sábado, 7 marzo 2026
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La Comunidad trabaja, en 2015, con 100 unidades de convivencia dentro del nuevo modelo de atención a mayores ‘En mi casa’

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, expuso en Madrid, ante profesionales, representantes de las administraciones, agentes sociales y asociaciones, los resultados del nuevo modelo de atención a personas mayores puesto en marcha en Castilla y León
Castilla y León trabaja ya con las 100 unidades de convivencia comprometidas para 2015 por el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, dentro del nuevo modelo de atención a las personas mayores “En mi casa”. Así lo manifestó la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, minutos antes de intervenir en Madrid en la mesa redonda “Nuevos pacientes, nuevas necesidades”, dentro de la jornada Nuestro Sistema Sanitario después de la crisis, organizada por Antares.
La consejera explicó, ante profesionales, representantes de las administraciones, agentes sociales y asociaciones, los cambios que introdujo la Comunidad en el modelo de atención a las personas mayores para responder a los nuevos retos y a las nuevas exigencias de los usuarios. “Las personas mayores desean servicios atractivos”, expresó Marcos, para quien el modelo “En mi casa” aporta una atención profesional de mayor calidad, una mejora en la respuesta a las demandas y necesidades de los usuarios, al mismo tiempo que genera empleo y crecimiento económico.
Se trata, como apuntó Marcos, de un cambio en el concepto de las residencias tradicionales, sin un incremento de costes significativos. “Las unidades de convivencia supusieron una modificación arquitectónica. Están estructuradas para que convivan entre 12 y 14 personas. Disponen de habitaciones individuales con baño privado, y comparten entre ellos cocina, comedor, sala de estar y rincón de lavado. Todo en un ambiente cálido, donde se huye de elementos institucionales, como uniformes, y donde los residentes pueden decorar y personalizar su habitación con sus elementos preferidos”, explicó la consejera.
El modelo ha introducido un cambio organizativo. Según indicó Marcos, “la atención es personalizada y busca la máxima autonomía de la persona mayor. Para lograrlo, los residentes pueden elegir las actividades que realizan, ajustadas a sus gustos o el estilo de vida que llevaban con anterioridad a vivir en el centro. Pueden preparar comidas, cuidar las plantas o gallinas, Y es que las historias de vida dan carácter al proyecto”. Los horarios en los que desempeñan esas actividades diarias, su propia imagen e incluso el menú también son a elección del usuario. 
Las unidades de convivencia supusieron un cambio para los usuarios, pero también para los trabajadores, que se convierten en profesionales de referencia para los usuarios. Son los encargados de conocer el origen de los usuarios, sus gustos y motivaciones. Recabada toda esa información, elaboran un plan de vida de la persona y mantienen informados a los familiares para propiciar que estos participen y se impliquen en la atención de la persona mayor.
Todos estos cambios estructurales, en la organización y en los roles de los profesionales, están dando unos resultados testados, aseguró la consejera. Así, el 75% de los residentes mejora su calidad de vida. Se disminuyen las caídas, duermen y comen mejor, mejora su autonomía, su participación en las actividades, disfrutan de la posibilidad de elegir y presentan una mayor interacción social. Los resultados también apuntan a un impacto positivo entre los profesionales. Ellos presentan un nivel muy bajo de agotamiento emocional y declaran que se sienten realizados y satisfechos. Disminuye el estrés, el absentismo laboral, al tener un mayor contacto humano con los residentes, mejorar el clima social, la planificación y la implicación en las tareas.
La consejera destacó que las familias, por su parte, tienen la percepción de que sus familiares mejoran físicamente y en el estado anímico. !Manifiestan que en la unidad hay un ambiente de verdadero hogar y aseguran conocer al profesional de referencia, del que tienen muy buen opinión”. 

Apuesta por los servicios profesionales
El modelo “En mi casa” constituye solo uno de los ejemplos de la apuesta de la Junta de Castilla y León por potenciar los servicios profesionales. La consejera explicó en Madrid que esta apuesta ha permitido a la Región ofrecer 3.468 prestaciones de dependencia más que en 2011, que no existan lista de espera y que más de 15.000 personas reciban dos prestaciones al mismo tiempo.
En Castilla y León, los servicios profesionales suponen el 71,73% del conjunto de prestaciones (55.539), frente al 59,45% que registra la media de España, y el sector residencial para personas mayores sigue creciendo pese a la crisis. Esto se traduce, además, en que la Comunidad dispone de más de 16.000 profesionales vinculados a la Dependencia, 4.500 más que en 2011. 
Por último, la consejera habló del giro radical que ha supuesto la aprobación del Catálogo de Servicios Sociales en el modelo tradicional, ya que consolida una atención social integral y “a la carta”.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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