La discriminación laboral por edad, una tendencia que afecta al bienestar de los mayores
El 40% de las personas de más de 55 años son desempleados de larga duración, un porcentaje que se ha duplicado desde 2008. En la actualidad, este colectivo tiene más dificultades a la hora de encontrar trabajo a pesar de su experiencia

La crisis que azota el país y que está disparando las cifras de paro se está dejando notar también en la población de más edad. En la actualidad, más del 40% de las personas mayores de 55 años son desempleados de muy larga duración, un porcentaje que se ha duplicado desde 2008.
En España, el número de mayores de 55 años que pueden trabajar asciende aproximadamente a 2,8 millones de personas y, según los últimos datos del Instituto Nacional de Empleo (Inem),alrededor de 195.000 llevan dos años sin encontrar trabajo y 292.700 cumplen un año dentro de las listas del paro. En 2008, la tasa de desempleo de este colectivo se situaba en torno a un 6%, una cifra que repuntó hasta el 8,5% a finales de ese mismo año. Pero la situación, cuatro años después, es mucho más preocupante, ya que el Inem registra un total de 447.500 mayores parados, que supone un 15% de los activos totales.
Una situación que comienza a ser insostenible y que ha propiciado que el Gobierno central haya acometido varios recortes sociales en materias como sanidad o educación como medida de ahorro, además de llevar a cabo una reciente reforma laboral que busca reactivar las contrataciones y rebajar el número de parados del país.
Como trasfondo al creciente número de desempleados situados en esta franja de edad subyace el problema de la discriminación laboral por edad que muchas organizaciones de mayores llevan denunciando en los últimos años. Los mayores tienen ahora más dificultad para encontrar empleo y, aunque se valora su experiencia, existe una imagen negativa que, en muchos casos, deriva en una salida prematura del mercado laboral.
Más allá de los 50
A través de un estudio presentado en 2009 titulado “El trabajo más allá de los 50. Informe sobre la prolongación de la vida activa”, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) concluyó que las personas que quedan en paro a edades altas no encuentran empleo con tanta facilidad como las personas cuya edad se sitúa de los 30 a los 45 años.
Este estudio, realizado a través de Análisis Sociológicos Económicos y Políticos (Asep), se basó en las principales agencias de empleo y expertos en cuestiones relativas a trabajo y jubilación. Entre otros, un problema que destacó Juan Díez Nicolás, asesor técnico del proyecto, es que cuando una empresa ofrece a sus trabajadores un plan de prejubilación y éstos no lo aceptan, lo más habitual es que las empresas los presionen. Así, este informe reflejaba que la tasa de pobreza -según el Eurostat, vivir con menos de 634 euros al mes- alcanzaba a uno de cada tres mayores.
Según este informe, las empresas destacan una ventaja y desventaja del trabajador mayor. A la principal virtud que poseen -la experiencia- se le contrarresta su “alto coste salarial” y su “resistencia al cambio”.
En cuanto a la edad de jubilación, la mayoría de las agencias no se muestran a favor de las prejubilaciones, pero apoyan que las jubilaciones sean voluntarias. La discriminación por edad está incidiendo directamente en las pensiones, ya que según el estudio de Ceoma, menos del 60% de los actuales trabajadores podrán cobrar una pensión cuando terminen su vida laboral, debido a no haber cotizado el número de años exigido para cobrar la pensión completa.
Por este motivo, los expertos opinan que la sociedad española no podrá mantener la situación actual de cobro de pensiones completas si sigue la misma tendencia de que los trabajadores se incorporen al mercado laboral tarde, y salgan pronto del mismo. La solución pasa por mejorar la empleabilidad de los trabajadores mayores de 50 años y evitar su salida prematura del mercado laboral.
Lo cierto es que los mayores siguen encontrando muchas trabas a la hora de buscar empleo, un axioma que Nicolás resume diciendo que “casi es misión imposible que una persona de 50 años que ha perdido su empleo pueda volver a insertarse en el mercado laboral”.
¿Por qué los mayores engrosan las listas de paro?
A mediados de 2011 se sumaron otras voces que denunciaban la situación de los trabajadores mayores. Un ejemplo es el Grupo Adecco, que presentó un estudio sobre el mundo laboral de los mayores mediante una encuesta realizada a 1.200 parados por encima de los 45 años.
