Maite Pozo / Coordinadora de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España
‘Los estereotipos negativos sobre la vejez los incorporamos desde la infancia y determinan nuestra forma de sentir y actuar con las personas mayores’
Desde 2011, el Imserso promueve la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores –iniciativa impulsada por la OMS- que busca mejorar los entornos físicos y sociales de pueblos y ciudades para favorecer la calidad de vida del colectivo senior. Su coordinadora, Maite Pozo, repasa los logros alcanzados, los retos pendientes y, sobre todo, insiste en la necesidad de recordar ‘las numerosas contribuciones que las personas mayores han aportado y siguen aportando a la sociedad’
Pregunta: ¿Qué significa, qué experiencia vital le aporta, ser la coordinadora de esta Red que interpela de una manera más local y más ‘piel con piel’ a esta parte de la población?
Respuesta:Estos diez años han sido un aprendizaje continuo desde que inicié mi trabajo en la coordinación de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el Imserso. Un aprendizaje y una toma de conciencia de muchas realidades del entorno físico y social que nos rodea y que nos afecta de forma diferente a medida que envejecemos. Cuanto más consciente soy, más necesario me parece trabajar para mejorar y crear entornos amigables con las personas mayores. Como experiencia vital, ha supuesto una revisión en mí misma de los estereotipos y prejuicios sobre la vejez y las personas mayores que incorporamos sin darnos cuenta y que se trasladan al lenguaje que utilizamos, actitudes, decisiones, etcétera, con frecuencia de manera inconsciente. Y también he aprendido que es posible cambiarlos.
Pregunta: ¿Cómo definiría la idea de una ciudad o comunidad amigable con las personas mayores y cuál es la importancia de crear estos entornos amigables?
Respuesta:En una localidad amigable con las personas mayores las políticas, los servicios y los espacios relacionados con el entorno físico y social se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y calidad de vida. Es un entorno inclusivo y accesible que facilita el acceso a los servicios, a los recursos y la participación plena y activa de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida de un municipio, sin excluir a las personas a medida que envejecen. La propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la red se orienta al ámbito local, y aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de las personas en sus pueblos y ciudades. Y lo hace promoviendo la participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora del municipio e implicando también a otros sectores y actores locales, para facilitar una respuesta coordinada al envejecimiento de la población. Es importante también comprender que se trata de un proceso de mejora continua. Formar parte de la red no significa una acreditación automática de ser una localidad amigable con las personas mayores, sino que refleja el compromiso de un ayuntamiento de escuchar las necesidades de su población de mayor edad, evaluar y hacer seguimiento de sus políticas para promover la amigabilidad con el envejecimiento. Formar parte de la red también supone un compromiso con la metodología propuesta por la OMS, y compartir experiencias y aprendizajes con otras ciudades y pueblos.
Pregunta: Ha dicho que España es el segundo país en el mundo con más municipios adheridos a la Red, ¿se mantiene ese puesto? ¿Significa esto que estamos más concienciados?
Respuesta:En este momento cerca de 1.500 ciudades y comunidades en 49 países, forman parte de la Red, y 234 están en España. Es cierto que España es el segundo país con más municipios en la Red, después de Estados Unidos, que tiene cerca de 400. El acuerdo de colaboración de la OMS con el Imserso para apoyar la Red en España firmado en 2011 y renovado en 2022, ha sido fundamental para el crecimiento de la Red en nuestro país. En estos momentos el Imserso tiene un compromiso claro de apoyo y reconocimiento de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. No obstante, el número de ayuntamientos es un indicador relativo ya que depende del tamaño y número de municipios de un país y en España existen 8.131 municipios. Irlanda, por ejemplo, es una referencia con sus 32 municipios adheridos a la Red, es el primer país amigable con las personas mayores (Age-friendly Ireland). En América Latina, Costa Rica, con 91 municipios cuenta con 23 adheridos a la Red. O Chile que cuenta 214 municipios en la Red de las 691 comunas y municipalidades chilenas.
