InicioCastilla y LeónCuando la tecnología se adapta a la persona: así es el proyecto ABRAZA

Cuando la tecnología se adapta a la persona: así es el proyecto ABRAZA

Una iniciativa impulsada desde Castilla y León investiga el desarrollo de un brazo robótico asistivo –personalizado y evolutivo–, capaz de facilitar la comunicación, la interacción digital y la vida independiente de personas con grandes necesidades de apoyo

La tecnología lleva años prometiendo mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y dependencia. Sin embargo, quienes necesitan apoyos intensivos para comunicarse o relacionarse con su entorno siguen encontrando importantes barreras en su día a día. Con el objetivo de responder a esa realidad nace ABRAZA, un proyecto de investigación liderado por entidades de Castilla y León que desde agosto del año pasado está explorando el potencial de la robótica asistiva para favorecer la autonomía personal. En concreto, ABRAZA, financiada por el Ministerio de Industria y Turismo, a través del programa de apoyo a las Agrupaciones Empresariales Innovadoras (AEI) 2025, ha desarrollado durante los últimos meses una primera fase de investigación y prototipado centrada en un brazo robótico capaz de facilitar la comunicación y determinadas actividades cotidianas a personas con grandes necesidades de apoyo que utilizan silla de ruedas. Pero sus posibles aplicaciones van mucho más allá.

Los responsables del proyecto consideran que los conocimientos generados podrían resultar especialmente útiles también para personas mayores con pérdida de movilidad, enfermedades neurodegenerativas o situaciones de dependencia, una realidad cada vez más presente en una comunidad como Castilla y León, una de las más envejecidas y dispersas de Europa.

Es importante destacar que esta iniciativa ha reunido socios procedentes de distintos territorios y sectores. El consorcio está integrado por Aspace Salamanca, Ceteo Ortopedia, el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL), Syltec Ingeniería, Leartiker, el Cluster SIVI y el Centro Español de Plásticos (CEP). Según explican los participantes, esta cooperación entre Castilla y León, País Vasco y Cataluña ha permitido combinar experiencia en accesibilidad, atención sociosanitaria, robótica, materiales avanzados, diseño industrial e innovación tecnológica. “La colaboración interregional permite reunir capacidades complementarias y generar un ecosistema de innovación mucho más sólido”, destacan.

UNA NECESIDAD DETECTADA DESDE LA EXPERIENCIA COTIDIANA

ABRAZA surge de una observación muy concreta. Según explican desde el consorcio, “muchas personas con grandes necesidades de apoyo que utilizan silla de ruedas encuentran importantes barreras para comunicarse, interactuar con su entorno y acceder a herramientas digitales de manera autónoma”.

Aunque actualmente existen tecnologías de apoyo, los expertos señalan que suelen presentar limitaciones importantes. “Muchas son costosas, poco adaptables a diferentes perfiles de usuario o no integran en una única solución las funciones de asistencia física y comunicación”. Por ello, el proyecto ha investigado el desarrollo de un brazo robótico asistivo que pueda servir como plataforma de apoyo universal. “Nuestro objetivo es sentar las bases de una solución que se adapte a las capacidades de cada persona y contribuya a mejorar su autonomía y calidad de vida”, destacan los responsables de la iniciativa.

Uno de los aspectos más innovadores y que es un pilar fundamental del proyecto –como subrayan desde el consorcio– es su apuesta por la personalización. Las personas con grandes necesidades de apoyo presentan capacidades muy diferentes entre sí. Algunas pueden utilizar la voz; otras emplean movimientos faciales, pulsadores o sistemas de seguimiento ocular; otras necesitan combinar varias formas de acceso. “La comunicación aumentativa y alternativa engloba un conjunto de herramientas y sistemas que permiten comunicarse cuando el habla no es suficiente o posible”, explican. El futuro dispositivo estudiado en ABRAZA pretende integrar diferentes modalidades de acceso digital para que cada persona pueda utilizar aquella que mejor se ajuste a sus capacidades. El objetivo es que el brazo robótico pueda convertirse en una herramienta de acceso permanente a la comunicación, el aprendizaje, las redes sociales, el control del entorno o los servicios digitales que forman parte de la vida cotidiana. Para ello, el equipo investigador ha trabajado sobre la idea de “que la tecnología se adapte a la persona y no al revés”.

Uno de los retos es lograr que el sistema sea altamente adaptable y escalable y que responda a las necesidades de la persona si se producen cambios en su evolución física, cognitiva o funcional. / CONSORCIO ABRAZA

UNA OPORTUNIDAD PARA LAS PERSONAS MAYORES

Aunque el proyecto nació vinculado a personas usuarias de silla de ruedas con grandes necesidades de apoyo, consideran que el envejecimiento demográfico abre nuevas posibilidades de aplicación. “El potencial de aplicación es muy amplio”, subrayan. La pérdida progresiva de movilidad, la fragilidad asociada a la edad o enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o determinados tipos de demencia generan dificultades crecientes para realizar tareas básicas o interactuar con dispositivos tecnológicos. En este contexto, herramientas que faciliten la comunicación, el acceso a servicios digitales o determinadas actividades cotidianas podrían contribuir a mantener la autonomía durante más tiempo.

