Ricardo Díez Manteca / Experto universitario en envejecimiento
‘La actividad mental ayuda a frenar el avance de la demencia’
Díez Manteca acaba de publicar la 'Guía práctica para cuidar a nuestros mayores'
Pregunta: ¿En qué principios se sustenta esta obra?
Respuesta:La guía ha sido escrita desde varios principios fundamentales. El primero de ellos, sentido práctico. Todos los consejos y la información proporcionada son eminentemente prácticos, ya que han sido probados con éxito por profesionales y cuidadores informales. Los recursos que proporcionamos también defienden el principio de “económicamente asequibles”, como por ejemplo a la hora de adaptar el hogar de una persona mayor y realizar ciertas reformas imprescindibles, como puede ser la adaptación del baño. En segundo lugar, he querido potenciar y mantener al máximo la autonomía del mayor. En ese sentido, no solamente nos preocupa la autonomía física, sino también la autonomía emocional y jurídica. Proponemos estrategias para desarrollar dentro del núcleo familiar, potenciando el protagonismo del mayor en la toma de decisiones, siempre que sea posible. Por último, ha sido escrita con sencillez y claridad tratando los diferentes temas, para que la información presentada sea perfectamente asequible para todos los públicos, estando además avalada por la revisión técnica realizada por un médico geriatra.
Pregunta: La guía viene acompañada de unos cuadernos de trabajo para desarrollar la actividad mental de las personas mayores. ¿De qué manera este tipo de herramientas puede retrasar o frenar el avance de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer?
Respuesta:Aunque la comunidad científica no ha llegado a conclusiones claras sobre este aspecto, sí parece estar suficientemente contrastado que la persona mayor que mantiene una actividad mental regular tiene un mejor pronóstico, y según algunas investigaciones, la actividad mental ayuda a detener o ralentizar la aparición o el avance de la demencia. Las actividades espacio-temporales, por ejemplo, ayudan a la persona a conectar con su entorno inmediato, a trabajar la memoria reciente. Además, debemos contar el beneficio psicológico y anímico que produce en muchas personas mayores la realización de este tipo de actividades: ocupan su tiempo, les conecta con su entorno inmediato y familiar, como por ejemplo, realizar los cuadernos en compañía de sus hijos, nietos o con amigos. Es perfectamente aplicable el viejo dicho de “o lo usas, o lo pierdes”.
Pregunta: ¿Por qué esta guía es un manual de referencia tanto para los cuidadores informales como para los profesionales?
Respuesta:Como ya hemos indicado anteriormente, el sentido práctico y la claridad en la exposición hacen de esta guía un manual de consulta y formación para los cuidadores de personas mayores, ya sean formales o informales. Muchos de los temas presentados en la guía, como por ejemplo el aseo, la nutrición o la movilización del mayor, siguen protocolos y procedimientos de calidad asistencial, debidamente contrastados y certificados. Por ello, también es un manual perfectamente válido para acciones formativas con los profesionales de atención asistencial en servicios sociales.
Pregunta: A lo largo de diez años ha desarrollado su actividad profesional en la dirección de centros sociosanitarios. ¿Cuáles son las principales necesidades que ha detectado en la atención y cuidado de las personas mayores?
Respuesta:Una necesidad fundamental: la profesionalización y la especialización del sector. Ya no valen residencias con unidades especiales o donde personas mayores con diferentes patologías conviven y reciben casi la misma atención. Se hacen necesarios centros especializados. Y teniendo presente esta necesidad, como recientemente han manifestado asociaciones médicas, como la Sociedad Española de Medicina Geriátrica, las necesidades asistenciales de las personas mayores requieren más presencia de médicos geriatras en la Atención Primaria y en residencias, diplomados universitarios en Enfermería con la especialidad de Geriatría y, por supuesto, personal auxiliar debidamente formado. La rotación tan alta y casi constante en los centros asistenciales es un gran problema, que afecta directamente a la calidad de la atención que se presta, y en cuya solución deberían trabajar conjuntamente patronales, sindicatos y la administración, desde los ministerios de Educación, Sanidad y Trabajo.
Pregunta: ¿Cree que la coordinación sociosanitaria mejoraría la atención a las personas mayores?