Pregunta: Además de tomar medidas para favorecer la accesibilidad física y cognitiva, ¿seguimos necesitando una mayor intervención en el entorno social para romper ciertos estereotipos hacia el colectivo senior?
Respuesta:Sin duda. Siempre decimos que una localidad no será amigable si no es accesible (entorno físico), pero puede ser accesible y no ser amigable. El concepto de amigabilidad hace referencia tanto al entorno físico como al entorno social, y en la construcción de entornos amigables con el envejecimiento es necesario trabajar e introducir mejoras tanto en el entorno físico como en el social. Y cuando hablamos del entorno social, es imprescindible abordar la discriminación por edad o edadismo. La propia OMS ha incluido en el plan de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, la lucha contra el edadismo (cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento) entre las cuatro líneas estratégicas de actuación para fomentar el envejecimiento saludable. Y presentó en 2021 el primer Informe Mundial sobre Edadismo junto con una campaña para superar estereotipos (cómo pensamos), prejuicios (cómo nos sentimos) y la discriminación (cómo actuamos) respecto a las personas en función de su edad. Los estereotipos negativos sobre la vejez los incorporamos desde la infancia y determinan nuestra forma de sentir y actuar con las personas mayores. Con frecuencia dejamos en un segundo plano las numerosas contribuciones que las personas mayores han aportado y siguen aportando a la sociedad, y la diversidad que existe entre ellas, tanta diversidad como en cualquier otro grupo de edad. La tendencia a homogeneizar en torno a estereotipos a las personas mayores es otra forma de edadismo que, además, tiene un efecto muy negativo en las personas a medida que envejecemos, ya que de manera inconsciente interiorizamos esos estereotipos, con toda la carga negativa que conllevan. Esto tiene efectos perjudiciales sobre la salud y el bienestar de las personas mayores.
Pregunta: Supongo que no es fácil elegir, pero ¿podría citar algunas de las iniciativas que se están llevando a cabo en los municipios adheridos? ¿Cómo se mide el éxito de estos proyectos?
Respuesta:Efectivamente, no es fácil elegir. Muchos ayuntamientos están llevando a cabo actuaciones muy interesantes. Citaría, quizás por su impacto en sus municipios la Red de Comercios Amigables de Zaragoza que ha tenido una gran acogida en la ciudad y desde 2015 no ha dejado de aumentar el número de comercios adheridos (más de 500), las acciones para fomentar una movilidad segura en Durango (Vizcaya), la mejora de los mecanismos de participación de las personas mayores en Castellón, o la campaña de sensibilización ‘Con respeto, mejor’, del Ayuntamiento de Terrassa. En el documento resumen del III Encuentro de ayuntamientos de la Red, celebrado en mayo de 2022, se recogen diversidad de iniciativas. Así mismo, destacaría que el envejecimiento saludable y satisfactorio necesita de un entorno comunitario, de relaciones sociales saludables y de solidaridad intergeneracional, es decir, un tejido social y comunitario sólido. Y en esa línea están trabajando muchísimos ayuntamientos. Podría citar el programa ‘Mirada Activa’ del Ayuntamiento de Bilbao, que surgió ante la necesidad de detectar a aquellas personas mayores que viven solas y que tienen dificultades para cubrir necesidades básicas o no cuentan con redes de apoyo. Este Programa moviliza a personas mayores pertenecientes a asociaciones de mayores, a profesionales y a la ciudadanía en general formando una red que colabora en el proceso de detección e intervención. En Pamplona, el ‘Pacto por la Persona Mayor’ se ha extendido a todos los barrios de la ciudad, une a un gran número y diversidad de entidades y organizaciones de los barrios en el compromiso de trabajar conjuntamente en la promoción del envejecimiento activo y saludable y responder con mayor eficacia a las necesidades socio-sanitarias de la población mayor. Los procesos de amigabilidad son ciclos que incluyen la evaluación de los planes de acción, que deberán incluir indicadores que faciliten su seguimiento y evaluación. La OMS facilita recomendaciones e indicadores para medir el impacto de las actuaciones.
