la residencia
El progresivo incremento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población aconsejan crear nuevas fórmulas de gestión de la asistencia para que se ajuste a las necesidades de los mayores, evitando los ingresos prescindibles y manteniendo siempre la máxima seguridad del paciente. Para ello, se ha diseñado e implantado un protocolo de coordinación con las residencias de mayores de la zona noroeste que cuentan con personal médico propio. Se establecen canales de comunicación directos entre las residencias y el servicio de urgencias, así como los criterios para permitir que el paciente, en lugar de ser ingresado en planta, pueda ser derivado a su residencia, una vez realizado el diagnóstico y establecido su tratamiento.
El hospital proporcionará a la residencia medicalizada los fármacos que se requieran para el tratamiento indicado así como el seguimiento y valoración de la evolución del paciente. Del mismo modo, Atención Primaria colabora en la asistencia al paciente realizando seguimiento de su tratamiento, una vez superada la fase aguda, hasta su finalización.