Respuesta:No es que lo crea yo, es que todos los expertos coinciden en ello. La coordinación sociosanitaria es fundamental para una correcta atención de los mayores. Siendo un sector de la población muy numeroso, y cada día más, existen vacíos asistenciales preocupantes. Como he indicado antes, no existen médicos geriatras en los centros de salud, no todos los hospitales cuentan con unidades de Geriatría, la especialidad de Enfermería geriátrica está poco extendida y ofertada, no existe una normativa clara que defina un mapa asistencial común. Además, son poco los centros hospitalarios en donde las unidades de geriatría la formen equipos multidisciplinares (geriatras, psicólogos, neurólogos, trabajadores sociales) que abordan la atención del mayor atendiendo a todos los aspectos sanitarios y sociales. Ahora que estamos en tiempos de ahorro y ajustes, contar con un geriatra en los centros de salud conllevaría un gran ahorro, por ejemplo en gasto farmacéutico. Hay mayores plurimedicados en exceso, por una falta de conocimiento específico de sus enfermedades.
Pregunta: ¿En qué aspectos la Ley de Dependencia debería ser modificada para que pueda atender con calidad a las personas mayores y/o dependientes?
Respuesta:Desde luego la Ley de Dependencia está generando en las últimas semanas gran polémica. No podemos negar que esta Ley es muy positiva, en teoría. Sin embargo, a mi juicio, tiene dos “lagunas” muy grandes, que si no se corrigen, la pueden hacer naufragar. Una de esas lagunas es que su aplicación se ha dejado completamente en manos de las Comunidades Autónomas, y eso ha producido que se den casos en que, por ejemplo, un enfermo de Alzheimer no tenga los mismos recursos asistenciales si vive en una región o en otra. Pero, por supuesto, donde la Ley cojea más es en la financiación y en el control de la misma. Las diferentes administraciones se tiran los trastos: desde el Gobierno central a los autonómicos; desde los autonómicos a los municipales. Y el caos es general. Todos sabemos que existe, por causa de los modelos de financiación, una economía sumergida, pues muchas familias contratan de forma ilegal a cuidadores informales sin formación y sin protección legal. Existen desigualdades en la aplicación del llamado “copago” en algunas autonomías. Como director de centros sociosanitarios he asistido a casos en que una plaza era subvencionada al 100% con dinero público, por la falta de recursos de la persona mayor, lo cual es muy justo. Pero al mismo tiempo, su entorno familiar, hijos, sobrinos, etcétera, tenían un nivel económico superior a la media. La situación económica para evaluar la dependencia de la persona mayor, debería extenderse también a su entorno familiar inmediato y extenso. Es una labor de solidaridad fundamental: al igual que los padres se han hecho cargo económicamente de sus hijos cuando no se valían por sí mismos, en justicia deberían actuar de igual forma los hijos para con sus padres, cuando éstos son dependientes. Y como reclama la patronal, afianzar la modalidad de pago unido a servicio, un servicio homologado.
Respuesta:La guía ha sido escrita desde varios principios fundamentales. El primero de ellos, sentido práctico. Todos los consejos y la información proporcionada son eminentemente prácticos, ya que han sido probados con éxito por profesionales y cuidadores informales. Los recursos que proporcionamos también defienden el principio de “económicamente asequibles”, como por ejemplo a la hora de adaptar el hogar de una persona mayor y realizar ciertas reformas imprescindibles, como puede ser la adaptación del baño. En segundo lugar, he querido potenciar y mantener al máximo la autonomía del mayor. En ese sentido, no solamente nos preocupa la autonomía física, sino también la autonomía emocional y jurídica. Proponemos estrategias para desarrollar dentro del núcleo familiar, potenciando el protagonismo del mayor en la toma de decisiones, siempre que sea posible. Por último, ha sido escrita con sencillez y claridad tratando los diferentes temas, para que la información presentada sea perfectamente asequible para todos los públicos, estando además avalada por la revisión técnica realizada por un médico geriatra.
Pregunta: La guía viene acompañada de unos cuadernos de trabajo para desarrollar la actividad mental de las personas mayores. ¿De qué manera este tipo de herramientas puede retrasar o frenar el avance de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer?
Respuesta:Aunque la comunidad científica no ha llegado a conclusiones claras sobre este aspecto, sí parece estar suficientemente contrastado que la persona mayor que mantiene una actividad mental regular tiene un mejor pronóstico, y según algunas investigaciones, la actividad mental ayuda a detener o ralentizar la aparición o el avance de la demencia. Las actividades espacio-temporales, por ejemplo, ayudan a la persona a conectar con su entorno inmediato, a trabajar la memoria reciente. Además, debemos contar el beneficio psicológico y anímico que produce en muchas personas mayores la realización de este tipo de actividades: ocupan su tiempo, les conecta con su entorno inmediato y familiar, como por ejemplo, realizar los cuadernos en compañía de sus hijos, nietos o con amigos. Es perfectamente aplicable el viejo dicho de “o lo usas, o lo pierdes”.
Pregunta: ¿Por qué esta guía es un manual de referencia tanto para los cuidadores informales como para los profesionales?