La primera pregunta que pretendía responder era por qué los trabajadores con años de experiencia engrosaban las listas de paro. La conclusión fue que, cuando las empresas atraviesan dificultades económicas, prescinden primero de los mayores porque presuponen que “los jóvenes aceptarán contratos menos estables y peor remunerados”. Así lo reflejan las estadísticas, que muestran que un 93,6% de estos parados perdió su empleo por despido o Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Una vez despedidos del trabajo, y después de pasar mucho tiempo sin volver a encontrar un empleo, hace que los mayores caigan en el desánimo y la desesperanza, es por ello que un 41,2% cree que tardará más de un año en volver a conseguir un puesto.
Sin embargo, esta situación no se encuentra estancada por la falta de interés y compromiso de los mayores que, en cambio, estarían dispuestos a asumir ciertos sacrificios con tal de conseguir empleo. Casi la totalidad, el 98,2%, aceptarían trabajar en un sector diferente al desempeñado anteriormente; un 94,6% no tendría inconveniente en aceptar un empleo de cualificación inferior a su formación; e incluso más de la mitad, un 58,9%, cambiaría de ciudad por conseguir un trabajo.
Pregunta:
Respuesta:
En España, el número de mayores de 55 años que pueden trabajar asciende aproximadamente a 2,8 millones de personas y, según los últimos datos del Instituto Nacional de Empleo (Inem),alrededor de 195.000 llevan dos años sin encontrar trabajo y 292.700 cumplen un año dentro de las listas del paro. En 2008, la tasa de desempleo de este colectivo se situaba en torno a un 6%, una cifra que repuntó hasta el 8,5% a finales de ese mismo año. Pero la situación, cuatro años después, es mucho más preocupante, ya que el Inem registra un total de 447.500 mayores parados, que supone un 15% de los activos totales.
Una situación que comienza a ser insostenible y que ha propiciado que el Gobierno central haya acometido varios recortes sociales en materias como sanidad o educación como medida de ahorro, además de llevar a cabo una reciente reforma laboral que busca reactivar las contrataciones y rebajar el número de parados del país.
Como trasfondo al creciente número de desempleados situados en esta franja de edad subyace el problema de la discriminación laboral por edad que muchas organizaciones de mayores llevan denunciando en los últimos años. Los mayores tienen ahora más dificultad para encontrar empleo y, aunque se valora su experiencia, existe una imagen negativa que, en muchos casos, deriva en una salida prematura del mercado laboral.
Más allá de los 50
A través de un estudio presentado en 2009 titulado “El trabajo más allá de los 50. Informe sobre la prolongación de la vida activa”, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) concluyó que las personas que quedan en paro a edades altas no encuentran empleo con tanta facilidad como las personas cuya edad se sitúa de los 30 a los 45 años.
Este estudio, realizado a través de Análisis Sociológicos Económicos y Políticos (Asep), se basó en las principales agencias de empleo y expertos en cuestiones relativas a trabajo y jubilación. Entre otros, un problema que destacó Juan Díez Nicolás, asesor técnico del proyecto, es que cuando una empresa ofrece a sus trabajadores un plan de prejubilación y éstos no lo aceptan, lo más habitual es que las empresas los presionen. Así, este informe reflejaba que la tasa de pobreza -según el Eurostat, vivir con menos de 634 euros al mes- alcanzaba a uno de cada tres mayores.
Según este informe, las empresas destacan una ventaja y desventaja del trabajador mayor. A la principal virtud que poseen -la experiencia- se le contrarresta su “alto coste salarial” y su “resistencia al cambio”.
En cuanto a la edad de jubilación, la mayoría de las agencias no se muestran a favor de las prejubilaciones, pero apoyan que las jubilaciones sean voluntarias. La discriminación por edad está incidiendo directamente en las pensiones, ya que según el estudio de Ceoma, menos del 60% de los actuales trabajadores podrán cobrar una pensión cuando terminen su vida laboral, debido a no haber cotizado el número de años exigido para cobrar la pensión completa.
