Un estudio europeo analiza los efectos del paro entre los mayores de 50
El proyecto '50 Fit' presentó sus conclusiones. A lo largo de dos años, investigadores internacionales buscaron métodos pedagógicos y modelos de buenas prácticas para mejorar la salud física y mental de los parados de larga duración

Alerta: estar en paro y sin perspectiva de encontrar trabajo y tener más de 50 años puede suponer un riesgo para la salud. Con esta premisa arrancó en octubre de 2009 el proyecto “50 Fit” (50 sanos), un proyecto europeo desarrollado por ONG sin ánimo de lucro de cinco países: España, Bulgaria, Francia, Alemania y Polonia. El pasado mes de diciembre se presentaron los resultados en Bruselas y ahora se trata de buscar una aplicación práctica a los mismos.
Así pues, un total de diez asociaciones analizaron a lo largo de estos años la situación de este colectivo fijándose unos objetivos: elaborar material, métodos pedagógicos y modelos de buenas prácticas, sobre la prevención de salud de las personas mayores ante situaciones de desempleo y así para poder ayudarles. El reto final: mejorar la salud física y mental de los parados de larga duración.
Destacada intervención española
Según el último estudio Eurostat, en 2010 había en España 350.000 parados mayores de 55 años (es decir, un 7,58% del global). El perfil de estos individuos respondía a una persona sin trabajo, mayor y con problemas de salud. Una situación que “se ha acentuado” con la actual crisis económica, según apuntan los organizadores de dicho proyecto. Este barómetro europeo señala también que en Europa hay 7,3 millones de parados de larga duración. De estos, el 35% son mayores de 50 años. Cerca de un centenar de éstos ya han encontrado trabajo gracias a este programa.
Los participantes españoles de este proyecto europeo son la Asociación para el Estudio y Promoción del Bienestar Social (Probens) de Barcelona y Sevilla, la Asociación Extremeña de Cooperación Este-Oeste (Aeceo) de Mérida -que ha aportado, además, un punto de vista enriquecedor: el paro en este grupo de edad en mujeres-, y los servicios sociales del Ayuntamiento de Torre Pacheco (Murcia). María José Bermejo, gerente de Aeceo, destaca un dato interesante sobre el análisis realizado en su ciudad y es que se ha tenido en cuenta que la vida de estas personas no es igual solo por el hecho de pertenecer al mismo grupo de edad y estar desempleados. “Cada país participante tiene una cultura diferente a la hora de tratar a estas personas y Alemania es el único en el que existe una atención específica, dentro de las áreas de salud para los mayores de 50 años, para atenderlos durante los periodos de desempleo”, puntualizó.
Conclusiones relevantes
El hecho de no estar en activo, laboralmente hablando, supone una merma en la salud física y psíquica de los afectados, algo incuestionable y comprobado históricamente. En este análisis se recuerda que en el crack del 29 en los Estados Unidos se constató esta realidad a través de las consecuencias importantes que fueron visibles en el sistema sanitario. En este sentido, los investigadores de “50 Fit” detectaron en los entrevistados desórdenes psicosomáticos, adicciones (alcohol, drogas), una peor alimentación por falta de recursos e incluso intentos de suicidio. A estos efectos hay que añadir el handicap de la edad, que de por sí lleva implícito la aparición de problemas de salud, lo cual complica más las cosas.
Como conclusión final, Dieter Schulze, presidente de la Red REIN Europa y coordinador del proyecto 50 Fit en Alemania, cree que “las políticas de desempleo y las de sanidad siempre han ido por separado, pero tendrían que estar en constante contacto”. En definitiva, Schulze añade que “las personas desempleadas entran en un bucle que les lleva a estar enfermas, cuanto más largo es el periodo de desempleo, más son los problemas físicos y psíquicos. Si creamos políticas para que mejore la salud de los parados de larga duración tendremos mucho más éxito en los programas de reinserción laboral”.
Así pues, un total de diez asociaciones analizaron a lo largo de estos años la situación de este colectivo fijándose unos objetivos: elaborar material, métodos pedagógicos y modelos de buenas prácticas, sobre la prevención de salud de las personas mayores ante situaciones de desempleo y así para poder ayudarles. El reto final: mejorar la salud física y mental de los parados de larga duración.
Destacada intervención española
Según el último estudio Eurostat, en 2010 había en España 350.000 parados mayores de 55 años (es decir, un 7,58% del global). El perfil de estos individuos respondía a una persona sin trabajo, mayor y con problemas de salud. Una situación que “se ha acentuado” con la actual crisis económica, según apuntan los organizadores de dicho proyecto. Este barómetro europeo señala también que en Europa hay 7,3 millones de parados de larga duración. De estos, el 35% son mayores de 50 años. Cerca de un centenar de éstos ya han encontrado trabajo gracias a este programa.
Los participantes españoles de este proyecto europeo son la Asociación para el Estudio y Promoción del Bienestar Social (Probens) de Barcelona y Sevilla, la Asociación Extremeña de Cooperación Este-Oeste (Aeceo) de Mérida -que ha aportado, además, un punto de vista enriquecedor: el paro en este grupo de edad en mujeres-, y los servicios sociales del Ayuntamiento de Torre Pacheco (Murcia). María José Bermejo, gerente de Aeceo, destaca un dato interesante sobre el análisis realizado en su ciudad y es que se ha tenido en cuenta que la vida de estas personas no es igual solo por el hecho de pertenecer al mismo grupo de edad y estar desempleados. “Cada país participante tiene una cultura diferente a la hora de tratar a estas personas y Alemania es el único en el que existe una atención específica, dentro de las áreas de salud para los mayores de 50 años, para atenderlos durante los periodos de desempleo”, puntualizó.
Conclusiones relevantes
El hecho de no estar en activo, laboralmente hablando, supone una merma en la salud física y psíquica de los afectados, algo incuestionable y comprobado históricamente. En este análisis se recuerda que en el crack del 29 en los Estados Unidos se constató esta realidad a través de las consecuencias importantes que fueron visibles en el sistema sanitario. En este sentido, los investigadores de “50 Fit” detectaron en los entrevistados desórdenes psicosomáticos, adicciones (alcohol, drogas), una peor alimentación por falta de recursos e incluso intentos de suicidio. A estos efectos hay que añadir el handicap de la edad, que de por sí lleva implícito la aparición de problemas de salud, lo cual complica más las cosas.
Como conclusión final, Dieter Schulze, presidente de la Red REIN Europa y coordinador del proyecto 50 Fit en Alemania, cree que “las políticas de desempleo y las de sanidad siempre han ido por separado, pero tendrían que estar en constante contacto”. En definitiva, Schulze añade que “las personas desempleadas entran en un bucle que les lleva a estar enfermas, cuanto más largo es el periodo de desempleo, más son los problemas físicos y psíquicos. Si creamos políticas para que mejore la salud de los parados de larga duración tendremos mucho más éxito en los programas de reinserción laboral”.