Respuesta:Como ya hemos indicado anteriormente, el sentido práctico y la claridad en la exposición hacen de esta guía un manual de consulta y formación para los cuidadores de personas mayores, ya sean formales o informales. Muchos de los temas presentados en la guía, como por ejemplo el aseo, la nutrición o la movilización del mayor, siguen protocolos y procedimientos de calidad asistencial, debidamente contrastados y certificados. Por ello, también es un manual perfectamente válido para acciones formativas con los profesionales de atención asistencial en servicios sociales.
Pregunta: A lo largo de diez años ha desarrollado su actividad profesional en la dirección de centros sociosanitarios. ¿Cuáles son las principales necesidades que ha detectado en la atención y cuidado de las personas mayores?
Respuesta:Una necesidad fundamental: la profesionalización y la especialización del sector. Ya no valen residencias con unidades especiales o donde personas mayores con diferentes patologías conviven y reciben casi la misma atención. Se hacen necesarios centros especializados. Y teniendo presente esta necesidad, como recientemente han manifestado asociaciones médicas, como la Sociedad Española de Medicina Geriátrica, las necesidades asistenciales de las personas mayores requieren más presencia de médicos geriatras en la Atención Primaria y en residencias, diplomados universitarios en Enfermería con la especialidad de Geriatría y, por supuesto, personal auxiliar debidamente formado. La rotación tan alta y casi constante en los centros asistenciales es un gran problema, que afecta directamente a la calidad de la atención que se presta, y en cuya solución deberían trabajar conjuntamente patronales, sindicatos y la administración, desde los ministerios de Educación, Sanidad y Trabajo.
Pregunta: ¿Cree que la coordinación sociosanitaria mejoraría la atención a las personas mayores?
Respuesta:No es que lo crea yo, es que todos los expertos coinciden en ello. La coordinación sociosanitaria es fundamental para una correcta atención de los mayores. Siendo un sector de la población muy numeroso, y cada día más, existen vacíos asistenciales preocupantes. Como he indicado antes, no existen médicos geriatras en los centros de salud, no todos los hospitales cuentan con unidades de Geriatría, la especialidad de Enfermería geriátrica está poco extendida y ofertada, no existe una normativa clara que defina un mapa asistencial común. Además, son poco los centros hospitalarios en donde las unidades de geriatría la formen equipos multidisciplinares (geriatras, psicólogos, neurólogos, trabajadores sociales) que abordan la atención del mayor atendiendo a todos los aspectos sanitarios y sociales. Ahora que estamos en tiempos de ahorro y ajustes, contar con un geriatra en los centros de salud conllevaría un gran ahorro, por ejemplo en gasto farmacéutico. Hay mayores plurimedicados en exceso, por una falta de conocimiento específico de sus enfermedades.
Pregunta: ¿En qué aspectos la Ley de Dependencia debería ser modificada para que pueda atender con calidad a las personas mayores y/o dependientes?
Respuesta:Desde luego la Ley de Dependencia está generando en las últimas semanas gran polémica. No podemos negar que esta Ley es muy positiva, en teoría. Sin embargo, a mi juicio, tiene dos “lagunas” muy grandes, que si no se corrigen, la pueden hacer naufragar. Una de esas lagunas es que su aplicación se ha dejado completamente en manos de las Comunidades Autónomas, y eso ha producido que se den casos en que, por ejemplo, un enfermo de Alzheimer no tenga los mismos recursos asistenciales si vive en una región o en otra. Pero, por supuesto, donde la Ley cojea más es en la financiación y en el control de la misma. Las diferentes administraciones se tiran los trastos: desde el Gobierno central a los autonómicos; desde los autonómicos a los municipales. Y el caos es general. Todos sabemos que existe, por causa de los modelos de financiación, una economía sumergida, pues muchas familias contratan de forma ilegal a cuidadores informales sin formación y sin protección legal. Existen desigualdades en la aplicación del llamado “copago” en algunas autonomías. Como director de centros sociosanitarios he asistido a casos en que una plaza era subvencionada al 100% con dinero público, por la falta de recursos de la persona mayor, lo cual es muy justo. Pero al mismo tiempo, su entorno familiar, hijos, sobrinos, etcétera, tenían un nivel económico superior a la media. La situación económica para evaluar la dependencia de la persona mayor, debería extenderse también a su entorno familiar inmediato y extenso. Es una labor de solidaridad fundamental: al igual que los padres se han hecho cargo económicamente de sus hijos cuando no se valían por sí mismos, en justicia deberían actuar de igual forma los hijos para con sus padres, cuando éstos son dependientes. Y como reclama la patronal, afianzar la modalidad de pago unido a servicio, un servicio homologado.