Pregunta: Entiendo que las personas mayores participan en la planificación y diseño de estos entornos amigables. ¿Cómo se les involucra?
Respuesta:Así es. La participación de las personas mayores en el proceso de mejora de un municipio para contar con entornos amigables es la base desde la que parte la propuesta metodológica de la OMS. Su participación se articula, inicialmente, a través de grupos focales, donde personas mayores valoran las fortalezas y debilidades del municipio en torno a ocho áreas de trabajo (edificios, espacios al aire libre, vivienda, transporte, respeto e inclusión social, información y comunicación, acceso a servicios públicos, participación social, etcétera). Así se facilita la elaboración del diagnóstico y la aportación de propuestas al plan de acción; promoviendo también la implicación de las personas mayores en el proceso de desarrollo, así como en su seguimiento y evaluación.
Pregunta: ¿Qué papel juega la tecnología y la innovación en la creación de entornos amigables para las personas mayores? ¿Cómo puede afectar la brecha digital a esta implantación?
Respuesta:La brecha digital por razón de edad es una realidad que poco a poco va reduciéndose, pero que todavía existe y puede dificultar a personas mayores desde solicitar una cita médica, a hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con familiares o participar en una clase virtual de gimnasia. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchísimas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de Internet, plataformas, videoconferencias, etcétera, han llegado para quedarse, también entre las personas mayores. Se ha extendido la formación a personas mayores en el uso de las TIC, pero se constata la necesidad de avanzar en esta formación, superando el conocimiento básico e incluyendo herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, etcétera. Además, es necesario para que esta formación no resulte frustrante, que las plataformas de servicios telemáticos funcionen adecuadamente, sean accesibles y no resulten en exceso complicadas para personas de cualquier edad. Es necesario que estas herramientas sean amigables para todas las edades y tengan en cuenta la opinión de las personas mayores en su diseño y usabilidad. Tenemos un reto por delante, especialmente desde las administraciones públicas, para que la digitalización no se convierta en un factor de exclusión. Muchas iniciativas están evidenciando que, por ejemplo, situaciones de soledad y aislamiento social pueden prevenirse o paliarse gracias a las tecnologías de la comunicación. Un ejemplo es VinclesBCN, un servicio del Ayuntamiento de Barcelona que busca “reforzar las relaciones sociales de las personas mayores que se sienten solas y mejorar su bienestar mediante la tecnología y el soporte de equipos de dinamización social”.
Pregunta: Si hablamos de entornos rurales, supongo que es más complejo implementar esta amigabilidad. ¿Qué retos adicionales suponen estos contextos?
Respuesta:Así es. Me gustaría destacar que la red se dirige a las ciudades, al entorno urbano, pero también al medio rural. En España cerca del 19% de la población tiene 65 años o más, pero este porcentaje es considerablemente mayor en el ámbito rural, donde la población mayor de 65 años se acerca al 30%. Existe un problema de despoblamiento y de envejecimiento del medio rural, y la mejora de la calidad de vida de las personas mayores, que en su mayoría desean seguir viviendo en sus casas y pueblos, podría contribuir a fijar población en un territorio. La incorporación posterior del término ‘comunidades’ refleja el interés de la OMS por sumar a municipios más pequeños y rurales al movimiento de amigabilidad con las personas mayores. Los entornos rurales se enfrentan a desafíos específicos. Es necesaria una relación estrecha entre las políticas de envejecimiento y las iniciativas que afrontan el fenómeno de la despoblación y el fenómeno del reto demográfico en nuestro país. Municipios rurales nos trasladan que los procesos de amigabilidad en el marco de la red suponen una herramienta eficaz para mejorar la vida de las personas mayores en el medio rural. El pasado mes de noviembre se celebró un encuentro de municipios rurales amigables en Puente Viesgo, y entre los retos se mencionan la necesidad de abordar la dispersión y la dificultad de movilidad entre poblaciones, la dotación de servicios de proximidad o facilitar la participación activa de las personas mayores.