Por este motivo, los expertos opinan que la sociedad española no podrá mantener la situación actual de cobro de pensiones completas si sigue la misma tendencia de que los trabajadores se incorporen al mercado laboral tarde, y salgan pronto del mismo. La solución pasa por mejorar la empleabilidad de los trabajadores mayores de 50 años y evitar su salida prematura del mercado laboral.
Lo cierto es que los mayores siguen encontrando muchas trabas a la hora de buscar empleo, un axioma que Nicolás resume diciendo que “casi es misión imposible que una persona de 50 años que ha perdido su empleo pueda volver a insertarse en el mercado laboral”.
¿Por qué los mayores engrosan las listas de paro?
A mediados de 2011 se sumaron otras voces que denunciaban la situación de los trabajadores mayores. Un ejemplo es el Grupo Adecco, que presentó un estudio sobre el mundo laboral de los mayores mediante una encuesta realizada a 1.200 parados por encima de los 45 años.
La primera pregunta que pretendía responder era por qué los trabajadores con años de experiencia engrosaban las listas de paro. La conclusión fue que, cuando las empresas atraviesan dificultades económicas, prescinden primero de los mayores porque presuponen que “los jóvenes aceptarán contratos menos estables y peor remunerados”. Así lo reflejan las estadísticas, que muestran que un 93,6% de estos parados perdió su empleo por despido o Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Una vez despedidos del trabajo, y después de pasar mucho tiempo sin volver a encontrar un empleo, hace que los mayores caigan en el desánimo y la desesperanza, es por ello que un 41,2% cree que tardará más de un año en volver a conseguir un puesto.
Sin embargo, esta situación no se encuentra estancada por la falta de interés y compromiso de los mayores que, en cambio, estarían dispuestos a asumir ciertos sacrificios con tal de conseguir empleo. Casi la totalidad, el 98,2%, aceptarían trabajar en un sector diferente al desempeñado anteriormente; un 94,6% no tendría inconveniente en aceptar un empleo de cualificación inferior a su formación; e incluso más de la mitad, un 58,9%, cambiaría de ciudad por conseguir un trabajo.
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Un problema que cruza fronteras
La discriminación laboral por edad no es una peculiaridad que afecte sólo a España, ya que es un problema generalizado en el viejo continente. Según varios informes, las principales causas que acortan la vida laboral de las personas están relacionadas con el cambio demográfico que viene produciéndose en toda Europa, en el que se está dando un alto envejecimiento poblacional, además de que los jóvenes tardan cada vez más en incorporarse al mercado laboral.
Es por ello que la Comisión Europea (CE) tiene como principal objetivo aumentar la tasa de empleo entre la población de edades comprendidas entre los 20 y los 64 años, que en la actualidad es de un 69% y que pretende situarla en un 75%.
En 2009, y a través del informe sobre “Discriminación en la Unión Europea” elaborado por el Eurobarómetro, el 58% de la ciudadanía europea tenía la percepción de que su país discrimina por razones de edad. Un dato preocupante ya que, un año antes, esta creencia se situaba 16 puntos por debajo.
Más reciente es el Eurobarómetro sobre “Envejecimiento activo”, publicado a principios de este año, en el que se refleja que el 15% del conjunto de los europeos han sido testigo alguna vez de casos de discriminación por edad, y un 6% lo ha sufrido.
A consecuencia de estos datos, las asociaciones de mayores han instado a Naciones Unidas a elaborar una Convención Internacional de los Derechos de las Personas de Edad. De esta manera, y según recoge la Declaración de Brasilia redactada en 2007, las asociaciones solicitan a las distintas administraciones que se renueven las políticas de envejecimiento desde un punto de vista de los derechos humanos, y no desde la cobertura de los servicios básicos como se viene haciendo hasta ahora. Es decir, reclaman que este tipo de discriminación sea perseguida y sancionada legalmente.
Sistema laboral
La polémica reforma laboral recientemente aprobada por el Gobierno es otro caballo de batalla para las asociaciones de mayores. Según éstas, el sistema laboral español no fomenta lo suficiente el emprendimiento senior. Aunque es cierto que a través del nuevo Real Decreto 3/2012 se realizarán bonificaciones de hasta 4.500 euros a la contratación indefinida de desempleados de larga duración mayores de 45 años, lo es también que no haya apenas medidas que incentiven la contratación de los mayores. La reforma contempla que las empresas tengan que efectuar aportaciones económicas al Tesoro Público en caso de despidos colectivos que afecten a los mayores de 50 años pero, según el punto de vista de los sindicatos, esta medida no sanciona la discriminaciones individuales por edad.
