La vivienda comunitaria O Lecer Fogar ofrece a los mayores una atención integral e individual
La gerontóloga Rebeca Rebolo puso en marcha esta iniciativa, hace una década, con el objetivo de impulsar un centro de pequeñas dimensiones en el que las personas mayores se sintiesen como en sus propias casas

O Lecer Fogar es una iniciativa que nació, en Vigo, hace diez años de la mano de la gerontóloga Rebeca Rebolo. La vocación del cuidado a los mayores la llevó a la puesta en marcga de esta vivienda comunitaria en la que los usuarios reciben un cuidado integral. De hecho, tal y como destacan desde el centro, “en O Lecer estamos siendo pioneras dentro del volumen de negocio que se maneja en actividades hacia la comunidad promocionando el envejecimiento activo, además de ser la primera vivienda comunitaria en Galicia que está incorporando en su trabajo diario la metodología centrada en la persona (ACP)”.
Filosofía de trabajo
El principal objetivo perseguido por el equipo multidisciplinar del centro -conformado por un médico, enfermera, trabajador social, auxiliares de Geriatría y graduados en Gerontología, entre otros profesionales- es conseguir mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida de los mayores, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias, y contando con su participación y opinión en el establecimiento de su plan de cuidados. Se trata, en definitiva, de que los propios mayores tengan poder de decisión sobre cómo quieren ser cuidados.
A los servicios que implican el apoyo de profesionales en las actividades básicas de la vida diaria se añade un amplio abanico de recursos que el mayor pudiera necesitar para el desarrollo de actividades instrumentales, de ocio, y relación y afecto en la búsqueda de su bienestar físico, psíquico y social.
La vivienda comunitaria es un recurso de promoción de la autonomía personal dirigido a los mayores que son autónomos o que tienen valorado un grado I de dependencia. De esta forma, las actividades van dirigidas al mantenimiento y la rehabilitación de las habilidades funcionales y cognitivas, adecuadas a la edad o patologúa individual de cada uno de los residentes.
Una de las ventajas de O Lecer son sus pequeñas dimensiones, ya que sólo dispone de ocho plazas residenciales, y que sus instalaciones, adaptadas arquitectónicamente para eliminar las barreras, se asemejan a las de un hogar particular. Estos dos hechos favorecen la rápida adaptación de los mayores, que se sienten como en sus casas, y seguros.
Otro de los éxitos de esta iniciativa la manifiestan desde el centro con estas palabras: “creemos que parte de la excelencia del cuidado radica en tener un equipo conformado durante años que conozca perfectamente a cada uno de los residenres, para que estos se sientan acompañados, escuchados y comprendidos”.
Filosofía de trabajo
El principal objetivo perseguido por el equipo multidisciplinar del centro -conformado por un médico, enfermera, trabajador social, auxiliares de Geriatría y graduados en Gerontología, entre otros profesionales- es conseguir mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida de los mayores, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias, y contando con su participación y opinión en el establecimiento de su plan de cuidados. Se trata, en definitiva, de que los propios mayores tengan poder de decisión sobre cómo quieren ser cuidados.
A los servicios que implican el apoyo de profesionales en las actividades básicas de la vida diaria se añade un amplio abanico de recursos que el mayor pudiera necesitar para el desarrollo de actividades instrumentales, de ocio, y relación y afecto en la búsqueda de su bienestar físico, psíquico y social.
La vivienda comunitaria es un recurso de promoción de la autonomía personal dirigido a los mayores que son autónomos o que tienen valorado un grado I de dependencia. De esta forma, las actividades van dirigidas al mantenimiento y la rehabilitación de las habilidades funcionales y cognitivas, adecuadas a la edad o patologúa individual de cada uno de los residentes.
Una de las ventajas de O Lecer son sus pequeñas dimensiones, ya que sólo dispone de ocho plazas residenciales, y que sus instalaciones, adaptadas arquitectónicamente para eliminar las barreras, se asemejan a las de un hogar particular. Estos dos hechos favorecen la rápida adaptación de los mayores, que se sienten como en sus casas, y seguros.
Otro de los éxitos de esta iniciativa la manifiestan desde el centro con estas palabras: “creemos que parte de la excelencia del cuidado radica en tener un equipo conformado durante años que conozca perfectamente a cada uno de los residenres, para que estos se sientan acompañados, escuchados y comprendidos”.