Pregunta: ¿Qué consejos puede ofrecer a otras ciudades y comunidades que quieran unirse a la Red? ¿Cómo animaría a que más municipios se adhieran?
Respuesta:Creo que va aumentando la conciencia de la necesidad de contar con entornos amigables con las personas mayores, no sólo como herramienta para abordar el envejecimiento de la población, sino porque todas las personas envejecemos, y si nos visualizamos a nosotras mismas como personas mayores, tomamos conciencia de en qué entornos nos gustaría vivir y, sobre todo, en qué tipo de entornos no nos gustaría vivir. Los beneficios de unirse a la red son muchos, pero los resumiría en que facilita una respuesta local al fenómeno del envejecimiento demográfico y a las necesidades de las personas mayores mejorando su calidad de vida y la del resto de la población de un municipio. Una ciudad o pueblo amigable con las personas mayores es amigable con todas las edades. En la página web ‘ciudadesa migables.imserso.es’ se puede consultar el proceso y recomendaciones para unirse a la red.
Pregunta: ¿Cuáles son los próximos pasos que tienen en mente dentro de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España?
Respuesta:Los principales retos pasan por continuar creciendo como red en España, aumentando el número de ayuntamientos adheridos a la Red con un compromiso sólido de trabajar para crear entornos amigables. Contribuir a la atención y cuidado de las personas más vulnerables en comunidades amigables que fomenten las redes comunitarias, el apoyo mutuo, la cooperación y la solidaridad entre generaciones. En 2023 vamos a poner el foco de atención en promover y mejorar la evaluación: conocer los resultados, las evidencias y los aprendizajes de las actuaciones en la red para mejorar la amigabilidad de los entornos y fomentar el diseño de políticas públicas basadas en la evidencia. Además, vamos a realizar un análisis en profundidad del centenar de diagnósticos municipales de que disponemos. Creemos que es una fuente de información muy valiosa para conocer de primera mano las necesidades, demandas y propuestas de las personas mayores desde su día a día en el contexto local en el que viven. Por último, me gustaría destacar el esfuerzo y la calidad del trabajo que están realizando muchos ayuntamientos para mejorar la amigabilidad de sus municipios contando con las personas mayores en el proceso.
Respuesta:Estos diez años han sido un aprendizaje continuo desde que inicié mi trabajo en la coordinación de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el Imserso. Un aprendizaje y una toma de conciencia de muchas realidades del entorno físico y social que nos rodea y que nos afecta de forma diferente a medida que envejecemos. Cuanto más consciente soy, más necesario me parece trabajar para mejorar y crear entornos amigables con las personas mayores. Como experiencia vital, ha supuesto una revisión en mí misma de los estereotipos y prejuicios sobre la vejez y las personas mayores que incorporamos sin darnos cuenta y que se trasladan al lenguaje que utilizamos, actitudes, decisiones, etcétera, con frecuencia de manera inconsciente. Y también he aprendido que es posible cambiarlos.
Pregunta: ¿Cómo definiría la idea de una ciudad o comunidad amigable con las personas mayores y cuál es la importancia de crear estos entornos amigables?
Respuesta:En una localidad amigable con las personas mayores las políticas, los servicios y los espacios relacionados con el entorno físico y social se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y calidad de vida. Es un entorno inclusivo y accesible que facilita el acceso a los servicios, a los recursos y la participación plena y activa de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida de un municipio, sin excluir a las personas a medida que envejecen. La propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la red se orienta al ámbito local, y aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de las personas en sus pueblos y ciudades. Y lo hace promoviendo la participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora del municipio e implicando también a otros sectores y actores locales, para facilitar una respuesta coordinada al envejecimiento de la población. Es importante también comprender que se trata de un proceso de mejora continua. Formar parte de la red no significa una acreditación automática de ser una localidad amigable con las personas mayores, sino que refleja el compromiso de un ayuntamiento de escuchar las necesidades de su población de mayor edad, evaluar y hacer seguimiento de sus políticas para promover la amigabilidad con el envejecimiento. Formar parte de la red también supone un compromiso con la metodología propuesta por la OMS, y compartir experiencias y aprendizajes con otras ciudades y pueblos.