Organizaciones del sector, como el Grupo Adecco, entienden que cualquier medida que permita la incorporación al mercado de trabajo es buena, sin embargo, en palabras de Enrique de la Rubia, patrono de Fundación Adecco, “en el entorno de crisis en el que vivimos, hasta que la economía no crezca por encima del 2% del PIB, será difícil que la tasa de desempleo se reduzca”.
Entre las aportaciones que proponen las asociaciones está la de que las administraciones públicas deben diseñar políticas específicas para el personal de las pymes que favorezcan el paso de trabajador a empleador, además de apoyar las iniciativas emprendedoras de las personas maduras, con medidas fiscales y administrativas.
Otra punto importante sería favorecer la integración del personal con experiencia, en puestos de formación continua, formación profesional y prevención de riesgos laborales.
También desde Adecco se especifica, a través de su libro blanco, algunas medidas concretas dirigidas a la promoción del mayor como establecer protocolos en las entrevistas de trabajo que garanticen la igualdad entre los candidatos, mejorar el potencial de movilidad y apoyar soluciones laborales flexibles, accesibles e inclusivas.
Las soluciones que están desarrollando los países miembro de la Unión Europea para acabar con la discriminación laboral por edad son escasas y dispares, optando algunas por la vía legislativa, prohibiendo la discriminación por ley y sin que la edad sea un motivo ni para contratar ni despedir. Por otro lado, algunos países han escogido un camino más político, en el que las medidas desarrolladas se basan en campañas de información y concienciación dirigidas a las empresas, incentivando la contratación y conservación de los mayores en el sistema laboral.
Otras propuestas que todavía no han calado pero que se observan como el futuro para una mayor integración del colectivo en el trabajo son, por ejemplo, la formación de personal directivo para gestionar equipos de distintas edades. Además, las campañas deben captar ámbitos formativos como las escuelas, institutos y universidades que sensibilice a los jóvenes y donde se enseñe el valor de la experiencia.
El factor psicológico y la salud
Las características que rodean el nuevo perfil del mayor, sin trabajo y en un contexto de crisis económica, suponen también una merma en su salud física y psíquica. Esta conclusión fue comprobada en otros hechos históricos, como fue el crack del 29, y ratificada en un estudio europeo que analizó los efectos del paro en el colectivo senior. El proyecto 50 Fit, en el que colaboran España, Bulgaria, Francia, Polonia y Alemania, tiene como objetivo mejorar la salud física y mental de los parados de larga duración en edad avanzada.
Los mayores que se encuentra inactivos, laboralmente hablando, pueden presentar desórdenes psicosomáticos, adicciones (alcohol, drogas, etcétera), una peor alimentación por falta de recursos económicos y, en algunos casos, hasta intentos de suicidio. Así, Dieter Schulze, presidente de la Red REIN Europa y coordinador del proyecto 50 Fit en el país germano, asegura que “las personas desempleadas entran en un bucle que les lleva a estar enfermas” y añade que “cuanto más largo es ese periodo, más son los problemas físicos y psíquicos”. Para Schulze es indispensable crear políticas que ayuden a mejorar la salud de los parados mayores, ya que asegura que es la clave para un mayor éxito en los programas de reinserción laboral.
Los participantes españoles de este proyecto europeo son la Asociación para el Estudio y Promoción del Bienestar Social (Probens) de Barcelona y Sevilla, la Asociación Extremeña de Cooperación Este-Oeste (Aeceo) de Mérida -que ha aportado, además, un punto de vista enriquecedor: el paro en este grupo de edad en mujeres-, y los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Torre Pacheco (Murcia). Durante años, todas estas organizaciones han elaborado material para crear metodologías pedagógicas y modelos de buenas prácticas para las personas mayores desempleadas.
Gobiernos, empresas y asociaciones tienen el reto de minimizar los costes que suponen la discriminación laboral por edad. Se trata de reconducir una situación que empieza a ser un problema para la economía de muchos países y que, si no se le da remedio, puede hipotecar el futuro de los mayores y de los jóvenes de hoy.
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