Los responsables del proyecto consideran que este tipo de tecnologías pueden convertirse en un aliado para favorecer la permanencia en el domicilio y también retrasar situaciones de dependencia más severa.

EL CASO DE CASTILLA Y LEÓN: INNOVACIÓN FRENTE AL RETO RURAL

La dimensión territorial adquiere una relevancia especial en Castilla y León. La dispersión geográfica y el envejecimiento poblacional hacen que muchos mayores residan en municipios donde el acceso a recursos especializados resulta más complejo. Desde el consorcio consideran que la tecnología puede convertirse en una herramienta para reducir esas desigualdades. “Soluciones como las investigadas en ABRAZA pueden facilitar que las personas mantengan mayores niveles de autonomía en su propio entorno, reduciendo la necesidad de desplazamientos o de asistencia continua para determinadas tareas”.

Esta capacidad cobra especial importancia en zonas rurales donde el acceso a determinados servicios sociosanitarios puede requerir largos desplazamientos. Además, apuntan que el desarrollo de tecnologías de apoyo contribuye directamente a impulsar modelos de envejecimiento activo y permanencia en el hogar, dos de las principales demandas expresadas a menudo por el colectivo sénior.

EL PAPEL ESENCIAL DE LOS POTENCIALES BENEFICIARIOS

Uno de los elementos diferenciales de ABRAZA ha sido su metodología de cocreación. Desde el inicio del proyecto se ha contado con la participación directa de personas usuarias, familiares y profesionales sociosanitarios. “Son ellos quienes mejor conocen las necesidades reales, las limitaciones existentes y las situaciones cotidianas en las que una solución tecnológica puede aportar valor”, explican. Gracias a esta colaboración se han definido requisitos funcionales, criterios de accesibilidad, necesidades ergonómicas y prioridades de desarrollo.

La participación activa de quienes utilizarán la tecnología permite evitar uno de los principales riesgos de la innovación y es que se desarrollen soluciones técnicamente avanzadas pero que no respondan a necesidades reales.

UNA TECNOLOGÍA PENSADA PARA ACOMPAÑAR TODA LA VIDA

Otro de los grandes desafíos abordados por el proyecto ha sido la necesidad de crear sistemas capaces de evolucionar junto a la persona. Las necesidades funcionales cambian con el paso de los años y también lo hacen las capacidades físicas y cognitivas. Por ello, han trabajado “en arquitecturas modulares, sistemas de control flexibles, interfaces configurables y diseños robustos que permitan incorporar nuevas funcionalidades a medida que evolucionan las necesidades del usuario”. Y es que como destacan, “la tecnología debe ser capaz de ajustarse a esos cambios sin requerir una sustitución completa del dispositivo”. ¿La finalidad? Dar con soluciones más sostenibles y duraderas.

CASTILLA Y LEÓN, UN TERRITORIO ESTRATÉGICO PARA LAS TECNOLOGÍAS DE APOYO

El envejecimiento demográfico convierte a Castilla y León en un laboratorio natural para el desarrollo de soluciones de apoyo a la autonomía personal. La comunidad cuenta con una de las poblaciones más envejecidas de Europa y una elevada dispersión territorial, factores que incrementan la necesidad de herramientas que faciliten la permanencia en el domicilio. En este contexto, la innovación sociosanitaria adquiere una relevancia creciente. Tecnologías como la robótica asistiva, la inteligencia artificial aplicada a los cuidados o los sistemas avanzados de comunicación pueden contribuir a complementar la atención profesional, reforzar la independencia personal y reducir desigualdades entre el medio urbano y rural. Los expertos del Consorcio ABRAZA coinciden en que el futuro de los cuidados pasará por combinar atención humana y tecnología accesible, siempre diseñada desde las necesidades reales de las personas usuarias y sus familias.

EL CAMINO CONTINÚA

La conclusión de esta primera fase ahora en junio no supone el final del proyecto. Al contrario, marca el inicio de una nueva etapa centrada en profundizar en los retos tecnológicos detectados durante la investigación.

Los socios prevén impulsar nuevas iniciativas relacionadas con robótica asistiva, inteligencia artificial adaptativa, materiales reciclados de altas prestaciones, seguridad funcional e industrialización sostenible. “Esta nueva fase se apoyará en actividades de investigación, diseño avanzado, simulación, experimentación y validación técnica para desarrollar metodologías, arquitecturas y criterios de diseño que permitan aumentar la madurez tecnológica de la solución y sentar las bases para futuros desarrollos. El objetivo no será todavía obtener un producto comercializable, sino avanzar en el conocimiento necesario para que, en etapas posteriores, pueda materializarse una tecnología segura, sostenible y adaptada a las necesidades reales de las personas usuarias”, concluyen.

Una meta ambiciosa que sitúa a Castilla y León en la vanguardia de una línea de investigación con enorme potencial para mejorar la autonomía, la inclusión y la calidad de vida de las personas mayores y de quienes necesitan más apoyos para desarrollar su proyecto vital.

 

 

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Emma Vicente
Emma Vicentehttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de salud e internacional de entremayores y la edición de Castilla y León.

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