Pregunta: Ha dicho que España es el segundo país en el mundo con más municipios adheridos a la Red, ¿se mantiene ese puesto? ¿Significa esto que estamos más concienciados?
Respuesta:En este momento cerca de 1.500 ciudades y comunidades en 49 países, forman parte de la Red, y 234 están en España. Es cierto que España es el segundo país con más municipios en la Red, después de Estados Unidos, que tiene cerca de 400. El acuerdo de colaboración de la OMS con el Imserso para apoyar la Red en España firmado en 2011 y renovado en 2022, ha sido fundamental para el crecimiento de la Red en nuestro país. En estos momentos el Imserso tiene un compromiso claro de apoyo y reconocimiento de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. No obstante, el número de ayuntamientos es un indicador relativo ya que depende del tamaño y número de municipios de un país y en España existen 8.131 municipios. Irlanda, por ejemplo, es una referencia con sus 32 municipios adheridos a la Red, es el primer país amigable con las personas mayores (Age-friendly Ireland). En América Latina, Costa Rica, con 91 municipios cuenta con 23 adheridos a la Red. O Chile que cuenta 214 municipios en la Red de las 691 comunas y municipalidades chilenas.
Pregunta: Además de tomar medidas para favorecer la accesibilidad física y cognitiva, ¿seguimos necesitando una mayor intervención en el entorno social para romper ciertos estereotipos hacia el colectivo senior?
Respuesta:Sin duda. Siempre decimos que una localidad no será amigable si no es accesible (entorno físico), pero puede ser accesible y no ser amigable. El concepto de amigabilidad hace referencia tanto al entorno físico como al entorno social, y en la construcción de entornos amigables con el envejecimiento es necesario trabajar e introducir mejoras tanto en el entorno físico como en el social. Y cuando hablamos del entorno social, es imprescindible abordar la discriminación por edad o edadismo. La propia OMS ha incluido en el plan de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, la lucha contra el edadismo (cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento) entre las cuatro líneas estratégicas de actuación para fomentar el envejecimiento saludable. Y presentó en 2021 el primer Informe Mundial sobre Edadismo junto con una campaña para superar estereotipos (cómo pensamos), prejuicios (cómo nos sentimos) y la discriminación (cómo actuamos) respecto a las personas en función de su edad. Los estereotipos negativos sobre la vejez los incorporamos desde la infancia y determinan nuestra forma de sentir y actuar con las personas mayores. Con frecuencia dejamos en un segundo plano las numerosas contribuciones que las personas mayores han aportado y siguen aportando a la sociedad, y la diversidad que existe entre ellas, tanta diversidad como en cualquier otro grupo de edad. La tendencia a homogeneizar en torno a estereotipos a las personas mayores es otra forma de edadismo que, además, tiene un efecto muy negativo en las personas a medida que envejecemos, ya que de manera inconsciente interiorizamos esos estereotipos, con toda la carga negativa que conllevan. Esto tiene efectos perjudiciales sobre la salud y el bienestar de las personas mayores.
Pregunta: Supongo que no es fácil elegir, pero ¿podría citar algunas de las iniciativas que se están llevando a cabo en los municipios adheridos? ¿Cómo se mide el éxito de estos proyectos?
Respuesta:Efectivamente, no es fácil elegir. Muchos ayuntamientos están llevando a cabo actuaciones muy interesantes. Citaría, quizás por su impacto en sus municipios la Red de Comercios Amigables de Zaragoza que ha tenido una gran acogida en la ciudad y desde 2015 no ha dejado de aumentar el número de comercios adheridos (más de 500), las acciones para fomentar una movilidad segura en Durango (Vizcaya), la mejora de los mecanismos de participación de las personas mayores en Castellón, o la campaña de sensibilización ‘Con respeto, mejor’, del Ayuntamiento de Terrassa. En el documento resumen del III Encuentro de ayuntamientos de la Red, celebrado en mayo de 2022, se recogen diversidad de iniciativas. Así mismo, destacaría que el envejecimiento saludable y satisfactorio necesita de un entorno comunitario, de relaciones sociales saludables y de solidaridad intergeneracional, es decir, un tejido social y comunitario sólido. Y en esa línea están trabajando muchísimos ayuntamientos. Podría citar el programa ‘Mirada Activa’ del Ayuntamiento de Bilbao, que surgió ante la necesidad de detectar a aquellas personas mayores que viven solas y que tienen dificultades para cubrir necesidades básicas o no cuentan con redes de apoyo. Este Programa moviliza a personas mayores pertenecientes a asociaciones de mayores, a profesionales y a la ciudadanía en general formando una red que colabora en el proceso de detección e intervención. En Pamplona, el ‘Pacto por la Persona Mayor’ se ha extendido a todos los barrios de la ciudad, une a un gran número y diversidad de entidades y organizaciones de los barrios en el compromiso de trabajar conjuntamente en la promoción del envejecimiento activo y saludable y responder con mayor eficacia a las necesidades socio-sanitarias de la población mayor. Los procesos de amigabilidad son ciclos que incluyen la evaluación de los planes de acción, que deberán incluir indicadores que faciliten su seguimiento y evaluación. La OMS facilita recomendaciones e indicadores para medir el impacto de las actuaciones.
Pregunta: Entiendo que las personas mayores participan en la planificación y diseño de estos entornos amigables. ¿Cómo se les involucra?
Respuesta:Así es. La participación de las personas mayores en el proceso de mejora de un municipio para contar con entornos amigables es la base desde la que parte la propuesta metodológica de la OMS. Su participación se articula, inicialmente, a través de grupos focales, donde personas mayores valoran las fortalezas y debilidades del municipio en torno a ocho áreas de trabajo (edificios, espacios al aire libre, vivienda, transporte, respeto e inclusión social, información y comunicación, acceso a servicios públicos, participación social, etcétera). Así se facilita la elaboración del diagnóstico y la aportación de propuestas al plan de acción; promoviendo también la implicación de las personas mayores en el proceso de desarrollo, así como en su seguimiento y evaluación.
Pregunta: ¿Qué papel juega la tecnología y la innovación en la creación de entornos amigables para las personas mayores? ¿Cómo puede afectar la brecha digital a esta implantación?
Respuesta:La brecha digital por razón de edad es una realidad que poco a poco va reduciéndose, pero que todavía existe y puede dificultar a personas mayores desde solicitar una cita médica, a hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con familiares o participar en una clase virtual de gimnasia. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchísimas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de Internet, plataformas, videoconferencias, etcétera, han llegado para quedarse, también entre las personas mayores. Se ha extendido la formación a personas mayores en el uso de las TIC, pero se constata la necesidad de avanzar en esta formación, superando el conocimiento básico e incluyendo herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, etcétera. Además, es necesario para que esta formación no resulte frustrante, que las plataformas de servicios telemáticos funcionen adecuadamente, sean accesibles y no resulten en exceso complicadas para personas de cualquier edad. Es necesario que estas herramientas sean amigables para todas las edades y tengan en cuenta la opinión de las personas mayores en su diseño y usabilidad. Tenemos un reto por delante, especialmente desde las administraciones públicas, para que la digitalización no se convierta en un factor de exclusión. Muchas iniciativas están evidenciando que, por ejemplo, situaciones de soledad y aislamiento social pueden prevenirse o paliarse gracias a las tecnologías de la comunicación. Un ejemplo es VinclesBCN, un servicio del Ayuntamiento de Barcelona que busca “reforzar las relaciones sociales de las personas mayores que se sienten solas y mejorar su bienestar mediante la tecnología y el soporte de equipos de dinamización social”.
Pregunta: Si hablamos de entornos rurales, supongo que es más complejo implementar esta amigabilidad. ¿Qué retos adicionales suponen estos contextos?
Respuesta:Así es. Me gustaría destacar que la red se dirige a las ciudades, al entorno urbano, pero también al medio rural. En España cerca del 19% de la población tiene 65 años o más, pero este porcentaje es considerablemente mayor en el ámbito rural, donde la población mayor de 65 años se acerca al 30%. Existe un problema de despoblamiento y de envejecimiento del medio rural, y la mejora de la calidad de vida de las personas mayores, que en su mayoría desean seguir viviendo en sus casas y pueblos, podría contribuir a fijar población en un territorio. La incorporación posterior del término ‘comunidades’ refleja el interés de la OMS por sumar a municipios más pequeños y rurales al movimiento de amigabilidad con las personas mayores. Los entornos rurales se enfrentan a desafíos específicos. Es necesaria una relación estrecha entre las políticas de envejecimiento y las iniciativas que afrontan el fenómeno de la despoblación y el fenómeno del reto demográfico en nuestro país. Municipios rurales nos trasladan que los procesos de amigabilidad en el marco de la red suponen una herramienta eficaz para mejorar la vida de las personas mayores en el medio rural. El pasado mes de noviembre se celebró un encuentro de municipios rurales amigables en Puente Viesgo, y entre los retos se mencionan la necesidad de abordar la dispersión y la dificultad de movilidad entre poblaciones, la dotación de servicios de proximidad o facilitar la participación activa de las personas mayores.
Pregunta: ¿Qué consejos puede ofrecer a otras ciudades y comunidades que quieran unirse a la Red? ¿Cómo animaría a que más municipios se adhieran?
Respuesta:Creo que va aumentando la conciencia de la necesidad de contar con entornos amigables con las personas mayores, no sólo como herramienta para abordar el envejecimiento de la población, sino porque todas las personas envejecemos, y si nos visualizamos a nosotras mismas como personas mayores, tomamos conciencia de en qué entornos nos gustaría vivir y, sobre todo, en qué tipo de entornos no nos gustaría vivir. Los beneficios de unirse a la red son muchos, pero los resumiría en que facilita una respuesta local al fenómeno del envejecimiento demográfico y a las necesidades de las personas mayores mejorando su calidad de vida y la del resto de la población de un municipio. Una ciudad o pueblo amigable con las personas mayores es amigable con todas las edades. En la página web ‘ciudadesa migables.imserso.es’ se puede consultar el proceso y recomendaciones para unirse a la red.
Pregunta: ¿Cuáles son los próximos pasos que tienen en mente dentro de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España?
Respuesta:Los principales retos pasan por continuar creciendo como red en España, aumentando el número de ayuntamientos adheridos a la Red con un compromiso sólido de trabajar para crear entornos amigables. Contribuir a la atención y cuidado de las personas más vulnerables en comunidades amigables que fomenten las redes comunitarias, el apoyo mutuo, la cooperación y la solidaridad entre generaciones. En 2023 vamos a poner el foco de atención en promover y mejorar la evaluación: conocer los resultados, las evidencias y los aprendizajes de las actuaciones en la red para mejorar la amigabilidad de los entornos y fomentar el diseño de políticas públicas basadas en la evidencia. Además, vamos a realizar un análisis en profundidad del centenar de diagnósticos municipales de que disponemos. Creemos que es una fuente de información muy valiosa para conocer de primera mano las necesidades, demandas y propuestas de las personas mayores desde su día a día en el contexto local en el que viven. Por último, me gustaría destacar el esfuerzo y la calidad del trabajo que están realizando muchos ayuntamientos para mejorar la amigabilidad de sus municipios contando con las personas mayores en el proceso.
